domingo, 30 de septiembre de 2012

Salir del paso prediciendo el otoño.


Lo más inteligente para salir del paso es echarle la culpa a otro. Pero a la larga, a uno le pillan siempre.

Los profesores de universidad, que son los peores: los que menos trabajan, los que más cobran, los que menos enseñan y los más arbitrarios en sus calificaciones, vociferan y echan la culpa a los de atrás cargando las tintas y diciendo  que del bachillerato los chicos vienen fatal, que ellos no están para tratar con analfabetos, los del instituto hacen lo mismo con los de primaria, y los de primaria  se quejan de la mala educación que los niños traen de casa, los padres se quejan de que no tienen tiempo... Pero el mercado pone en su sitio a todos, especialmente a los profesores de universidad: España es el país del mundo con más porcentaje de parados universitarios.

 

El presente gobierno de España se pasa el tiempo echando la culpa al pasado y pidiendo en el parlamento al partido de la oposición que acuerden con ellos y que ayuden a gobernar y a explicar a la ciudadanía la necesidad de los malos tragos que nos van a administrar para adelgazar el sistema social a fin de que los intereses de la deuda no nos asfixien. Como último argumento, lamentan amargamente su falta de colaboración. Justo lo mismo, pero con los actores cambiados, que pasaba hace un año.

 

El gobierno actual sabía que el anterior no estaba despilfarrando, ni en caprichos, ni obras faraónicas, ni siquiera en coches oficiales. Zapatero era tan austero que, siendo aficionado, ni siquiera acudió a la final del campeonato del mundo de fútbol de Sudáfrica, (desde Lepanto “la más alta ocasión que vieron los siglos”).

Este gobierno creyó que alguien le ayudaría, que habría empresarios durmientes, agazapados que empezarían a mover la economía, que habría inversores extranjeros que confiarían su dinero por menos interés a un gobierno de derechas, que habría españoles que repatriarían sus capitales. Incluso para ello ofrecieron una vergonzante e injusta amnistía fiscal.

Creían que su sola presencia haría funcionar las cosas. Pero no hay nada más: ellos no tenían ningún plan diferente que seguir con los recortes, cada vez donde más duele. Recortes que deprimen una economía que ingresa menos y paga cada vez menos impuestos a pesar de haberlos subido: estamos en un círculo vicioso que sólo nos conduce a la anemia.

El gobierno impotente, en lugar de gobernar, se enroca en la culpa ajena. Como el resto de los españoles, no tiene ni idea de qué hacer, tan solo resistir y echar balones fuera.

 

Se le gastan los trucos para salir del paso. Recuerdo que la portavoz del gobierno, Soraya Saenz de Santamaría declaró solemnemente que habían descubierto, sólo en Madrid, muchísimos kilómetros cuadrados de inmuebles propiedad del estado que estaban desocupados, mientras se “despilfarraban” muchísimos millones euros en alquileres. Claro; como si todo fuera intercambiable. Habrá cuarteles, caballerizas, almacenes, palacios, solares donde no es posible ni rentable para el Estado colocar un juzgado, una comisaría de policía, una oficina de la seguridad social, ni por ejemplo trasladar allí los cuadros del Museo del Prado. La portavoz se quedó tan ancha como si hubiera dado un bofetón a los anteriores gobernantes por su incuria. Seis meses después no se sabe que hayan habilitado, ni estén habilitando ninguno de esos kilómetros cuadrados de inmuebles para eliminar el despilfarro en arrendamientos. Si el Estado ha dejado de pagar algún alquiler habrá sido por eliminar servicios y prestaciones cerrando sus oficinas, nunca por reutilizar ninguno de esos clamorosos inmuebles ociosos.

Otro truco reciente sucedió hace muy pocas  semanas. Anunciaron que apercibirían a las compañías petrolíferas para que bajaran el precio del combustible, amenazándolas severamente con sanciones. Curiosamente, ahora, a finales de septiembre ha bajado el combustible 6 ó 7 céntimos. Alguna gente dirá “mira: tenemos un buen gobierno que ha metido en cintura a los gasolineros”. Sólo pensando un poco nos daremos cuenta que en el verano, en España y en todo el hemisferio norte, se consume, por las vacaciones y por el buen tiempo, mucha gasolina en desplazamientos. El aumento de demanda trae la consecuencia del aumento de precio. Llegado el otoño siempre baja la demanda y baja la gasolina, como ¡oh! milagro de la autoridad del gobierno, acaba de lograr. La portavoz con su altisonante amenaza no hizo otra cosa que predecir, para los incautos,  el otoño.

¿Serán capaces de predecirnos el otoño todos los años?

jueves, 27 de septiembre de 2012

EL FANTASMA DEL ANTIIMPERIALISMO


“Ya no creo en los fantasmas ni otras cosas de asustar” decía una canción infantil de los años 60 titulada “Fantasmas a gogó” Pensándola en este artículo, me acabo de enterar que seguramente ese verso marcó mi desafección por las teorías conspirativas. Creo que los que promueven estas teorías son como los antropológicos brujos de la tribu, los clérigos atemorizadores, o los mercachifles varios: personas que inculcan, en una cadena de tontos útiles, un miedo irracional y difuso para usarlo en su propio beneficio, que sería tener a la gente en un puño, para pastorearlos y utilizarlos. (Bueno, no voy a inventar a otra teoría conspirativa, ahora contra los conspirativos)

 

Quizás yo sea un ingenuo, un tonto útil del sistema imperial,  y no me esté dando cuenta de que escribiendo este blog, en el que vuelco buena parte de mis ideas y sentimientos, estoy alimentando, entregando voluntariamente mi alma, al diablo de Blogger, que es propiedad de Google, una empresa con posición dominante en el mercado, casi monopolística además de con matriz y gobierno en Estados Unidos: el imperio, para los que agitan las banderas antiimperialistas.

Recientemente mi admirado Silvio Rodríguez Domínguez escribió en su blog segunda cita que “o se es antiimperialista o no se es de izquierdas” sopongo que era consciente de que esto lo vertió y difundió en esta red monopolística con matriz en Estados Unidos que se apodera gratuitamente de nuestros pensamientos fotos y reflexiones, con no sé bien qué oscuros o claros intereses empresariales o de dominación. (Esto de los blog puede que sea tan adictivo como el tabaco y aunque Silvio y yo nos digamos eso de “cuando quiera lo dejo” estamos bien atrapados y a lo mejor no es tan fácil.)

Yo ya no creo en el imperialismo ni otras cosas de asustar.  El mundo está completamente desgobernado y no hay un dios que lo remedie. Si acaso China, el misterioso país de Fu man chú, dentro de unos pocos años.

Ahora van a ser las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, en otros momentos, había gente que reclamaba nuestro derecho a participar en la votación del presidente de los USA, ya que  mandaba mucho en nuestras vidas. Este año todavía no se lo he oído a nadie.

No es por desconsiderar al negro Obama, pero me parece que ya el imperialismo de su país no es para tanto. El pobre tiene 27 millones de parados y la mitad de la población, los que no van a votar a Romney,  viviendo del Estado. La actual crisis viene del desgaste norteamericano económico y militar de la Guerra de Irak, que explotó la burbuja inmobiliaria las hipotecas basura supremes, después Enron, Leaman Brothers, que cayeron con tanto estrépito, y la crisis de demanda mundial. Incluso llegó a hablarse de la liquidación de la General Motors que era el plutoejemplo que me ponían en las clases de economía de los años 80.

La General Motors, que esperemos que siga fabricando mucho tiempo coches en Zaragoza, ha sido desbordada por la Wolkswagen y la Toyota. Tengo entendido que la Toyota y la Bmv fabrican coches en el mismísimo “imperio USA”, practicando lo que diríamos la “explotación del hombre por el hombre” de empresas de país súbdito sobre ciudadanos del propio imperio. (Eso en el imperio romano, español o inglés no pasaba)

Otra desilusión supuso para mí que fuera la empresa British Petroleum la que explotaba aquel desgraciado pozo que desbordó  de petróleo las costas del sur de Estados Unidos. ¿Cómo es posible, estando ahí los petroleros tejanos, que se dejaran comer la merienda por esos British?

El imperio no era para tanto, pero  cada vez es para menos; debía ser muy mal negocio Irak con los terribles costes de terrorismo desatado para que se retiraran de allí la mayoría de los soldados que daban soporte militar a tantos contratistas y concesionarios que pusieron sus garras en el petróleo de ese país. (Verdadera causa de la última guerra imperial, a cuya tarta sin ningún pudor nos invitaron a los españoles de Aznar). Con la dura lección de Irak se dieron cuenta de que eso de pretender explotar países a la manera imperial ya no es rentable. Todos ya somos demasiado susceptibles y ya se entiende que no nos vamos a dejar quitar nuestras riquezas naturales así como así.

Después de esto, Estados Unidos carece de perfil imperial en sus actuaciones; no se le ocurrió poner la bota en Libia y tan escaso es su control de la nueva situación que tan tímidamente promovió, que le han asesinado allí a un embajador, por primera vez en los últimos 50 años. Lo mismo sucede en Siria: ayudas encubiertas a los rebeldes, si es que las hay. De Afganistán, donde no hay que rascar y menos desde que eliminaron a Bin Laden, se van a marchar en el año 14. (Espero que nosotros, los españoles, algo antes)

El monopolio imperial que más miedo me da es el de Monsanto con sus semillas, pesticidas y herbicidas. Vende, y mucho, en la “insumisa” América Latina. El de Coca Cola, Mac Donalds, me dan igual, porque nunca consumo; y el cine y la música, es una lástima, pues con la piratería está muy mermado el negocio.

Yo no le arriendo la ganancia al emperador Obama. Por ejemplo, Latinoamérica  ya no es el patio trasero: Méjico es un avispero ingobernable y Colombia otro. Los demás países importantes son ya poco amigos o enemigos (hasta Ecuador  se atreve a gallear en el caso Assange).

Siempre a estas izquierdas les interesa la bandera del antiimperialismo (que lleva el escudo del Che) para agrupar a la gente, por eso dice Silvio que “o se está contra el imperio o no se es de izquierdas”.

Pero estas batallitas del abuelo sólo las escucha voluntariamente la gente de su cuerda. Obligatoriamente lo tienen que tragar los pobres cubanos del interior, y soportar que el antiimperialismo sea uno de los tres platos diarios (y el más lleno y pesado) de la ración oficial, aunque lo que más anhelan estos isleños en completar su ración, si reciben del imperio o de sus satélites “ingresos” de su diáspora, con productos del mercado negro que es la economía  que mejor funciona en Cuba, como bien demostró recientemente Silvio al arreglar ahí su Iphone  practicando incluso el trueque de una tarjeta flash a cambio del servicio.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Paquito D'Rivera. Mi vida Saxual.


He leído con gran deleite el rítmico libro de Paquito D’Rivera Mi vida saxual. Es un anecdotario lleno de figuras, cuyas páginas se pasan con gran acicate, esperando que salgan los nombres que  a uno le interesan, (por cierto, muchos salen). No voy a competir con la hermosa crítica que le hizo Guillermo Cabrera Infante en el prólogo, pero apuntaré que este libro entronca con la picaresca española más clásica. A pesar de las tragedias y desazones que se adivinan, (a poco que se pongan los pies en el suelo para pensar), el libro le saca a uno una perpetua sonrisa, porque este hombre es un cachondo mental, un tipo ideal para irse unas cuantas veces de juerga con él, pero que yo no toleraría como amigo.

Aunque Paquito D’Rivera sea ingenioso, inteligente, y con las ideas muy claramente arremetedoras contra las tonterías y las comuniones con ruedas de molino de los gobiernos del mundo  (singularmente, como no podía ser de otro modo, contra el Castrismo), es un tipo aficionado a las bromas pesadas y un continuo urdidor de complicidades para ese fin. Supongo que, a su ya respetable edad, no se le ocurrirá perpetrar las burradas que cuenta, pero el hecho de que las mencione y se recree en ellas es algo que personalmente no acepto, ni en broma.



Por otro lado, el libro está lleno de chistes, de sarcasmo político y de clamorosos desnudos de ese monarca castrismo que tanto sufrieron y sufren los cubanos. Hace poco tiempo, en un famoso blog que sigo, vi un titular que atribuía a Raúl Castro la idea de que el comunismo cubano es muy fuerte pues lleva resistiendo 50 años frente al imperialismo yanki. Ciertamente debe tener muy sólidos ganchos, sobre todo, porque  resistir la erosión de los millones de chistes, de sorna, de dichos y repetidos por su ocurrente pueblo cubaniche, que revelan sus vergüenzas, sus fatuidades y las sangrantes carencias, tiene que ser porque el régimen tiene mucha fuerza bruta que oponer a su pueblo llano, o unos méritos sociales que ya, -por habérseme incluido en la gusanera- yo no soy capaz de ver.


viernes, 21 de septiembre de 2012


No voy a engañar a nadie: yo soy materialista, ateo, no creo que haya nada más. Otra cosa es que me conmueva el arte, los animales, las puestas de sol, el amor, la ternura... Me cuesta trabajo y a veces también descreo de creer que sean tan sólo moléculas y átomos y electrones.

Llegado este tiempo, 2012, cuando frente a una pantalla de ordenador manofacturada con moléculas, átomos y electrones, uno puede emocionarse con lo que ve o con lo que escucha por aquí. Es una magia, una ilusión, cuyos mecanismos no comprendo, como tantos con los que convivo, pero sé que son algo material. Pero aquí donde lo veis sólo hay ciencia material.



 

El pasado domingo, en un autoencargo que me hice,  fui a fotografiar un calvario de piedra torpemente situado en un sitio que no corresponde, pues fue expoliado de un pequeño pueblo de Ávila con falta de ortografía, llamado Riocabado, para traerlo a la capital donde reposa cerca del cementerio municipal con el resultado que podéis ver.


Aunque había pasado andando varias veces por allí, nunca lo había mirado bien, ni con buenos ojos. (Soy algo pueblerino y me creo poseedor del calvario más hermosamente emplazado http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com.es/2012/04/hoy-voy-presumir-de-mi-pueblo-cardenosa.html   y más airoso de la cristiandad, no iba a regalar miramientos a “la competencia”). Me sorprendió su detalle y, dando las gracias a la gratuidad de las fotos digitales, le hice un par de decenas.


 

Más tarde, cumpliendo mi autoencargo se las envié por correo electónico a mi amigo Teodosio y no me privé de hacer un pequeño comentario a algunas de ellas. Entonces me sorprendió la mirada mineral de Cristo hacia el Buen Ladrón (que por cierto tiene un pelo rizado, labios negroides y una mirada que hasta me parece maliciosamente entornada como de mantis religiosa), y me acordé de que en esos momentos le perdonó sus pecados y en medio de su propio dolor humano y  del de aquel desgraciado, que no cesaba de mostrar su inquietud, le dijo algo así como “esta noche dormirás conmigo en el paraíso”.

Volví a mirar la escultura de Cristo en un material tan inexpresivo y variopinto como el granito y me conmovió su belleza, su majestad, su sinceridad; es de una humanidad sobrehumana frente al oscuro ladrón que aún resultaría más infausto, más menesteroso, en el siglo XVII, cuando fueron hechas estas esculturas.

Ahora mismo estaba disfrutando de la escucha un disco compuesto por José María Gallardo, para sí y para su grupo La Maestranza. Ante tanta belleza pensé en aquella mirada de Jesucristo y en el perdón, y en lo hermosamente humano que sería el ideal del perdón y la hermandad universal; supongo que esta frase la habrá dicho alguien y si no la patento: la verdadera democracia es la fraternidad.

 
Pero soy materialista, no iluso, no perdono mucho, no comparto casi nada, vivo en un mundo de egoísmo-motor. Pienso que habiendo vivido entre católicos, verdaderamente me sobran dedos en una mano para contar autodenominados “creyentes” que cumplan el ideal de perdón y fraternidad que veo en aquella piedra.
                                                                                    detalle de Dimas, el buen ladrón girándose hacia Cristo.
 
Es triste que la vida no sea tan bella, más para el mayor experto en la guerra civil en el Barranco de las Cinco Villas de Ávila, porque sé bien que los fraternales anarquistas mataron, acompañando de escarnios y vejaciones a  unas decenas de hombres, panaderos, jornaleros, comerciantes, militares retirados, (hasta un secretario de Juzgado  antecesor mío) y a cuanto cura pillaron por ignoro qué ofensas. Lo mismo los nacionalcatólicos que reocuparon el Valle en septiembre de 1936 hicieron con los infelices y confiados que se quedaron en sus pueblos con la esperanza de que no habían hecho nada malo. Precisamente algún cura regresado al Valle junto a las tropas acompañó a fusilar a cinco campesinos de Santa Cruz del Valle junto a los falangistas que los acribillaron ¿tenían en el cerebro algún significado cristiano en el significante de la palabra perdón que tanto se menciona en sus adorados evangelios?.

 

Los sentimientos artísticos son una de las mejores teorías de la vida, lamentablemente la vida es asquerosamente práctica.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Velada en Benicarló.



Este es un texto supuestamente teatral de Manuel Azaña. Pero se parece a los Clownic, -eso si es teatro-, como un huevo a una castaña.

Yo creo que más que un texto teatral es un apunte político en forma de fantasía teatral con estereotipos que exponen muchas razones de Azaña: su múltiple conocimiento de “lo que va de guerra” -está fechado en abril de 1937-. Son largos alegatos, que describen la realidad española y sus raíces “idiosincráticas”.  Es un texto imprescindible de nuestra guerra y muestra que el Presidente conocía muy bien la realidad, (esta vez los españoles, en uno de los peores momentos de la historia, fueron los que no estuvieron a la altura de su gobernante) y sobre todo la derrota republicana. Todo escrito y argumentado para ser leído. Sin embargo, parece poco releído por el autor, aunque sí resulte bastante pulida su escritura, pero esto es causado por la soltura del genio de la oratoria, y por la sólida visión política que tenía Don Manuel.

Por supuesto, tuvo que ser un texto clandestino. Si se hubiera sabido, por los republicanos o por los nacionales, lo que pensaba su autor, (el presidente de la república, el icono de los republicanos que morían con su nombre en la boca), sobre la situación, habría sido demoledor para la resistencia, para el triunfo o para el empate, por el que todavía se pelearon casi dos años más.

El libro, en mi edición, viene acompañado por la adaptación, que no puede resultar demasiado teatral por la gravedad de su antecedente; sigue siendo de tesis y  para mí, simplemente, lo adelgaza pero no creo que consiga mucho aliciente dramático.

La obra fue estrenada en el Madrid de los 80 y supongo que a pesar de tanta rémora sería un éxito, pues ahí se pudo escuchar al maravilloso José Bódalo, (uno de mis actores favoritos),  a Agustín González, y otros, cuyas caras y voces suenan a todos los de mi edad, pero sus nombres no dirían gran cosa a mi público actual.

Tiene muchos exordios antológicos como éste:

La casa comenzó a arder por el tejado, y los vecinos, en lugar de acudir todos a apagar el fuego, se han dedicado a saquearse los unos a los otros y a llevarse cada cual lo que podía. Una de las cosas más miserables de estos sucesos ha sido la disociación general, el asalto al Estado y la disputa por sus despojos. Clase contra clase, partido contra partido, región contra región, regiones contra el estado. El cabilismo racial de los hispanos ha estallado con más fuerza que la rebelión misma, con tanta fuerza que, durante mismos meses , no los ha dejado tener miedo de los rebeldes y se han empleado en saciar ansias reprimidas. Un instinto de rapacidad egoísta se ha sublevado, agarrando lo que tenía más a mano, si representaba o prometía algún valor, económico o político, o simplemente de ostentación y aparato. Las patrullas que abren un piso y se llevan los muebles no son de distinta calaña que los secuestradores de empresas o incautadores de teatros y cines o usurpadores de funciones del Estado. Apetito rapaz, guarnecido a veces de la irritante petulancia de creerse en posesión de mejores luces, de mayor pericia, o de méritos hasta ahora desconocidos.

Cada cual ha querido llevarse la mayor parte del queso, de un queso que tiene entre sus dientes el zorro enemigo. Cuando empezó la guerra, cada ciudad, cada provincia quiso hacer su guerra particular. Barcelona quiso conquistar las Baleares y Aragón (...)

Los diputados iban al Ministerio de la  Guerra a pedir un avión para su distrito <<que estaba muy abandonado>> como antes pedían una estafeta o una escuela. ¡Y a veces se lo daban! En el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en ciertos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarde altanería delante del estado inerme, inconsciencia, traición. La Generalidad se ha alzado con todo. El improvisado Gobierno Vasco hace política internacional. En Valencia comistrajos y enjuagues de todos conocidos partearon un gobiernito(...)

¡Pues si es en el ejército!. Nadie quería rehacerlo, excepto unas cuantas personas que no fueron oídas. Cada partido, cada provincia, cada sindical, han querido tener su ejército. En las columnas de combatientes los batallones de un grupo no congeniaban con los de otro, se hacían daño, se arrebataban los víveres, las municiones... tenían tan poco conocimiento que, cuando se habló de reorganizar un ejército, lo rechazaron, porque sería <<el ejército de la contrarrevolución>> (...)

En Valencia, todos los pueblos armados montaban grandes guardias, entorpecían el tránsito, consumían paellas, pero los hombres con fusil no iban al frente cuando estaba a quinientos kilómetros. Se reservaban para defender su tierra. (...)

En los talleres, incluso en los de guerra, predomina el espíritu sindical, mientras en Madrid no había aviones de caza, los obreros del taller de reparación de los Alcázares, se negaban a prolongar la jornada y a trabajar los domingos (...)   Valencia estuvo a punto de recibir a tiros al Gobierno, cuando se fue de Madrid. Les molestaba su presencia porque temían que atrajese los bombardeos. Hasta entonces no habían sentido la guerra. Reciben mal a los refugiados porque consumen víveres (...)

 

Uno copiaría todo.

Considero que cualquier persona interesada en la guerra civil debe leérselo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

LA COMODIDAD NOS ESTÁ JODIENDO LA VIDA.

                                                                                       Foto José Hidalgo Cenalmor
 

Nací en un pueblo abulense llamado Cardeñosa, que está en un pequeño valle que hay en una meseta rodeada de suaves cerros. Llueve poco y se recauda muy poca agua de las escasas alturas (además poco arboladas) que lo circundan. Mi pueblo siempre estuvo sediento; casi todos los veranos había crisis de agua. Los habitantes esperábamos alrededor de las fuentes públicas para llenar nuestros pacientes cántaros con un hilillo exasperante que cada vez sabía más a tierra. Adjunto un enlace a un breve video:http://www.youtube.com/watch?v=5GhCQW-1JMo  Con el agua de esos cántaros se bebía y se cocinaba, muchos nos lavábamos cuando se agotaba la -también escasa- de los pozos caseros, mientras que las mujeres (1) lavaban y aclaraban su ropa en las pozas; cada cual aliviaba sus esfínteres en el corral o en el campo, sin gasto de agua “sanitaria”.

Hacia 1980 se inauguró el agua corriente. Hubo polémica sobre si el pueblo aguantaría con el aporte del agua que se tomó del hueco de una cantera de un vallejo aledaño (ya entonces había que subirla cuesta arriba).

Afortunadamente por esos años la población disminuyó drástica y paulatinamente, y el agua aguantó quizá más de lo previsto. Las mujeres de Cardeñosa fueron liberándose de la penosísima tarea de lavar la ropa con ese maravilloso (pero gran consumidor de agua) artilugio que es la lavadora automática, incluso mucha gente fue aprendiendo que después de hacer “pis” también había que vaciar la cisterna para acompañar los vapores amónicos y el rubio color hacia el desagüe general, que se ha convirertido en el único arroyo permanente del pueblo donde en verano abrevan los pájaros y demás fauna silvestre.

Pero las necesidades veraniegas no cesaron; al contrario, muchos veraneantes acudían a Cardeñosa para usar el agua con la amplitud de que disfrutaban en sus ciudades. Incluso había gente que quería ducharse todos los días. El pueblo siguió teniendo restricciones, mayores en los barrios altos, dos horas de agua, una hora, media hora..., abastecimiento por camiones cisterna. Pero los camiones cisterna de la Diputación de Avila no daban abasto para tanta necesidad sobrevenida en tantos pueblos, de manera que siempre estuvieron instalados en la escasez.
 
pantano de Las Cogotas a medio llenar. Foto de Joe Hidalgo Cenalmor
 
 
El problema podría haber llegado a solucionarse definitivamente con el pantano de Las Cogotas si se salvaba la aberración cultural que supone beber el agua de todos los fregaderos, de todos los inodoros, (lo que incluye los de los hospitales y los de los bares y estaciones de autobuses más infectos) de Ávila. Se salvó: el pueblo tragó. Yo nunca volví a beber agua del grifo, ni mi madre a cocinar con ese líquido elemento que meábamos aguas arriba en nuestra casa de Ávila. Sé que hay gente que para la bañerita de sus niños pequeños utiliza agua mineral. Pero el pueblo se ha acostumbrado definitivamente a la comodidad de abrir un grifo y ya siempre lavan y duchan sus cuerpos y su ropa con “agua reciclada”: parece que no hay marcha atrás; aunque la gente bien podría recuperar la costumbre de ir a cagar y percolar al desocupado campo que les rodea y ahorrar los seis litros de un cisternazo. Ciertamente habría que lavar menos y lavarse menos, pero esas higienes -aunque no llueva- parece que pertenecen a los derechos humanos, a la dignidad.

 

El problema, como el efecto invernadero, la sobrepesca, los pesticidas y herbicidas, la crisis energética, la invasión de las basuras, el deterioro de los acuíferos por las sales que tan generosamente se echan para derretir las nieves invernales... se agudiza porque todos los pueblos han seguido las mismas pautas “higiénicas” de consumo de agua. Ahora muchos más municipios abuleneses succionan el agua del “pantano cloaca” de Las Cogotas. El asunto se corrompe más con la presente sequía: todos los que se abastecen tocan a menos agua y al mismo “pis” de los 60.000 habitantes de Ávila que se vierte 3 ó 4 kilómetros aguas arriba. La proporción es alarmante. Aquí puede verse el estado actual.
 

Concretando:  hoy voy a ver a mis padres que apuran su verano en el pueblo y llevo 30 litros de agua de Béjar en el maletero de mi coche. Mi madre me suplicaba ayer por teléfono que no se me olvide: el agua ya no es inodora, ni incolora, (no creo que nadie la pruebe, pero me permito concluir que tampoco será insípida). Es decir, en mi pueblo natal ya no corre agua por las cañerías; es ,más bien, detritus. El precio de no utilizar el agua ecológicamente; por ejemplo no ducharse todos los días para no oler “a sobaco”, no vaciar la cisterna cuando se hace pis... provoca que ahora por la cañería circule un líquido sospechoso. Estuve en el pantano y doy fe de que “huele mucho, y no a ámbar”. 

 

Soy machacón: la gente no parece darse cuenta de que mi pueblo y otros cientos de Cardeñosas no pueden vivir con las mismas pautas de consumo e higiene que un lugar lluvioso o que disponga de generosas corrientes de agua como Zaragoza o Zamora. Sin embargo, pisan el acelerador como el resto de la humanidad usando coches particulares, plásticos, sobrepesca, pesticidas-herbicidas, y sal invernal. El confort ciego es tan peligroso como una guerra.

La paradoja de mi inviable pueblo sediento es que hace 40 años la gente se echaba colonia para no oler “a sobaco” y ahora se la echa a fin de no oler a “agua reciclada”. Para este camino ¿hacían falta alforjas?.

 

 

Pondré otro ejemplo "de la leche": hace años en las ciudades se vendía envasada en bolsas, leche fresca pasteurizada para dos o tres días (en Zamora hace 9 años todavía la había y la pediatra de mi hija nos recomendó que usáramos esa y no otra) pero en la mayoría de los sitios es inencontrable porque dejó de fabricarse: no había demanda, para el consumidor es más práctico tener varios cartones de leche almacenada que dura seis meses y que no hay que conservar en el frigorífico. La preferimos hace unos años por ser infinitamente más cómoda ¿pero, será lo mismo?.


(1) (nunca se supo desde el año 0 a 1980 que ningún hombre acudiera al lavadero público)

jueves, 13 de septiembre de 2012

El esperanto de Clownic


Barcelona es catalana y española, pero por ser la capital de Cataluña, ha de expresarse mayoritariamente en su lengua propia, y sólo marginalmente en castellano, para no herir susceptibilidades políticas sobre si defiende el catalán como debe o descuida su cometido. Esto se ejecuta al precio de perder gran parte del público castellano parlante que vive en Cataluña, y también las giras por el resto de España, donde no entendemos catalán y tampoco nos interesa promoverlo. Con esta, primero tendencia, actualmente política oficial, los artistas catalanes sólo podían perder público, trabajo, dinero...  Es una injusticia.

Entonces, hace unas décadas, surgieron los visionarios “Tricicle”, que saltaron la barrera con la manera más española (ya que se nos dan tan mal los idiomas) de hacerse entender: el gesto.
 
Tricicle es un grupo barcelonés que triunfó en toda España y singularmente en Madrid, donde hacían temporadas de meses a teatro lleno. Este grupo de cómicos inventaron el esperanto teatral en nuestro país y han creado escuela, (en Salamanca por ejemplo hay al menos dos grupos que hayan venido con un montaje muy profesional por Béjar, -Spasmo Teatro es el mejor-). Habrá muchos más en otros sitios, pero Tricicle tiene unos hijos reconocidos y criados por ellos: son los Clownic, que directamente estudiaron y fueron dirigidos por los Tricicle. Pienso que lo más dificil de un espectáculo como este sin palabras, quizá sea dirigirlo, afinarlo desde el patio de butacas. Como los Clownic comparten el mismo handicap lingüístico que los Tricicle; la necesidad les hace ser, de nuevo, los mejores.
 
 

 



Con ese cartel se les recibe en Béjar, donde nosotros ya les hemos visto otra vez y sabemos que son un valor seguro, también lo saben los programadores de eventos culturales:  que el público llenará la platea aunque sea un jueves, a final de mes, y a 12 euros la entrada. Y se sabe que estaremos expectantes con media sonrisa aprestada en la cara.

 

Y no defraudaron: ingenio, combinación de recursos, excelente dirección, frescura... todo aprovechado al máximo. Muy rítmicos y cada vez más físicos, no es extraño que los veteranos miembros del Tricicle ya buscaran hace años diversificar su arte. Rindieron al público la hora y media la hora y media de risas y la docena de euros de inversión. Además de eso, los Clownic tienen otro gesto, -ya lo tuvieron la vez anterior- de saludar al público a la salida a la realidad con palabras, cual si fueran pastores protestantes, en su caso también bajan de las tablas para devolvernos a la calle sin risas divinas que nos espera fuera, y nos enganchan su semilla de agradecimiento. Sus sinceras gracias por mantenerlos, por hacer rentable su creación, su virtuosismo; por ayudarles a terminar de erguir esa obra, que me dijo uno de ellos -y es verdad- no sería nada sin el público. Los aplausos sustentan su vocación, y los euros extienden su futuro, porque sería una lástima que tanto talento, por unas cosas o por otras, no lo pudiéramos  compartir.

Y quien no los vea, no sabe lo que se pierde.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Una novela historiada.


 

Acabo de leer “Historia secreta de Costaguana” del Colombiano Juan Gabriel Vázquez y el cuerpo me pide el homenaje de volver a la primera página  para recrearme con su relectura. Pero no es mi apetito mayor, porque lo que más desearía es ponerme a leer Nostromo de Josef Conrad, novela y santo a cuya devoción se escribió el libro que me acaba de deslumbrar.

Existe otro santo, insoslayable, que se cita sin citarlo, que está en su magisterio y en el uso central que el autor hace del mejor idioma castellano (universal) como instrumento preciso y asequible. (Sin esos entorpecedores localismos que tanto aparecen en tantas novelas latinoamericanas) Me refiero, a Gabriel García Márquez, cuya contundente respiración he escuchado en este libro. Juan Gabriel Vázquez erige para nosotros una tremenda historia colombiana de finales del XIX y principios del XX, que nos incita a querer conocer más la de ese país marginal y desmesurado, cuyas sangrientas locuras añejas parecen como anécdotas en tazas chocolate en aburguesada mesa camilla, en una tarde somera de luz camino del crepúsculo. Esas mismas historias que Garciamárquez  nos hace partícipes, corriendo el mismo visillo de encaje decimonónico sobre la terrible y sangrienta realidad que con frecuencia sigue anegando ese país.

La elección de Juan Gabriel Vázquez es aparejar la historia de Josef Conrad, con la de su protagonista, un testigo de esa realidad colombiana, que se muda al histórico acontecimiento del colosal fracaso (tropicalbíblico) de la primera empresa del Canal de Panamá aderezado con esas incomprensibles cien guerras entre liberales y conservadores, que nos contaba García Márquez y que como nunca nos las estudiamos seguimos sin entender, más que como un terco deporte nacional. La historia ameriza en el parto programado por cesárea de la República de Panamá, que preñó y asistió el gran gigante emergente de la época: Estados Unidos.

El autor, colombiano,  aunque es muy listo, muy profesional y gata mucho sentido del humor, deja sentir su lamento por la pérdida para su país que fue esta amputación territorial y económica. -Aunque bien se ve que una obra tan seria como el canal de Panamá no hubiera podido ser, ni explotarse, en el informal país colombiano-.

 

Juan Gabriel Vásquez, es un gran escritor, muy documentado y maduro, difícilmente alcanzable para mí;  que es nueve años más joven que yo y eso me hace deprimirme por mi todavía estéril vejez , pero ya lo sospechaba. Es un hijo del gran Gabo y me juego la uña del dedo meñique a que el Gabriel que contiene es un homenaje tatuado por sus padres. Se ve que el muchacho es culto de nacimiento.

 

PD. Os contaré la verdad: a mí me pusieron Juan de la Cruz sin ninguna pretensión literaria. Mi madre se llama Mari Cruz, y tenemos familia en Fontiveros (Ávila) , donde nació un santo con ese hombre. Lo de que era poeta, no lo supimos hasta mi adolescencia.

jueves, 6 de septiembre de 2012

IMPRESCINDIBLE BELCHITE


Imprescindible Belchite. El verdadero patrimonio de la humanidad.

En el viaje de vuelta, dejé pasar la ocasión de visitar la localidad tarraconense de Gandesa y su museo de la Batalla del Ebro. Pero sí me empeñé en hacer los kilómetros necesarios para  ver Belchite y sus expresivas ruinas.

Se las tenemos que “agradecer” al franquismo por partida doble, primero porque si no se sublevan de la manera que lo hicieron,  este pueblo sería uno más de la ruta del mudéjar aragonés, (bien hermoso, como se adivina en las fotos). No habría habido ni ataque republicano ni resistencia y contraataque nacional. Y segundo, -aquí no hay ninguna sorna- porque preservó este campo de batalla al  mandar construir un nuevo Belchite para sus antiguos habitantes.

Os lo recomiendo  a todos los que queráis ver la brutalidad de guerra, a los que queráis sentir en el silencio las balas y los cañonazos, los gritos de los que agonizaban, los que juraban, insultaban y maldecían de todos los calibres. A poca imaginación que echemos veremos sangres y tripas confundidas y polvo, y humo,  y oleremos la pólvora entre cagaleras de miedo, y descompuestos vómitos de asco, o de muerte.

Es difícil sujetar estos restos, pero debiera ser prioritario, pues son uno de los más elocuentes patrimonios de la humanidad que ofrecer a las generaciones venideras de todo el universo.


 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Calatayud


Esta famosa ciudad frutal dicen que contiene las esencias de las esencias del baturrismo. Cierto es que, aunque sea central, está orillada, como Aragón. Y siempre ha sido segundona: Bílbilis frente a Cesaraugusta, la primitiva Zaragoza. Hoy día más todavía. Visitamos la ciudad romana con su airoso y (despejado por la rapiña histórica) foro y su bien visible teatro con vistas al valle.


 

En la visita sufrimos un fenómeno metereológico desconocido hasta entonces por la familia Mayo García (algo así como un simún o un siroco sahariano). Una violenta tormenta de aire muy caliente con gruesos granos de arena percutiendo en nuestros ojos que nos obligaron a detener nuestro paso y a cubrirnos la cara con las manos. El fenómeno venía  con un mínimo contenido de agua que no llegó a mojarnos;  el aire era tan seco que no lo permitía: nos secaba en el acto.



 

Dicen que los baturros tienen la cabezota más dura que otros. Yo, que en una vida anterior trabajé seis meses en una fábrica de jamones zaragozana, puedo decir que a cabezota no me ganaba nadie, (a talla de gorra, al menos) y lo de la dureza no lo probé, aunque no anduve muy lejos. Precisamente en esa fábrica trabajó unas semanas uno de Calatayud, yo no vi su final, pero parece que le daba por robar dinero a los compañeros. Pero aunque variaba mucho la plantilla, el núcleo duro no tardó en relacionar las extemporáneas salidas al servicio del bilbilitano con los hurtos de dinero en los vestuarios. Una mañana le pusieron una trampa y le siguieron hasta los servicios y, como fuera, cantó todo;  hasta que era el Hijo de la Dolores. No lo vi porque coincidió con mis 15 días de vacaciones, pero no me hubiera gustado estar en el pellejo del ladrón, ni tampoco en el mío propio al verme en la tesitura de tener que impedir que le percutieran un poco para que iniciara su jota.(1)

                                         mis compañeros cahrlando distendidamente en la sala del bocadillo


Independientemente de esta anécdota personal, Calatayud me cayó simpática, sus calles pegaban unos guantazos de un tremendo calor y sus arquitectos aparejadores o asentadores de nivel y plomada dieron muestras de llevar el Cachirulo Baturro bien adentro del cerebro. En su casco antiguo hay edificios deliberadamente, torcidos, panzudos, alabeados. Hasta lo está el dintel del Mesón de la Dolores, que aquel jueves estaba lleno hasta los topes y nos dijeron que debíamos esperar media hora para comer.
 



Es famosísima la briosa Jota de la Dolores de Tomás Bretón, un salmantino. Pero más famosa y popular es la canción verbenera de Si vas a Calatayuuud, (bis)  preguntaa por la Doloreees... que para mí no es jota  pero es un tópico más famoso que sus peras y melocotones.

 

(1)   dicen que la jota aragonesa tiene su cuna en Calatayud.

Aquí os presento el monigote que ganó segundo premio de las fiestas de esa afamada villa.