jueves, 22 de febrero de 2018

ALGUIEN DE ITALIA ENTRA EN MI BLOG

Debería estar feliz por ello porque a veces realiza casi un centenar de visitas diarias y eso es provechoso para mi "autoestima estadística". Pero no lo es, por mucho que quiera creerme yo que pudieran ser alumnos de Erasmus Españoles en Italia, o una academia de español que utilice mis textos para enseñar o comentar, creo mucho más que es un timo, alguien que se aprovecha de mí para latrocinios o manipulaciones informáticas, no entiendo bien cómo.
Tampoco sé que puedo hacer si fuera así.
Es solo una sospecha. Si alguien leyera esto y quisiera explicármelo, por favor, póngame un comentario.

martes, 20 de febrero de 2018

Palabras despalabrizadas.

Cuando yo era pequeño, los maestros nos ponían un CONTROL en lugar de un exámen. Alguien una vez me comentó, ¡qué palabra más fea! parece lógico que los nazis en Auchvitz pusieran controles, o la Guardia Civil nos ponga a todos controles de velocidad, pero un examen con preguntitas para niños, me resulta demasiado severo.

Una prenda de abrigo como la que llevo yo ahora mismo, cómoda, barata y que envejece tan bien como abriga y es de material acrílico, se llama SUDADERA. Vale que el tejido no sea muy elegante pero relacionarlo con la secreción, ya sea con el rancio sudor del sobaco, o con ese líquido más circulante que se pega a la ropa fina.... tampoco parece bien. Es un poco asqueroso ¿No?

Lo que más me molesta últimamente es la palabra HERRAMIENTA,  que ahora se usa para todo lo visible y lo invisible, una herramienta es algo de hierro muy concreto, pero su uso está tan extendido que se usa en la programación informática, (cosa inconcreta esa de ceros y unos o mejor dicho, de diferentes cortes de electricidad) y también se usa herramienta para hablar de estrategia social y de cualquier engendro inmaterial que tenga utilidad.

Pero yo he escrito esto para hablar de RED social, la red es algo agresivo que sirve para capturar piezas de caza o de pesca, algunas tienen hasta anzuelos colgando. También la usaban los gladiadores complementándola con el tridente.
Sí, ciertamente una red social es algo que te termina capturando, a veces contra tu voluntad, aunque la gente no lo ve así: si a alguien expulsas de tu grupo de Facebook no lo ve como una liberación, más bien como un insulto.

 NO voy a llamar red social a mi grupo de observación de nubes, que se llama https://www.facebook.com/groups/323199044540737/  aunque las amistades estéticas que van surgiendo y se consolidan van creando vínculos de simpatía que sería maleducado abandonar, desdeñar de alguna manera nos enredan.
 Quiero hablar de este grupo de gente veterana, (Facebook es para gente senior, mi hija y los de su edad son de Instagram) que abarca personas de España y de momento solo de América (Florida, Mexico, Argentina) que hemos confluido en un gusto por los colores del cielo, algo de disfrute tan sencillo y tan público como son las nubes. Quiero creer que todos ahora estamos más atentos a la estética celeste y hemos aprendido en este tiempo a valorarla más y a sacar mejor rendimiento a nuestras cámaras. Y estamos unidos voluntariamente para compartirlo, para recibir ánimos y elogios, educados y limpios de toda la suciedad del interés económico o sexual, o de poder.
Me siento orgulloso de la criatura, porque yo puse la primera semilla y también voy podando y abonando a este grupo de personas que probablemente nunca se conocerán pero que se apoyan en sus modestas, y a veces muy elaboradas, conquistas estéticas celestes. Me gusta más la palabra tertulia, es más bonita, mas diversa y también más pacífica.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El culo al aire.


No oigo noticias del pifostio catalán. Huyo de ello, cambio de canal, ya huía desde antes del referéndum, porque lo venían calentando. Pensaba y sigo pensando que las cosas no van a cambiar nada así que ¿para qué sufrir o molestarme, si ya conozco el final?

En mi trabajo de practicar notificaciones y requerimientos este comienzo de año, noto (será una casualidad de acumulación) a alguna gente más faltona hacia mi autoridad, más refractaria a mi trabajo, como que me hubieran minado en este corto tiempo.
 No debo obsesionarme; puede hasta que sea una falsa impresión, algo que no responda a la verdad y que yo quiera tener para lanzar ahora esta tesis.
Pienso que el choque que se produjo el 1 de octubre entre la ley y la insumisión, alentada desde la institución llamada “Generalitat de Catalunya”, tiene más consecuencia que en la alta política. Todo se agrava con el burladero que supone que Puigdemot haya elegido Bélgica que no reconoce los delitos de sedición, y por este fraude de ley, no merece la pena que se siga burlando de la impotencia del estado.
Supongo que hoy en Cataluña será más duro imponer la autoridad a la gente de mi gremio, menos gente te abrirá la puerta, otros más lisa y llanamente que antes te dirán que no les “da la gana de firmar”. Los malos ejemplos cunden entre la gente con asombrosa facilidad.
Estas actitudes rebeldes van contra algo ten importante como la convivencia, porque siempre va a ser necesario un respeto a la autoridad de la ley.
En algún momento sacaron por la tele (no sé si interesadamente, pudiera ser hasta un montaje) actos de solidaridad y abrazos de guardias civiles  con “Mossos d'esquadra”. Pero tiene su lógica.
Fuera de politizaciones: los policías de a pie de todo el mundo tienen los mismos enemigos: son los “malos” y tienen que usar la misma autoridad de las leyes, y de su oficio. Los políticos pasan, pero uno siempre (aunque hubiera independencia) va a necesitar que respeten su autoridad; su merma para quien tiene este oficio, le deja con el culo al aire y eso no lo quiere nadie.

Recuperarla cuesta mucho, incluso parece que me hasta va a costar a mí, por lejos que parezca que estoy del pifostio. 

viernes, 9 de febrero de 2018

La especulación

Me va bien, hace 12 años que me va muy bien y, aunque no quiero tentar a la suerte, me voy metiendo en una edad más cómoda.
Estoy en condiciones de ayudar a los demás y lo hago, podría intentar mucho más para distribuir mi suerte en buenas causas o en buena gente; pero aún soy reservón y no descarto un revés hondo, una falta de trabajo por mucho tiempo. No quiero tampoco enumerar aquí los sucesos que sea capaz de imaginar y que nublarían mi futuro.
He invertido algo, razonablemente, en cosas tangibles como mi huerto y sus reformas, y en ampliar mi casa; ahora es un buen momento. No he ganado mucho, ni tampoco perdido con estas inversiones, pero es una forma de tener los ahorros, y no un número en el banco.
Mi coche va a cumplir 10 años, y también estoy muy contento, además de ser fiable y bueno, un Dacia Sandero resulta un signo de modestia, no me da miedo de que me lo roben, ni tampoco que, calculando lo que hay en su interior, rompan un cristal para buscar lo que haya en su maletero, tampoco me da miedo que un envidioso lo raye, y si lo rayase ahí se quedará su fechoría, pues el coche no es lucido. Ha sido una compra inteligente.

Ahora pasa esto del Bitcoin. No creo en ello, no creo en la especulación, ni en las corazonadas, el dinero cuesta ganarlo para vivir y no debe jugarse, no me parece ético hacerlo, porque algunas personas pierden y pueden perder con estos juegos. Parece también la avaricia y el deseo de parecer listo y restregárselo en la cara a los demás, quizá para que piquen. Hay gente que dice que es el futuro, como el guasap, pero el guasap hace algo por la comunicación de la gente, algo real, es un progreso.
Especular no es progreso, es una apuesta, una tozudez y una malicia.
Para alguien tan conservador como yo está vedado gastar en lotería de listos (o de tontos). Como dice el refrán "la mejor lotería es el trabajo y la economía".

martes, 6 de febrero de 2018

Reproducción económica.

Vivo en un lugar en crisis, podría decir que es Béjar, podría decir que es Castilla, o que es España, o también que es Europa. La primera y principal crisis es de natalidad, mi generación y las siguientes no tienen casi hijos, muchos no se casan ni se unen, otros que se casan se divorcian antes de tenerlos o después de tener el primero.
Los hijos son la economía: rompen calzado, necesitan comida medicinas, viajar, juguetes y ropa todas las temporadas, y llenan de optimismo y generosidad a los abuelos: nos retroalimentan (creo que nunca se ha empleado mejor esa palabra) a todos.

Mientras los comercios tradicionales cierran y la gente se vuelca en perder tiempo en hacer cálculos para comprar por correo, las economías locales se resabian, se jibarizan, pierden el pulso nuestras calles comerciales y la tristeza va retroalimentando a la depresión.

De vez en cuando salen políticos o comunicadores voluntaristas que nos cuentan por aquí que tenemos un potencial tremendo, que nuestro medio ambiente es espectacular, que nuestros monumentos maravillosos, que nuestras tradiciones, gastronomías, vinos, son extraordinarios, que solo hace falta promocionarlos un poquito.
Yo no les creo y ellos tampoco se lo creen, (otra cosa es que tengan que decirlo porque no haya otra cosa). Porque ni en Béjar, ni en Castilla, ni en España, creo que tampoco en Europa se fabrican esmarfones, que es lo que todo el mundo compra, exhibe e idolatra, alrededor de donde gira el 80% de la vida de nuestros hijos, su fama, su prestigio, su música, su sexo, su amor... quizá en un alto porcentaje el de nosotros también, pero es que yo soy un tipo retrógrado que aún no tiene, aunque sé que caeré.

El problema de nuestro mundo es de fe retroalimentadora, hay que creer en el futuro y para ello lo que hay que hacer es apostar por el futuro. Y la única forma de futuro es procrear. Cuando yo era joven estaba prohibido el aborto y después muy limitado;  había gente que se gastaba o recolectaba entre los amigos un pastón para irse a abortar a Londres o a Portugal o a una clínica ilegal. Toda mi generación temió más de una vez dejar embarazada a su novia antes de tiempo, y a la postre una parte de la misma generación se ha sometido a tratamientos de fertilidad, se ha terminado yendo a China o a Rusia a por niños de orfanato gastándose pastones mayores, y ahora las grandes fortunas se gastan parte de ella en contratar vientres de alquiler en el extranjero. ¡Cielos!, el mundo al revés, a última hora de la vida, media casa por la ventana.

No sé si mi generación será capaz de  convencer a sus hijos de que enmienden nuestros errores y se reproduzcan antes, más y mejor, para conservar nuestra cultura, para sostener nuestras pensiones, y nuestra economía. La práctica de la fe en el futuro es el único futuro.

miércoles, 31 de enero de 2018

Escribir como terapia

Hace tiempo que utilizo mi condición de escritorzuelo como respuesta  frente a múltiples estímulos.

Muchas veces, y los que me leéis lo sabéis, estoy muy agradecido  a los artistas y deseo comunicarlo, también decírselo, porque procuro engancharlo a alguna página que vean, y deseo recomendároslo, (sí: tengo buenos deseos hacia vosotros, mis lectores).
Otras veces tengo un disgusto y escribiéndolo tomo perspectiva, lo racionalizo, casi nunca o nunca lo publico, pero me es útil aprovechar un sentimiento auténtico de indignación o derrota para hacer algo positivo como literatura, o algo así, pero el simple hecho de que me motive a la escritura es algo que me anima, que comienza a levantarme.

Hoy 31 de enero estoy escribiendo por hambre, por decirme a mí mismo públicamente que solo adelgazaré pasando un poco de hambre; aguantando. Tengo galletas en el cajón de la mesa donde trabajo y estoy resuelto a no acudir a ellas por mucho clamor de estómago que me quiera intimidar, por mucho que se me abra la boca, o me corra saliva por la lengua. He de vencer.

Quiero establecer con vosotros un compromiso; recientemente he visto hasta el 95 en la báscula, número que creí haber dejado atrás para siempre y tengo que volver a estar en los noventa, o un poco por debajo.
Soy consciente de que hoy me gasté este cartucho con vosotros porque esto no lo puedo hacer en muchos artículos, os aburriría y eso no puede ser.
Parece que estoy mejor, que puedo escapar a la tentación por esta mañana; Espero comenzar hoy un buen camino, una conquista.
Gracias

martes, 30 de enero de 2018

Melancolía obsoleta.

Los nacidos en 1a década de los sesenta que nos acercamos a las canciones clásicas de la guitarra izquierdista, aquéllas con las que aprendíamos los primeros y más sencillos acordes, recordamos mucho con afecto a Joan Báez; su estilo, su aroma...

Hace poco me pusieron por la radio la canción "El preso número nueve", con esa voz y la evocación de Latinoamérica, de la pena de muerte, en la que tan señaladamente toma partido por el preso, te dan ganas de volverla a cantar, de enamorar y enamorarte, pero escuchas la letra, que tenías completamente olvidada, que nunca interpretaste críticamente y que dice:
porque mató a su mujer
y a un amigo desleal
¡Coño! Obviamente esto es violencia doméstica, carece de todo romanticismo (hoy) reivindicar al preso número nueve. Es un asesino, que se pudra en la cárcel, que salgan a manifestarse todos a la puerta del ayuntamiento de su ciudad, que en radio nacional recuerden el 016, teléfono gratuito contra el maltrato, que no deja rastro en la factura...


porque al encontrar a su amor
en brazos de su rival
(...) y no sé pudo aguantar.

Uno, que solo tiene una hija para permanecer en el mundo, que está a favor de todo lo que las defienda y proteja, piensa cuántas mujeres de mi edad se enamorarían de uno que tomara una guitarra en un grupo de un salón parroquial, en una hoguera, compartiendo un litro de calimocho y entornando los ojitos de cordero degollao de todos los cantautores, y a consecuencia de ella se enamoraron, salieron y se casaron con aquel torpe imitador... quizá hoy las pegue o las haya matado. Todo por buen antecedente en una canción que nos gustaba, pero que no sabíamos interpretar, ni siquiera leer.

Me pasa parecido con la canción "de tu querida presencia comandante Che Guevara". Yo la he cantado mucho, porque es fácil, y porque me gusta la música, y porque la gente se te agrega, en la histórica altura donde el sol de tu bravura, le puso cerco a la muerte" aunque siempre salía un poco chungo eseo de "y con Fidel te decimos; Hasta siempre comandante". Ahora que tengo buenos amigos en Miami, que leo a Yoani Sánchez, y que comprendo que el Ché era un aventurero, un guerrillero vocacional al que solo le interesaba hacer "cinco o diez vietnam"  la lucha por la lucha, la muerte por la muerte, no por el bien de la gente, no para arreglar cosas, que se vio incapaz de ministro, sino solo para romperlas y tomar nueva fuerza hasta la "lucha final".

¡Cielos¡, cuántas bobadas estéticas poblaron nuestra adolescencia