viernes, 20 de octubre de 2017

TEATRO, PURO CINE.


Si pasa por vuestra ciudad y tenéis dinero no os la perdáis, cueste lo que cueste, incluso (nunca lo he recomendado) si no encontráis, negociad que os revendan la entrada porque la inversión suplementaria también saldrá rentable. La “jartá” a aplausos restallantes que escucharéis al final es de las que como espectador se viven cuatro veces en la vida.
Lo he dicho, es puro cine, pareciera una película aburrida iraní o palestina o sajaragüi de refugiados y de inmigrantes que vuelven a su raíz hiperrural, hiper tribal. Leche de cabra y paisajes desolados, el típico coñazo que premian en los festivales. Pero nada de eso: es La guerra de las galaxias, El Silencio de los Corderos, Apolcalpsis Now y seguro que otras tantas que yo no me sé; hasta sale Marlon Brando, pero no el de Apocalipsis, sino el Kowalski de un tranvía llamado deseo. La obra es comercial con enujundia y las horas que pasa, uno no se mueve del asiento ni se cuestiona por ello, es tan intensa y extensa que precisa de un descanso; por el mismo precio compra media noche, un poco de conciencia, un generoso pedazo de tarta de poesía y una entrada de vertiginoso espectáculo. Por haber hay hasta humor, algo tan original como un notario bufón, pero la gente ha acudido en “modo tragedia”  y se sujeta las tripas de la risa cuando se las acarician. Hacen que veamos el más cinematográfico de los deportes, el boxeo mezclado con tan poco cinematográfico como una clase de matemáticas. Y funciona.
Solo faltó baile, pero ya hubiera sido demasiado para una tragedia tan amarga.
El listo autor se llama Wadji Mouawad, no me extraña que tenga éxito internacional porque es un copiota como Shakespeare, como lo es todo el cine actual, no sé si Aristófanes también lo era,  porque a estas alturas de la historia de la literatura el que no hace cócteles, no crea nada. Es más, diré bajito que este autor culebronea descaradamente, pero eso no puede uno comentarlo cuando sale del teatro apretado (lleno hasta la bandera a pesar de ser un jueves y costar el doble de lo que suele esta sala) oyendo las críticas apasionadas y aleluyas, y viendo todavía lágrimas reales y variadas fluyendo en las caras de muchas espectadoras.
Wadji Mouawad es un negrero, un compositor de solos de jazz; todos los actores mundiales han de quererle, porque elabora momentos de alto lucimiento teatral. Alto lucimiento es decir muy alta exigencia, porque hace sudar la camiseta y llorar lágrimas de entrega. Conmueve al espectador pero no creo que para ningún actor esta pieza sea una obra más.
Otra cosa que agradecí en el espectáculo es que no hubiera micrófono, todo era a pura cuerda vocal, a puro grito, violentamente crispado a veces. En  los flancos del escenario hay una materia árida que imita la arena, pero seguramente también está para recoger las perdigonadas de los actores y que nadie resbale con ellas. (tuvimos la suerte de pillar la segunda fila y aunque haya una ducha final -lo siento, ya se me escapó contarlo-  varios actores disfrutaron antes de un cálido aperitivo).
Los actores: magníficos. Jose Luis Alcobendas me recuerda a un híbrido dos grandísimos actores El Brujo y el que hace de Juan Cuesta, tenía el curioso  papel de notario bufón, pero también brilló en sus papeles étnicos. Quizá me llegó especialmente su comienzo porque, en temas legales, le tocaba ser didáctico ante brutos, que es mi oficio. Nada como identificarse con un personaje para que te convenza. Laia Marull, una voz maravillosa una mirada llena de luz, cálida, infantil, sufridora, muy entregada en lo físico, con esa voz velada que seguro que tiene influencia de la Nuria Espert, un hito de mi adolescencia: hace poco menos de cuarenta años que me enamoré de Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, me enamoré hasta físicamente (platónicamente) de Nuria sin saber que es cinco años mayor que mi madre y dos mayor que mi padre. (maldito doctor Google que nos lo cotilleas todo) Pues esta mujer no conserva, aún atesora, una belleza, una entereza, un magnetismo en el escenario, con espectacular dominio del músculo del silencio. El ángel, el aura que tuvo y retiene, fue lo que todos los que estábamos allí pagamos, porque algún día habrá que contarlo que vimos a la Espert en el 2017 también y estaba igual. Yo me pregunto como un director tan experimentado como Mario Gas será capaz de  dirigir, -que es enmendar- a un mito de las tablas, historia viva y orejas regaladas de todas las hipérboles imaginables. Supongo que en los ensayos el director se habrá callado dejando que sea la abuela la que conduzca el autobús, ya que pasa la ITV todos los años. Ya he hablado de Marlon Brando. De Germán Torres solo diré que da miedo, pero uno también piensa la gozada que tiene que ser interpretar a un personaje tan hijoputa, aunque su madre en la vida y en la obra sea una santa. Lucía Barrado muy simpática, muy combativa, muy moderna, como soñamos que quieran y puedan ser alguna vez las mujeres árabes. Alberto Iglesias, que no es el músico de Almodovár, es poliédrico, y a mí cuando más me gustó es cuando recordó al conserje salvador, que quería que se recordara su nombre. De Candela sale uno enamorado, paradójico papel el suyo de buscar al padre, cuando es la persona en España que menos necesita una prueba de ADN para encontrarlo; todo el mundo se lo dirá a todas horas. Solo decir que honra merece.

No puedo extenderme enumerando los nombres de la escenografía, sastrería  y toda la técnica tan eficientemente utilizada; es tan magistral como necesaria. Es una superproducción aunque no se nota, y es precisamente lo mejor de ella que, a pesar del artificio, resulta íntima. Es la magia y el cartón del cine traída al teatro. Un espectáculo mayúsculo, aunque nosotros hiciéramós los kilómetros hasta Salamanca para ver a Nuria Espert, que seguirá conduciendo autobuses de artistas, como Pau Gasol seguirá ganándonos partidos con la selección hasta que él quiera. 


PD. lo único malo de vivir un espectáculo así un jueves es que afronta el fin de semana con las ilusiones embotadas de que pase algo interesante.  

jueves, 19 de octubre de 2017

LA LIBERTAD: EL ARGUMENTO DEFINITIVO



En las elecciones generales del año 2.000 estuve de guardia, como secretario accidental del Juzgado de Arenas de San Pedro, en la coordinación judicial de dudas y trámites electorales (el Poder Judicial siempre supervisa todas las elecciones legales)
Tuve que soportar la cara exultante del representante del Partido Popular que se reía de todos los perdedores a medida que iban llegando los resultados de las mesas. ¡habían ganado hasta en el barrio de la Nava! el tipo no cabía en sí de su felicidad o nos la quería "rebozar" a los que sospechaba que estábamos tristes y apabullados.
Pero la mayoría absoluta de Aznar tuvo un efecto positivérrimo: en ese momento se acababa el sistema de matriculación provincial de los coches y se imponía uno nuevo. En Cataluña querían un distintivo autonómico, Pujol  se lo pidió, pero Aznar no se dejó; gracias a la mayoría absoluta no tenía por qué hacerlo. Es algo que, seguramente, quedará para siempre

El argumento definitivo es que podemos hacer mal una rotonda, ir muy despacio por una ciudad nueva, y, sobre todo, aparcar tranquilamente todos los coches de España sin que nadie se cague en nuestras madres o nos lo estropee por ser castellanos o catalanes o andaluces o vascos. Cuando fui a Mondragón en 1992, mi anfitrión sacó su coche a la calle para ceder su plaza de garaje a mi coche de segunda mano, peligroso dejarlo en la calle por llevar matrícula de Madrid. Con el actual y su matrícula neutra he dejado el coche con toda tranquilidad en cualquier lugar que se pueda. Eso es lo más parecido a la libertad de movimiento que se ha inventado. Gracias, en nombre de la inmensísima mayoría.

DE GALLEGOS Y CATALUÑA


Acusan a Franco de ser tan pérfido como para alargar deliberadamente la guerra para que los republicanos literalmente se desangraran entre sí y encontrarse las tierras rojas como un solar hastiado de heridos, muertos y disensiones políticas fratricidas. Así fue, en sus avances por la geografía se encontraba con "demasiada" población civil que cambió de la noche el entusiasta puño comunista por la entusiasta palma fascista, y el mono azul, por las mantillas negras y peinetas. Nunca descartemos el arribismo o el temor, pero tampoco el hastío, que es una actitud que dura más. Así se probó durante treinta y tantos años, donde pocas convulsiones impidieron el sesteo del viejo del Pardo y que envejeciera hasta morir.
Personalmente creo que no pudo ir mucho más rápido siendo prudente en el gasto de sus fuerzas. España es muy grande y abrupta, y la población republicana del inicio de la contienda cuadruplicaba o quintuplicaba la población de los territorios sublevados.
Franco era un hombre de poco gasto, cauto: un gallego prototípico. Si yo hiciera una película del oeste adjudicaría el papel de enterrador a un gallego. Este es el hombre que se esconde en el tiroteo y cuando ha terminado recoge los cadáveres y hace Caja aunque nunca sabemos si iba con los buenos o iba con los malos. A Franco le pasó lo mismo al principio de la guerra. Mola, el director de la conspiración estaba cansado de sus largas y vacilaciones  “con Franquito o sin Franquito salvaremos España”. Dicen que solo se decidió tras el asesinato de Calvo Sotelo. Además se afeitó el bigote para que no le reconocieran.
Durante la guerra, tras el fracaso de la toma de Madrid, jugó al contraataque. Los italianos le conquistaron Málaga, pero se la “pegaron” en Brihuega y ya nunca más tuvieron iniciativa. Así el único fracaso del bando nacional no lo tuvo él. Despacito y al contraataque con cautela para no perder mucho: “jugando al punto”, diríamos en el mus.
El mayor y más sorprendente ataque fue el de Cataluña. Quizá Franco había visto las orejas al lobo después del formidable ataque de la Batalla del Ebro, quizá estaba preocupado por la inminencia del estallido de la segunda guerra mundial que hubiera puesto del lado republicano a franceses e ingleses, quizá supiera y para eso tenía en nómina como espía al mejor escritor catalán de todos los tiempos Josep Plá, https://elpais.com/ccaa/2014/09/13/catalunya/1410642648_499856.html
 que le habría contado que había armas y municiones retenidas en Francia que aún no se habían entregado a los republicanos, y que los pillaba “en bragas”. (vaya, como los incendiarios <<también gallegos, lo siento>> del pasado fin de semana)

El caso es que, inopinadamente, en cuanto escampó un largo temporal de lluvias y sin respetar las fechas navideñas, atacó el día 23 de diciembre de 1938 Cataluña y antes de un mes había entrado en Barcelona.
 ***

De todas maneras, creo que Rajoy es todavía más gallego que Franco con lo que apuesto a que, por fin no habiéndose declarado la independencia, de este envite tampoco activa el 155. Por no desgastarse esperará a que la fuga de empresarios por la derecha y la CUP por la izquierda, sigan erosionando al govern catalán, hasta que no le quede tierra bajo los pies.

lunes, 16 de octubre de 2017

Lo real

Llevamos mucho tiempo perdido en bobadas catalanas con  niñatos que hoy tampoco se atreven a romper la baraja -tanto que querían- por la que se les ha venido y se les viene encima. Allá ellos: aburren.

Lo importante era la lluvia que tanto se nos ha negado, y  que -dicen- llegará mañana. Ahora lo importante son todos los incendios que hay en Galicia y Asturias que además están animados por un viento hijo de huracán.
Es horrible lo que está pasando y yo tampoco querré verlo en los telediarios, duele mucho y duele de verdad, porque es real.
Creo que Galicia era una región superpoblada y hambrienta, por eso cultivaban con primor sus tierras y podaban con avaricia sus árboles para calentarse. Hace décadas vino la emigración y la industrialización y más tarde la bajísima natalidad. Ahora queda poca gente cultivando en los pueblos llenos de pinos y eucaliptos, que crecen como maleza. Cuando se va un poco la humedad del ambiente, los queman los incendiarios. Supongo que esta gentuza buscan pastos nuevos, estensivos, evitar que se reproduzcan lobos o jabalíes en el bosque y también madera barata  o especulación urbanística. Saben cuando prender: en el otoño más falso que yo haya vivido han apurado hasta que vieron que venía la cola de un huracán y que estaba todo seco y le dieron al mechero. No ha habido un momento más propicio para el fuego.

No quiero volver a a verlo http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com.es/2013/08/vacaciones-en-galicia-1.html

miércoles, 11 de octubre de 2017

Niñatos

Por fin el abuelo Rajoy ha reaccionado y aplicará el artículo 155 de la Constitución que está para una situación de rebeldía institucional como la que llevamos padeciendo.
No sé si lo entenderá Puigdemont. Creo que lo entendería mejor si le pusiera boca abajo sobre sus rodillas y le diera un par de azotes en el culo.
El problema de Cataluña es que está regida por niñatos irresponsables a quienes siguen otros niñatos irresponsables. Empezaré por estos últimos: llevarse a los niños impúberes a las manifestaciones y forcejeos para proteger las urnas el día 1 de octubre es de personas a quienes deberían retirarles la patria potestad. Era un juego de niños una fiesta de pijamas. El que una mujer se atreviera a declarar "internacionalmente" que la policía española la desnudó y manoseo las tetas, le rompió dedo a dedo, todos los de una mano como si nadie le fuera a pedir pruebas de semejante tortura es otro indicio del infantilismo irresponsable que flota en ese ambiente. Después salió diciendo que era falso y que estaba muy nerviosa cuando declaró que le rompieron todos los dedos uno a uno y además la sobaron las tetas. Espera que la creamos, no lo sé, cuando uno está nervioso no inventa calumnias.

Ayer, que debían declarar la independencia: (esto era tradicionalmente un acto solemne, heróico, claro, en cualquier país oprimido que se precie), el niñato Puigdemont en una oscura perífrasis dijo algo así como que la arpobaba pero en menos de diez segundos dijo que la suspendía.
También ha sido infantil Gerard Piqué, un hombre de más de treinta años que tiene dos hijos con una colombiana, quien se presentó el día 1-O llorando ante los periodistas porque había visto pegar a la policía. ¿Sabrá algo de Colombia, salvo que es un país que exporta flores? ¿habrá visto alguna vez un telediario como pega cualquier policía del mundo, incluida la suiza de Davos, a los manifestantes? Bueno, pongamos que era la primera vez que veía imágenes de ese tipo y estaba verdaderamente impresionado. ¿Tiene algún sentido que poco después escriba un tuit en el que diga que toda la actuación de la policía española fue proporcionada?
Sí, el sentido que tenía este tuit, -más falso todavía que sus lágrimas de cocodrilo del día anterior- era que el seleccionador le había dicho que si no lo escribía, no jugaría el mundial. Claro, un niñato futbolista que lo tiene todo no puede quedarse sin su juguete preferido, el mundial.

Hoy cambia su sede social la empresa de seguros Catalana Occidente. Alguien puede, después de el papelón de niñería e irresponsabilidad que están haciendo tantos catalanes famosos, seguir pagando cuotas de seguro a una empresa que estuviera dirigida por estas personas. No, la vida es seria, si uno sufre, por ejemplo, un incendio en su casa espera que esa compañía le pague lo que está escrito en la póliza. No le vale que diga que se salta la ley, que le llore, que le mienta. Y ellos seguían utilizando el gentilicio de Catalana, a pesar de las reticiencias que suscitó siempre esta región, porque era sinónimo de seriedad y de solvencia.
La seriedad, la solvencia, huyen de Cataluña, no quieren que las relacionen con ese lugar antaño tan serio y europeo. Dos grandes bancos, a quienes muchos clientes estaban "levantando" fondos, anunciaron su mudanza y hay muchas empresas que les siguen; perdían clientes.
Son gestos, pero no son gratuitos, al huir de Cataluña muestran su desafección por lo que está pasando pero también conseguirán perder como los clientes a quienes gusta lo que está pasando. Nada es gratis, pero ellos han calculado donde prefieren trabajar y de quién no se fían.
La vida económica de todos los días se construye con trabajo, fidelidad a las leyes y a la palabra dada, y la seguridad de que el que la hace, la termina pagando. En Cataluña hay un montón de gente que antes que catalana, es sensata, seria y madura; son quienes están sufriendo más con estos niñatos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Derechos individuales y colectivos.

Aunque ahora nos cueste trabajo creerlo son mucho más arcaicos los derechos colectivos que los individuales. Un hormiguero o una colmena son el prototipo de sublimación de los derechos colectivos y olvido absoluto de los derechos individuales. Pero hablemos de los humanos: son más antiguas las tribus, el pueblo elegido, los señoríos feudales, la pertenencia a algo, que los derechos individuales que no fueron codificados hasta la revolución francesa derechos del hombre y del ciudadano que tienen preponderancia absoluta sobre los derechos colectivos: derecho a la vida e integridad física, derecho al patrimonio, a la seguridad jurídica, a la libertad de movimiento, de trabajo, etc. se han asentado de tal manera que son los derechos principales. Cuando a cualquier persona le pregunten sobre sus derechos, los enumerará y puede que no se le vengan a la cabeza los derechos colectivos, por ejemplo el derecho a tener una nación, que haga unas leyes para proteger a tu tribu.
Es sobre un derecho colectivo de lo que estamos hablando ahora con los catalanes. El derecho a si ellos pueden fundar una nación unilateralmente o si es la nación española la que tiene que opinar primero sobre esto; hay muchas razones que se pueden invocar sobre este conflicto de derechos colectivos.
Yo ahora voy a invocar mis derechos individuales.
Sucede que como español yo tengo el derecho individual a viajar o a trabajar en Cataluña sin que nadie me pida los papeles o me exija tener un pasaporte, un derecho que lleva consigo el no tener que cambiar de moneda, también recibir asistencia sanitaria, además puedo exigir que me entiendan en mi idioma, me lo garantiza la constitución como a todos los españoles en toda España. Pero además, este derecho lo he tenido toda mi vida, lo han tenido mis padres, mis abuelos, tatarabuelos... ahora es un derecho mío y quieren quitármelo invocando el derecho colectivo a ponerme una frontera, a no dejarme entrar, a tratarme como extranjero.
Porque los catalanes son muy altruistas: no piden nada individual, sin embargo están dispuestos a perder sus derechos individuales, a dejar de ser tratados como iguales el resto de España, todo con tal de impedir a los otros españoles que disfruten de eso a lo que ahora tenemos derecho. No quieren "cuentas" con nosotros y renuncian a sus derechos individuales, para que el "colectivo" de Cataluña decida a partir de ahora hacer un nuevo derecho para ellos como nacionales y para nosotros como extranjeros.
Vengo a defender mi derecho individual, que es para todo el mundo de muy superior rango a los derechos colectivos, pero aunque no fuera así se trata de una libertad individual mía y no creo que deba permitir que me lo quiten, al menos sin que me pregunten si quiero dejármelo quitar.
Este es mi nacionalismo: puro egoísmo. Aunque de paso defiendo los derechos de cuarenta y siete millones de personas.