martes, 30 de abril de 2013

BUENA NUEVA 3


La Jefa-Secretaria.


 

Hay gente que dice que los funcionarios no tenemos jefe, que “el que trabaja p’al Estao no muere reventao” Eso casi siempre es así, pero hay excepciones. A mi me tocó esta vez.

La función de la secretaria del juzgado, aparte de manejar el dinero de los pagos, y revisar las agendas, podría ser supervisar y engrasar la máquina funcionarial a su cargo, que sea como una fábrica bien sincronizada, y firmar maquinalmente, de un vistazo, sin leer lo que firma, pero ante un dudoso elemento nuevo como yo, le iba a tocar  leerse “literalmente” lo que suscribiera, lo cual era una manifiesta distorsión,  -a mi parecer se lo tomó como una agresión- en su rutina. Los errores, confusiones y fallos, que tendría cualquier principiante en esa oficina, su programa informático o utilizar caminos inciertos sólo por no transitados,  la exasperaban y no era nada delicada mostrándome su desabrimiento e impaciencia porque dejara inmediatamente de ser un “problema” para ella. Entonces volvía a repetirme aquello de que tenía que quedarme por las tardes y que  “no comprendía como yo podía haber aceptado este trabajo”.

Lo inquietante de la historia es que me tenía en sus manos. Sobre mi cabeza gravitaba una espada de Damocles, que se llamaba “despido por no superar el periodo de prueba”. Esto ella lo ignoraba, porque en bastantes ocasiones, unas más ligera y otras más livianamente me llamó a capítulo, desdeñado, llegando al casi insulto “con mala ironía”, varias de ellas injustamente. Pero su amenaza más severa se limitó a advertirme que informaría mal de mí a la Gerencia, que es el órgano que me contrató y ha de contratarme en mi intermitente vida laboral. Estoy completamente seguro que de haber conocido el poder real que tenía sobre mi contrato, me hubiera clavado esa espuela.

 

Ciertamente no lo sabía..., pero en cualquier momento podía haber preguntado o enterarse de que también en la función pública existe un periodo de prueba para los interinos, que extendía, en este caso, hasta seis meses, el tiempo en el que podía despedirme sin causa, sólo diciendo que “no superaba el periodo de prueba”.

Pobre de mí; no sólo iría a la calle, marchitando la ilusión de mi familia y amigos, sino que despedido por no adaptarme, no se me hubiera reintegrado al cobro del seguro de desempleo, del que aún me quedaban tres meses.

Tranquilizaba algo el que nunca he conocido que se haya aplicado este periodo de prueba, del que yo me enteré siendo secretario de la Agrupación de Juzgados de Mombeltrán, cuando me llamaron de la superioridad, para inquirirme  si una compañera subordinada, superaba ese periodo, “aún estábamos a tiempo de que se le rescindiera el contrato”, porque, a partir de esa fecha “ya sólo podría serle rescindido por las causas establecidas por la ley”.

Yo tenía que ganar tiempo, hacerme valer, asentarme antes de que lo supiera. Con toda la gente que se había alegrado de mi trabajo, no podía decirles ahora que me habían despeñado. Que habían hecho conmigo lo que con nadie. La ansiedad se apoderó de mi actividad laboral y comencé a quedarme por las tardes, muchas veces, hasta las cinco menos veinte.

En esos momentos de otoño, las tardes se acortaban y el frío paralizador, el viento y la llovizna constreñían la paz y la relajación que podía ser ir a trabajar o volver del trabajo,  disfrutando de las hermosas calles o el vivaz ambiente de Salamanca.

 

 

 

 

lunes, 29 de abril de 2013

Buena Nueva (2)


EL SITIO

No creo que durmiera bien. Ya no lo recuerdo, pero seguramente dormí mal. Han sido muchas noches de inquietud y ya no sé discernir cuáles han sido más intranquilas. Soy muy responsable y me es fácil sentir culpas, aunque no sean mías, y lo pago en sueño.

El primer día llegué pronto, sobre las ocho y cuarto, sólo estaba un compañero madrugador, que ya me advirtió, confirmando mi impresión telefónica, de la jefa-secretaria. Fueron apareciendo compañeros: me preguntaban dónde había trabajado, de dónde era, a quién conocía y cosas así. Me empezaron a mostrar como empezar a ventilar las tareas que había encima de la mesa y me ocupé, atropelladamente,  como pasa siempre, de ir conociendo aspectos de mi trabajo. En mi acoplamiento tenían que facilitarme claves del ordenador, los vericuetos del programa informático, darme de alta en una cosa que se llama Lexnet, solicitar de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre una tarjeta personal con microchip, enseñarme las cosas que no había que usar del programa, de otra aplicación informática que se llama  E-Fidelius y que es para reservar las salas de los  juicios que fuera señalando, de cómo realizar embargos telemáticos, averiguaciones domiciliarias integrales,  entrar en Hacienda para retener devoluciones tributarias, en la Seguridad Social para buscar situaciones laborales o de pensiones, de cómo importar documentos del escáner comunitario... todo con sus procedimientos, escapes, intros, dobles click de ratón, más trucos para atajar y claves propias. Para todo esto, estaba dispuesto que vendría una informática profesional, que se sentaría a mi lado y me instruiría a fin de no coger los vicios y los atajos que los compañeros hacían en el programa. El protocolo era  que es mejor aprenderlo todo con una experta informática, -que para eso está-, que me debía asistir y presenciar cómo ejecutaba mis primeras gestiones complicadas. El problema de la instructora informática era que venía poco, y cuando lo hacía, siempre estaba solicitadísima para solucionar o ser consultada por la secretaria que, como tiene unos seis o siete años más que yo, es manifiestamente torpe con las nuevas tecnologías.

La informática es llamativa: parece una japonesa de los comic “manga” aunque es alta y  espigada, se calza  con elevados tacones que acentúan una desproporción desequilibrante. Creo que es miope. El cristal de las gruesas gafas que lleva, agranda sus ojos hasta asimilarlos a aquellas japonesas transformadas. A esto le une un pelo lacio,  y que casi siempre la he visto con colores negros. No sólo sabe de informática, también sabe de derecho y no es nada tonta. Que una mujer se siente a mi derecha, más en días de tensión,  hace que tenga yo una sospechosa humedad fluyente en mi sobaco; entonces trato de asfixiar la sensación  y limito la movilidad de mi antebrazo para encerrar al monstruo. La situación se agrava cuando uno tropieza con el ratón y la aplicación informática no entra donde debe,  y  uno se siente torpe y que manifiestamente no sabe todo lo que, por edad y experiencia debía saber, ni de informática, ni de derecho. Todo eso se acentúa con los movimientos de trilero que hacen todos los profesionales de la materia con el ratón o con las teclas de función, mientras te dicen que “esto es muy importante, apúntatelo”.

Ocurre que en todo el edificio de juzgados hay más de cien ordenadores y tienden  al infinito los problemas que pueden ocasionar, con lo que muy frecuentemente suena el teléfono móvil de la chica, que se levanta y dando pasos aclara conceptos maternalmente mientras mira al suelo y yo espero. En ocasiones tiene que marcharse interrumpiendo mi instrucción para desatascar o restablecer conexiones. La chica siempre prometía que vendrá pasado mañana para ver mis progresos y ensayar una cosa nueva, por no aturullarme. Pero nunca lo cumplía y yo he terminado resolviendo, con ayuda de los compañeros, la mayoría de las cosas.

En aquellos momentos iniciales yo columbré que la moza informática tenía, por eso de que le solucionaba problemas,  mucho ascendiente sobre la secretaria-jefa, y suponía que ésta le preguntaría si yo era inteligente y capaz, por lo que, angustiosamente, me interesaba ofrecer la  mejor imagen de mí, para que se la trasladara a ella, así que el sobaco acusaba redobladamente esta tensión.

 

A todo esto: el trabajo hay que intentar sacarlo adelante. Esto no era posible para mí aunque siempre hacía algunas cosas, pero al principio, el grueso del trabajo que me correspondería fue repartido entre mis compañeros, que de unas manera o de otras, me lo hacían saber, de vez en cuando me decían “ya te he hecho eso, apúntatelo, ahora no tienes más qué... cuando venga...” Y yo decía que sí a todo.

 

domingo, 28 de abril de 2013

BUENA NUEVA


¡BUENA NUEVA!

 

Fue en 2012. Recuerdo que era jueves por la mañana, sobre las once. Sonó el teléfono, y, descolgado, mi nombre en interrogación.

-Si, soy yo.

-Le  hablo desde la Gerencia del Ministerio de Justicia en Valladolid, por la bolsa de trabajo, ha salido una plaza en el  Juzgado nº... de Salamanca. ¿acepta?

 

Por supuesto que acepté. He recibido esta llamada 6 ó 7 veces en mi vida, casi siempre ha sido una sorpresa, pero aquel día, si cabe (por todo el desempleo que nos rodea), mucho más.

Necesitaba un certificado médico, una declaración jurada, la tarjeta del paro, y un aparato de fax para enviar todo esto en cuanto lo consiguiera... lo conseguí en 20 horas, mi médica me hizo el certificado al final de la mañana y, al día siguiente, puse el fax.

Llamé a Valladolid para confirmar si había llegado todo y me dijeron que sí, que estaba correcto.

Como otras veces, esperaba la llamada de que ya podía incorporarme a ese gozoso, inverosímil, trabajo.

Lo conté, claro que lo conté: hay mucha gente que me desea el bien y todos estaban ansiosos por refrendarlo, y yo también porque estuvieran felices de mi felicidad.

 

La cosa no empezó bien. La llamada que recibí el lunes me inquiría que por qué no me había incorporado esa mañana al trabajo. Sucede que yo estaba esperando a que me dijeran cuándo, como otras veces. Nunca ha sido tan rápido. Me dijeron que llamara inmediatamente al Juzgado.

Entonces oí por primera vez aquella voz. Era la que iba a ser mi jefa, que ya empezaba a ejercer como tal, con exigencias improcedentes, apremios, advertencias, alaridos: Huy Huy, Huy, ¡Madre Mía! ¡Mae Mía! ¿pero cómo sin experiencia se te ocurre aceptar este trabajo?

Yo soy licenciado en derecho, tengo experiencia en muchos campos jurídicos, la tenía en Derecho Civil, pero viene de antes de la reforma de la ley de enjuiciamiento del año 2000,

-¿Y el programa “Minerva”?

-No, yo entonces trabajaba con el programa “Libra”. Pero, bueno..., todavía sé aprender cosas.

-Huy, Huy, Huy, ¡Madre mía! ¡Mae Mía! El día 5 de noviembre tenemos una inspección del Consejo (General del Poder Judicial) No sé qué va a pasar. Tienes que trabajar mucho, tienes que echar tardes, hay que sacar el trabajo. No sé como has tenido la irresponsabilidad de aceptarlo.

-¡Bueno! ¡Bueno! mañana iré a primera hora.

 

 

jueves, 25 de abril de 2013

Astenia primaveral.

Uno se conmueve más por la economía cuanto menos trabaja; cuando es más débil y carece de la vitamina solar que es ver en derredor gente trabajando. Desde la calle, con las manos en los bolsillos,  casi sólo atisbo ociosos forzosos como yo mismo, muchos huecos comerciales, ningún negocio boyante.
Ayer la noticia era que somos 200.000 residentes menos en España.
Durante mis pasados viajes conversados en autobús llegué a hablar con un joven ecuatoriano, con la doble nacionalidad española, que se llama Jonatan. Estaba ilusionado con volver a Ecuador, del que salió cuando era un niño, hace 11 años. Tíene futuro, él y lo tiene su país, donde hay tantas cosas por hacer. Yo le dije que le envidiaba, (aunque era por lo joven y por lo ilusionado más que por otra cosa) tiene la vida por delante y Europa, -y más aún España- se está quedando vieja y no queda mucho por hacer.
 
Jonatan es un muchacho inteligente que está terminado de formarse profesionalmente en electromecánica. Aunque sus padres están integrados, tienen ahorros y aún conservan trabajo -donde parece que son muy apreciados-,  ante la crisis, entienden que el futuro de su familia está en volver a Ecuador. Son españoles de derecho, aunque cualquier castellano viejo les menospreciará como sudacas, inmigrantes. (Es curiosa la mudanza de la semántica, ahora que volvemos a las andadas, parece que inmigrante no suena tan mal).
 
Aquí, en mi Béjar, se dice que peligra otra industria y, sobre todo, el viernes nos manifestaremos multitudinariamente contra el desmantelamiento del hospital.
 
Hace tiempo se me ocurrió un chiste gráfico: es conocida la expresión la "locomotora alemana", porque es la economía que "tira" de la Unión Europea, en inversión, en consumo, en producción, en transferencias de ingresos para los países pobres... Parece que como "quien paga, manda " por tanto, dicta la política económica de recortes.
En la caldera de las decisiones alemanas de nuestra comunidad europea se inmolan servicios como la sanidad, la educación, y nuestros políticos parecen hacerlo sin ningún criterio, dirigidos por un enloquecido Groucho Marx, -pongánle la cara de Rajoy reclamando "más madera"- mientras los vagones están dejando de existir. En sus decisiones no transmiten más que desesperación.
 
No es extraño que quien pueda se baje de lo que queda de tren en marcha. 
 
Unas noticias de esperanza.
Parece que la burbuja de los "compro oro" está pinchando. El oro, ese referente mundial tangible está bajando. Y eso será bueno para la inversión mundial, que comprando oro, se hacía conservadora, improductiva.
Y ayer la bolsa subió: pero tampoco nos engañemos: mucha gente necesita aligerar sus cuentas bancarias por temor al "mordisco chipriota". (Por cierto, qué pronto se dejó de hablar de aquella tragedia para los ahorradores).
 
El estado, para los socialdemócratas como yo, debería ser una entidad anticíclica, es decir, enfriar las euforias económicas, relajar e impedir las "burbujas" (poner razón objetiva y previsiones) por el contrario, en las épocas de crisis debe incentivar la actividad. Reconozco que, sin dinero y con deudas, es muy difícil hacer eso, pero el otro camino es la anemia.
 
Yo, en próximas entradas, para superar la astenia primaveral, me embarcaré en la narración de mi último trabajo que ya, pasada una semana, parece nunca existió, que fue un sueño.

lunes, 22 de abril de 2013

La Froja de un melómano 3. El Concierto de Aranjuez

Cuando, a los 18 años recién cumplidos, fui a Salamanca, libre de mis padres que no me dejaban tocar la guitarra, pensaba yo que, teniéndola para mí las 24 horas del día, -sólo con mi amor- me perfeccionaría de tal manera que empezaríasn a descubrirme y terminaría tocando el Concierto de Aranjuez con una orquesta.

Antes, cuando empezaba a forjarme como melómano, tropecé con esta cinta en el rastro. Yo no conocía más que la celebérrima melodía del adagio. Cuando la escuché con mi casette por primera vez me pareció imposible que una guitarra pudiera sonar con tanto colorido y todo aquello de la paleta orquestal. También el virtuosismo. Al concertista, Javier Quevedo, no lo he encontrado ni en internet y me parece bien sacarlo aquí





 
Tengo más versiones, en CD, grabadas de la radio, grabadas en video, la de Paco de Lucía, la de María Esther Guzmán, la de Miles Davies, la que hace Gerardo Grriaga para guitarra sola...
Hubo un momento en que conseguí la partitura y toqué algunos pasajes, los más fáciles, no podría con las vertiginosas escalas.
 
Pero también ha habido momentos en que me saturé y huía de esta música.
Creo que ahora tengo una relación normal, como con un pariente querido con el que, sin embargo, has tenido diferencias.
 
Con esto se acaba la serie "La forja de un Melómano" que veo en las estadísticas que no ha tenido mucho éxito.
Por úlitmo explicaré el misterio de por qué contiene fotos: cuando blogger restringió la publicación sólo a través de su instrumento Picassa, pedí que en la sala de ordenadores me bajaran esa aplicación y subí todas las fotos de cintas de cassette que tenía previsto comentar, y han estado por ahí tapando huecos, hasta hoy.  

viernes, 19 de abril de 2013

El batallón de los Comuneros de Castilla.


EL BATALLÓN DE LOS COMUNEROS DE CASTILLA.

 

En la comunidad autónoma de Castilla y León tenemos nuestra fiesta regional el 23 de abril, conmemorando la derrota en 1.521 de los Comuneros, que fueron un movimiento acaudillado por un grupo de nobles de algunas ciudades castellanas contra el expolio económico que empezaban a significar las guerras imperiales que emprendía Carlos I de España, en su calidad de emperador, es decir V de Alemania, y que pagaban, más que nadie, las ciudades de Castillla.

 

En septiembre de 1936 en la aterrorizada situación militar que suponía la llegada a Madrid de la columna africana de Yague con sus temibles moros como fuerza de choque, (y después pillaje, violación, saqueo...) se articulaba la defensa de la capital. Uno de los grupos se vino a llamar Comuneros de Castilla y lo organizan los abulenses que ya viven permanentemente en Madrid, donde tienen un local para reunirse. Supongo que comuneros les sonaría a comunistas, pero también a “algo propio”.

(Pero no es, ni de lejos, un batallón comunista: la mayoría de sus encuadrados son de UGT; luego van en número, los de Izquierda Republicana; la siguiente organización representada es la CNT y por último, muy minoritarios, estaban los que se declaraban comunistas.)

 

Es sorprendente porque Ávila http://elpais.com/diario/1995/04/25/opinion/798760806_850215.html ha sido siempre y es, actualmente, la ciudad y provincia más derechista de España, y vienen a ser abulenses los que lideran la organización de este batallón. Desde su sede de la Calle Pontejos nº 2 de Madrid,   encargaron impresos de ficha con una estrella roja y carnets blancos con letras rojas, y llevaron libros de alistamientos y de bajas. Me imagino que también repartirían armas, municiones, cantimploras, mantas y todo lo que se precisa para “ir a la guerra”. Decía lo de sorprendente, porque hubiera sido más lógico por trayectoria, por importancia, que lo hubiera organizado una institución similar de Toledo, Salamanca, Segovia..., pero fue Ávila, la más derechista. (1) Interpreto que ante un ambiente atrasado, dominado por el inmovilismo clerical y el caciquismo arrollador, los abulenses que  salen o escapan de su ciudad o provincia eran más tozudos en su izquierdismo, porque conocen bien de lo que huyen.

 

 

Yo he estudiado su “libro de bajas” que está en el Centro Documental de la Memoria de Salamanca, y que permaneció vivo durante toda la guerra: la primera anotación es de septiembre de 1936, cuando hemos dicho que los moros estaban llegando a las puertas, y la última, que hace el número 2.512, es del 24 de marzo de 1939, y sucede después de la sublevación de Casado y cuando Madrid ya está siendo ocupada por los nacionales. Menos mal que a nadie se le ocurrió quemar el libro.

 

Centrándome en el Batallón y en la Guerra, y como su creación coincide con la llegada de los que se retiran del valle del Tiétar, (las gentes de nuestro Barranco de las Cinco Villas vienen “empujados” por la columna Castejón, que es el brazo del ejército de Yagüe que se une en Arenas de San Pedro con la Columna Farnesio, que dirige el coronel falangista José Monasterio –le adjetivo así porque  fue de los pocos, cuando ascendió a general, que llevaba el uniforme de la falange en lugar de su guerrera militar reglamentaria-. Los huidos del Barranco de las cinco villas van a entrar en este batallón. En los que he podido ver del antes citado “libro de bajas”, (que no tienen por qué ser heridos ni muertos, por ejemplo se apuntan los que ascienden, los que se pasan al enemigo, los que se ponen a estudiar en la Escuela de Guerra o  se van a otro destino, por el motivo que fuera) he contado 23 hombres de Cuevas del Valle, 21 de Santa Cruz del Valle, 7 de San Esteban del Valle, y 34 de Mombeltrán. No encontré ninguno de Villarejo del Valle.

Más tarde, cuando el ejército popular de la república se empiece a organizarse, el batallón de los Comuneros, se transformará y se integrará en la Brigada Mixta 75, sobre la que os pongo un enlace amigo que está recién inaugurado http://75brigadamixta.blogspot.com.es/.

 

Curiosidades:

1.- Los que llevan el libro son de Ávila, y esto está muy claro porque no se molestan en aclarar que pueblos pequeños, como Velayos, Las Berlanas, Pascualcobo o Mingorría, son de la provincia de Ávila, mientras que cuando escriben Béjar o Rentería aclaran que son de (Salamanca) o de (Guipúzcoa)

 2.- Al amparo de este batallón abulense, se encuadra mucha gente -más de 2.500 personas- de Madrid, Toledo, Cuenca , Guadalajara,  Valladolid, Segovia..., pero también:

 

a)Un boxeador cubano, (por su apellido, de origen canario) nacido en Matanzas llamado Salvador Betancourt Daufe.

b) Un jovenzuelo nacido en Río de Janeiro, llamado José Ferreira Fernández, al que no permiten tomar las armas por ser menor de edad.

c)Un maestro nacido en Alcazarquibir (Marruecos) llamado Sentob Cohen Hayasch. No sé por qué ese “Cohen” me suena que pudiera ser sefardita.

d) Un pintor mejicano, no lo he consultado en Internet, -pero espero que sea de pincel y no de brocha gorda-, Lorenzo Debio Dolz, que era militante de la CNT.

 

 

Lo último: a la localidad de Arenas de San Pedro, la llaman “Arenas de Gredos”, Talavera de la Reina  es para ellos “Talavera del Tajo” y Ciudad Real se denomina “Ciudad Libre”.

¡qué majos y ocurrentes eran estos paisanos del centro abulense!

 

 

(1) En 1982 cuando se produce el mayor triunfo político del PSOE, lo que se llama que “barrió” en toda España, en Ávila el ganador fue Alianza Popular, el antecesor del PP.

martes, 16 de abril de 2013

Vuelvo "con la mayoría".


Cuando uno está trabajando, como yo, que nunca he tenido un puesto fijo, a veces desea que le manden al paro para liberarse de las preocupaciones de la ocupación, de esos temores o sueños mal resueltos que acompañan el trabajo intelectual que afecta a la gente.

Hubo un año de mi vida en que enseñé en un instituto y, parece de dibujos animados, pero creo que soñaba o, al menos, así lo conté, con que mis alumnos eran pajaritos en un nido con sus bocas abiertas y yo no era capaz de darles comida. En otros puestos administrativos, he temido algunos días, porque he tenido algunos enfrentamientos, y fallos: si habría citado a alguien de balde, si saldría bien la diligencia de desahucio que tenía para el día siguiente, o en los juicios que yo tenía que dirigir a la vez que copiaba el acta, o si había o no notificado cado a alguien, en las sentencias que escribía, los recursos que me pusieron...

Ayer se acabó mi último trabajo, y todavía esta noche me ha estado ajustando cuentas oníricas.

Esta mañana voy a la oficina de desempleo. Se solía llamar “oficina de empleo”, cuando allí no se ha empleado casi nunca, nadie. El actual gobierno, como la fecha de los yogures, que ya no es de caducidad sino de consumo preferente, decidió cambiar el ministerio de trabajo por el “ministerio de empleo y seguridad social” cuando cada vez queda menos de cada una de estos dos bienes.

Cuando uno tiene la preocupación del trabajo no recuerda lo molesto que es encontrarte gente por la calle, en las horas en las que habría que estar trabajando; cuando te paran y te preguntan, cuando se conduelen, falsa o verdaderamente; creo que me hiere más lo segundo, porque aumenta mi dolor al sumar el dolor solidario de quien se conduele. Contra las falsas condolencias, como agresiones que son,  uno intenta defenderse, se alza.

Ya debiera de estar acostumbrado, pero todavía no, eso es prueba de que como decía un viejo de un grabado de Goya “todavía aprendo”.

Me voy haciendo pesimista, a la vez que viejo: cuando conseguí este trabajo anuncié en el blog que el libro de la guerra se suspendía indefinidamente, ahora que vuelvo “con la mayoría” no me atrevo a decir que se reanuda animosamente.

De momento, esta mañana, voy de papeleos.

sábado, 13 de abril de 2013

LA FORJA DE UN MELÓMANO (3)


LA FORJA DE UN MELÓMANO (5)

No sólo de la música de los expositores horizontales vivía uno. En una tienda de música llamada Ávila Musical donde se vendían los LP de Deutsche Gramophon a 695, también  tenían un expositor vertical con las cintas de la colección RTVE a 195 pesetas, que para mí estaban dotadas más garantía que las compradas a la intemperie del rastro, y siempre lo tuvo el hecho de que fueran en su día “anunciadas en TVE”. De allí tengo grandes versiones, la de las Cuatro Estaciones por la “Salzburguer Kammerocherter” dirigida por el Prof. Alexander Von Pitamic;  brillante y briosa, como las cien mejores que haya, sin que pueda decirse que ninguna sea menos buena que otra, pero ésta es la mía. La mía fue la versión que un joven de mi pueblo, que se dedicaba a vender cintas grabadas por su casette de doble pletina en el rastro de Salamanca,  copió y vendió  con tal éxito que volvió a pedírmela para sacar más copias para su modesto negocio.


Mi primer amor del más pianístico de los músicos: Rachmaninof, es un “momento musical” esta obra es  intranscribible para guitarra, creo que porque es inimaginable para otro instrumento que el piano, es uno tres movimientos musicales  que interpretó para “URSS Melodía”  P. Serebryakov, que en esta cinta nos toca también el segundo concierto con la Sinfónica de Leningrado dirigida por Yu. Serebryakov.

Otra cinta que oí cientos de veces era una de la casa Hispavox música de salón, por Jörg Demus. Piezas breves justas y deliciosas, muchas de ellas transcripciones para piano: Sicilana de Bach,  Gluck danza de los espíritus bienaventurados, Mendelsson, Faure, Franck, MacDowell, Debussy...

Tampoco puedo dejar de recordar que una de las primeras cintas baratas que conseguí por oferta de lanzamiento de la colección Sarpe fue la Sinfonía nº 40 de Mozart por la orquesta de Cámara de Moscú dirigida por Rudolf Barshai, todavía me acuerdo del anuncio en la televisión en el que una orquesta preparada para tocar se callaba al sonar esta música en un tocadiscos. Hermosa e insuperable versión.

El descubrimiento de la música de cámara pura me llegó después del “quinteto la trucha” con estos cuartetos de Haydn de la casa Movieplay. Esta cinta tenía el “cuarteto del emperador” que incluye el himno musical alemán, el “cuarteto de las serenatas” y el “cuarteto de las alondras” y me molesto en copiar los nombres de los artistas que me los desvelaron (a mí y a mi amigo Luis Represa, que esta era una de las cintas que más le gustaban)

Los cuartetos suelen tener un nombre, pero este no lo tiene: Antonin Novak, Dusan Padula, Josef Pdjukl y Jeroslav Chovanec; muchas gracias a todos. 

miércoles, 10 de abril de 2013

JUAN TENAGUILLO CANO: UN COMISARIO POLÍTICO DE VILLAREJO DEL VALLE


Los revolucionarios de Villarejo del Valle hababan francés.

Juan Tenaguillo Cano era natural de Villarejo del Valle y, al igual que Máximo “Brazoyerro” e Isidoro “Pijeta” Rey, hablaba francés: así lo dice su ficha del Archivo de Salamanca.
Para explicar este conocimiento sólo se me ocurre  que Juan Tenaguillo también hubiera sido emigrante en Francia (en aquellos tiempos no había disponibilidad ni medios para aprender idiomas extranjeros, salvo para las clases muy altas). Lo siguiente es relacionar que de los emigrados a Francia -lo hemos visto con frecuencia en nuestro valle-  llegaba izquierdismo o el deseo de emular la prosperidad social vivida o vista al otro lado de los Pirineos.

Juan Tenaguillo Cano, hijo de Antonio y Antolina, volvería de Francia, pero no regresó al Barranco de las Cinco Villas sino a establecerse en Rosas (Gerona) o Roses (Girona). Allí, el 18 de abril de 1930, se afilia a la CNT. En esa localidad marítima tiene la profesión de contador (supongo que un trabajo administrativo relacionado con la pesca)  y en 1932 organiza el Sindicato de Pescadores y Oficios varios, encuadrándolo en la CNT. Tiene madera de líder y “toma parte activa en todos los actos revolucionarios ocurridos en dicha población”. Su ídolos Durruti, Ascaso, García Oliver..., habían formado en los años 20 un subgrupo llamado “los Solidarios” y Juan, en los 30, creó su subgrupo revolucionario al que llamó con el significante nombre de  “Asturias”.
En los primeros días de la sublevación de los nacionales, Tenaguillo se hace con el poder en Rosas. Controlada la situación, a los 3 ó 4 días, marcha a Barcelona. Como Juan ha demostrado ser un líder y en ese momento se está improvisando un ejército formado por los pocos militares profesionales que quedaron leales a la república y la masa obrera que está recibiendo armas, es elegido, supongo que en asamblea o designado por la CNT, Comisario de Guerra. Este es un tipo de "institución" que se dio en la revolución rusa, y  se dará en la española:
En el periódico “La Verdad” del 27 de enero de 1937 se dice que  el Comisario es el alma de la unidad de combate, su instructor, su agitador, su propagandista (...) Es siempre, o debe ser siempre, el mejor, el más inteligente, el más capaz. Tiene la obligación de ocuparse de todo y enterarse de todo. Tiene que interesarse por el estómago, el corazón y el cerebro del soldado del pueblo. Tiene el deber de acompañarle desde el momento en que se alista y recibe su instrucción, hasta que parte para el frente y regresa de él; tiene la obligación de interesarse por sus comidas, sus horas de sueño, su educación y su modo de luchar. Debe comprobar que sus necesidades políticas, económicas y artísticas han sido satisfechas.
Hasta necesidades artísticas: los comisarios políticos, como actualmente los sindicalistas liberados, tienen mala prensa, sobre todo para el bando nacional triunfador, que estaba bien dotado del fundamental componente militar. Ellos tenían otro tipo de comisarios: los capellanes, a quienes llamaban “páter”. Lo cierto es que en ninguna guerra, en las que hay que tomar decisiones rápidas y arriesgadas convirtiendo a los soldados en peones de ajedrez que puede que haya sacrificar, o poner en mayor peligro de sacrificio, es conveniente un sindicalista supervisando y aprobando cada avance o retroceso. La táctica y la estrategia son asuntos profesionales de los militares, no de aficionados inexpertos por muy líderes naturales que sean.

Lo que fue muy cierto es que en los primeros momentos de la guerra han sido las masas y no los militares leales, los que han tomado el control de las ciudades. Ellas han vencido a los militares que se sublevaron y no terminan de fiarse de estos otros militares que no se han sublevado. Dentro de las vicisitudes que pueda haber tras un golpe de estado fallido como lo fue en Barcelona, no carece de lógica introducir mandos revolucionarios que estén vigilando a los militares y evitando que se trate a los soldados como a peones de ajedrez.
Aunque esto, como se vio, no funcionó. Otra causa de su fracaso fue el que, en muchos caos, ya que las organizaciones políticas, (muchas de ellas revolucionarias) tenían poder y armas,  quisieron hacer la revolución antes o simultáneamente a ganar la guerra.
Se hace necesario que el encargado de realizar tan alta misión, imprescindible para el logro de la victoria, demuestre constantemente una serenidad de espíritu, una seguridad en el triunfo y unas dotes persuasivas tales que de manera perenne sea ejemplo y guía de las fuerzas armadas. Hay que recordar continuamente a los hombres en armas cuál es el contenido político-social del conglomerado antifascista.
Como se trata principalmente de llevar a efecto una labor político-social encaminada a mantener la moral de las tropas combatientes en el nivel necesario para la eficacia de su acción combativa, es preciso que en todo instante dichos Comisarios delegados ejerzan sobre los hombres armados que se encuentren dentro del radio de su jurisdicción una influencia moral decisiva, que ha de tener sus fundamentos en la conducta político-sindical y hasta en la privada de la persona del Comisario delegado.

Juan Tenaguillo Cano fue comisario de la Brigada Ascaso. Fue una brigada anarquista. Es fácil suponer que tomada Barcelona por las masas obreras, estas quieran conquistar Cataluña, Aragón, España, hacer la revolución mundial..., y dentro de esta guerra de juguete que creían haber ganado tan rápidamente,   los comunistas se irán con los comunistas, los anarquistas se irán con los anarquistas, y los catalanistas con los catalanistas, según la apetencia de cada cual. Juan Tenaguillo es militante de la CNT desde 1930, y se encuadra como comisario de una brigada anarquista: La "Ascaso".
Francisco Ascaso viene a ser el compañero en segundo plano del prototipo de revolucionario cenetista,  Buenaventura Durruti; como Federico Engels lo es de Carlos Marx , o Raúl Castro o el Che Guevara lo fueron de Fidel Castro.
Francisco Ascaso murió el 19 de julio de 1936 en la toma de un cuartel de las Atarazanas de Barcelona y Buenaventura Durruti en noviembre en la Ciudad Universitaria de Madrid. El preferido para  los anarquistas indudablemente es Durruti. Puede que Juan Tenaguillo tuviera que conformarse con poner el nombre de un segundón a su batallón o puede que cuando lo bautizaron aún no hubiera muerto Durruti, y el héroe-mártir fuera entonces únicamente Ascaso.
De cualquier manera, la división Ascaso se situó en el frente de Huesca, un lugar donde no se produjeron sangrientas batallas, un “frente tranquilo” en el que, al no haber tiros a mansalva, se hacía propicio para que se produjeran deserciones ideológicas, lo que se llama “pasarse al enemigo”.
En el centro documental de la Memoria de Salamanca  hay abundantísima documentación sobre las declaraciones que los responsables de la Brigada Ascaso  tomaban a los que cruzaban las líneas. A pesar de que de muchos de los que “se pasaban” se consigna que no traen información relevante, he copiado (al azar, porque no me ha dado tiempo a verlas todas), algunas, como botón de muestra.
Lo que más interesa es cuánta gente armada hay enfrente, qué tipo de cañones tienen y cómo andan de moral. Las respuestas a esto último son que los nacionales andaban “de capa caída”. No voy a pensar que los transcriptores mintieran, ya que se trata de documentos secretos, ni tampoco que mintieran adrede los declarantes, sino que por su ideología estaban persuadidos de que las cosas eran así; si no, a pesar de las ideas, ¿quién se pasaría al bando perdedor a sufrir, a morir y a, caso de sobrevivir, ser castigado más duramente por haber traicionado de manera deliberada y expresa a los ganadores?
Lo que sucede es que cuando a uno no le gusta algo, a la hora de interpretar lo que percibe, magnifica sus defectos y minimiza sus virtudes, y esta distorsión de la realidad es mayor cuanto más ideologizada esté la persona. Veamos algunos:
17 de febrero de 1937
Desde la toma de Málaga se ha elevado la moral de las tropas pues antes la tenían bastante decaída. Cuando la caída de esta capital hicieron bastantes fiestas de júbilo la población civil y militar. El mando lo ejercen los militares y a los falangistas los tienen como algo secundario, de hecho están suprimidos, visten uniforme y no los dejan llevar insignia alguna.
En Huesca los rebeldes tienes 10.000 a 12.000 soldados. Entre la Central Eléctrica y los salesianos tienen emplazadas dos piezas de 15,5. En La Catedral hay una emisora y una ametralladora antiaérea, como polvorines habilitan la Catedral, la Asunción. Supongo que esto no es algo cierto, sino rumores, quizá el que se ha pasado desea, dentro de lo iconoclasta de los anarquistas que bombardeen la Catedral.
Otro dice:
En Huesca hay 8.000 soldados y lo sabe “a punto fijo” porque tenía un amigo en intendencia de donde salen todos los días este número de raciones.
Tienen 5 autos blindados preparados en las distintas salidas.
En la entrada al manicomio hay una trampa para tanques.
En Huesca el polvorín lo tienen en los sótanos del Banco de Aragón .
Otro que se ha pasado con un fusil italiano 100  cartuchos, un machete italiano y dos pistolas una del 6,3 y otra del 9 largo (esto se llama pasarse con armas y bagagajes al enemigo) dice:
Calculo que hay 40.000 italianos porque los vio desembarcar en Cádiz. ¿Cómo se cuentan 40.000 personas, cuánto tiempo, cuántos barcos tardan en desembarcar? Puede que acertara, pero ¿qué iba a pensar si estaba rodeado de italianos y de armas italianas?
Relata que continúan llegando hasta Ayerbe por ferrocarril los comestibles, la gasolina, las municiones etc. Luego los trasladan a Huesca en camiones.
Dicen que el jefe de las facciosos en Aragón es el General Ponte y Manso de Zúñiga, que perdió un brazo luchando en el frente de Toledo. En el pueblo de Plasencia del Monte tienen descansando de reserva una compañía de soldados.
T. Aznar es uno de los destacados falangistas del pueblo de Uncastillo.
En el Castillo de Belche hay 45 hombres, en el Mondo 60 y en la Terraza 70, todos de falange,
Todas estas informaciones son recogidas y se supone que deberán servir para preparar o descartar ofensivas por un punto u otro del frente. Pero, como se ve, son muy dispares y no es impensable que se esté colando contrainformación.
Me hace mucha gracia este detalle de la guerra de Gila, inimaginable en una guerra que no sea civil: una guerra entre conocidos que se vocean, que se insultan:
Ignora si los personajes facciosos tienen motes, -qué arma de desmoralización que desde a otra trinchera griten al teniente nacional  “marianita” o “sapogordo” y sepan el mentado y sus soldados que es su mote verdadero y que, además, le molesta mucho: quizá fuera peor que lanzarles cerca diez granadas de mano.
 Ignora si en las diferentes organizaciones facciosas se han registrado luchas.
Pero otro declara:
Hay discrepancias entre Falange y Requeté. Falange manda más, pero los requetés luchan con más entusiasmo.
Los oficiales y jefes no son creídos por los soldados en sus discursos de que ellos ganarán la guerra. Es de suponer que mucho más sucedería en los republicanos, que sólo hicieron que retroceder. Pero los nacionales anunciaron en alguna ocasión la toma de Madrid y también es posible que para incentivarlos en su empeño les dirían que para navidades estaríamos ya todos en casa, lo que nunca terminaba de suceder. Es célebre la frase de que “en las guerras la primera víctima es la verdad”.
Hay algún alemán en artillería.
Nuestra propaganda es escuchada con gran interés.
Dicen que los billetes de nueva emisión de Burgos 5, 10, 25 y 50 pts. tienen mala acogida y la gente procura desprenderse de ellos.
Lo que sí sucedió al final de la guerra fue que mucho dinero del que manejaban los republicanos no tuvo valor. Las autoridades franquistas no lo reconocieron y muchas personas fueron timadas por los espabilados de turno al cambiarles dinero que iba a valer por otro que al final sólo fue papel. Hubiera sucedido al revés en el caso de la victoria republicana.
Volvamos al comisario Juan Tenaguillo. Este es el “argumentario” oficial que se le proporcionaba:
Los que luchan defienden su libertad política y el bienestar económico de sí mismos y de sus familiares. Es preferible morir defendiendo las libertades políticas y económicas que para las clases trabajadoras y democráticas del país representa la organización del Estado republicano, que vivir esclavizados dentro de un sistema de gobierno autocrático como el que representan las pretensiones de la rebelión que combatimos; aparte de que todos aquellos trabajadores encuadrados en organizaciones sindicales sufrirían una muerte cierta en el caso hipotético de invasión por parte del enemigo de las ciudades y poblaciones que controla el Gobierno legítimo de la República, como ha ocurrido en las que se hallan actualmente en poder de los rebeldes, donde no sólo fueron fusilados miles de trabajadores socialistas, comunistas, anarquistas y republicanos, sino que la furia vengativa de la reacción ha llegado hasta la persecución de las mujeres y los hijos de quienes sienten impulsos políticos Y sociales en pugna con el fascismo. También conviene convencer a los trabajadores que defienden con sus vidas el régimen republicano de que, al término de la guerra, la organización del Estado sufrirá una profunda modificación: se irá a una estructura distinta de la presente en lo social, en lo económico y en lo jurídico. Todo ello en beneficio de la clase trabajadora. Tales conceptos habrá de procurarse imbuirlos en el ánimo de la tropa por medio de ejemplos sencillos y simplistas.

A medida que se va organizando el ejército, (se ha creado una Escuela Popular de Guerra y una estructura militar, aunque inexperta, ya digna de ese nombre) se limita el poder de los comisarios, para que puedan cumplir con estas disposiciones legales (1).
 Juan Tenaguillo, de 42 años, olvidado el nombre anarquista que fue el guía de su división 28, es encuadrado en la Brigada 125, en el cuerpo XXI de ejército. Su nombre encabeza una lista, de un papel que he tenido en mis manos. Está recomendado por los camaradas Jover y Vivancos. En Agosto de 1936 le reconocen su categoría de comisario en el Boletín Oficial, con una antigüedad desde agosto de 1936.
La trayectoria de la Brigada 125, como la de todas las republicanas, es de derrotas consecutivas. Lucha en algunos frentes de levante  y participa en la última ofensiva en la zona de Castuera en Badajoz que intentaba llegar a la frontera con Portugal y partir la zona nacional en dos con el único fin de ganar tiempo porque barruntaban que la guerra mundial era inminente. La Brigada 125 está diezmada y ya no puede participar plenamente, va  de reserva.
No vuelvo a saber nada de Juan Tenaguillo Cano. Si murió en combate, lo desconocemos. Si salió para el exilio no hemos hallado nada de él: puede ser un anónimo exterminado en Mathausen-Gusen o en alguno de los frentes de la segunda guerra mundial y si fue capturado, lo más probable es que fuera fusilado, como poco, encarcelado, pero no hemos encontrado  su nombre en los listados que hay en internet.  A ver si esta botella con mensaje, lanzada a ese mar telemático, logra que apareciera un familiar o descendiente a contarnos como fue la vida de Juan Tenaguillo Cano, el comisario que nació en Villarejo.

PD. Ayer mismo, descubrí que otro Barranqueño, llamado Zoilio Navarro Arnesto, natural de Mombeltrán,  fue propuesto el 31 de diciembre de 1938 para el comisariado de la 40 Brigada Mixta, cuando esto se publique estaré en el Archivo investigando este último sorprendente detalle.

domingo, 7 de abril de 2013

EL SOBREMARIO (Vargas Llosa)



Cuando escribí el anterior artículo, aún cabía en mis neuronas de lectura y raciocinio lo poco de su característica prosa política, que hasta la página 350 había hallado en el libro Contra viento y marea III . Pero no había llegado a los artículos más apabullantes, contra el estatismo, contra Alán García, que –declaro- terminaron de colmar mi resistencia.
Esos artículos son para ser leídos como tarea de buena mañana, con la mente despejada, bien desayunado. Yo no lo hice y me descolgaron: uno sabe desde el principio el final y todos los razonamientos, aunque no su brillante expresión, que lo acompañarán; por su magistral castellano hay que leérselos. Aunque soy incapaz de hacer el esfuerzo de releerlos, tengo la fe del carbonero de que no sobra una nota.

Digo esto por desengrasar, citando que en la película Amadeus de Milos Forman, el envidioso Salieri  dice para criticar una obra de Mozart que “tiene demasiadas notas” y Mozart le replica: “pues elimine Vd. las que sobran”.

Como Salieri, soy incapaz de eliminar las notas que sobran, pero no soy el único a quien descuelgan los sesudos artículos económicos en los que demoniza el estado, tan corrupto, tan sin salvación, siempre poniendo como dignos de alabanza a los vendedores de la economía informal, (en España decimos economía sumergida) que eran, para el escritor, la viva expresión del fracaso y de la resistencia del pueblo a la política de Alán García, etc.

Hoy en el telediario vi las venezolanas frases políticas de Capriles y Maduro, simples, gritadas, irracionales, salen dios y el demonio, y el onmipresente fantasma de Chávez. Cuan lejos de esta prosa racional, perfecta, analítica, de Mario Vargas Llosa. Lamento lo mala que es la de la campaña venezolana, pero temo que es lo que funcione, y haya funcionado siempre.

Uno entiende que no sólo en Latinoamérica: en Luxembrugo, en Austria, en Inglaterra, en Suecia, en Canadá..., Vargas Llosa habría fracasado como lo hizo en Perú. Escribe para los lectores que pueden seguirle y aparte de que estos no son muy influenciables, nunca llegaría a las enormes masas que votan con la tripa o con el bajo vientre. Al gran escritor que le gustaba mucho escribir de economía analítica como un relojero que desplegando piezas sobre la mesa explica por qué el reloj no funciona,  pero no dice como arreglarlo más que quitando piezas, menos estado, siguiendo pagando la deuda, y privatizando empresas porque su tesis es que la corrupción de los funcionarios no puede ser empeorada por la de los particulares.
(Noticias actuales de la Comunidad de Madrid: los políticos privatizadores  hicieron endeudándose, una sanidad con dinero público, para ahora, privatizada, y limpia de polvo y paja, sacarse su beneficio “privado”).

No sigo lo reciente de Vargas, sólo lo que cae en mis manos. Me parece que abandonó sus simpatías hacia el Partido Popular (en los primeros años 2000 fue uno de los flamantes invitados a la boda de su hija en el Escorial, junto con los miembros de la trama Gurtel, Berlusconi, Tony Blair...)y ahora es miembro fundador de Unión Progreso y Democracia, que quizá sea  socialdemócrata: su cabeza visible compitió con Zapatero por la presidencia del Psoe hace poco más de 10 años.
No sé si sigue analizando económicamente con tanto plomo como antes. Pero también recuerdo que su denostado Alán García volvió a ser presidente de Perú.

De cualquier manera, leamos estos plúmbeos análisis como un sacrificio, como una ofrenda, como un exvoto: seguramente fueron el germen de su derrota en las urnas frente a Fujimori y, gracias a ella, se nos dio el mayor regalo: que Vargas Llosa volviera a la literatura.

jueves, 4 de abril de 2013

Otra vez el Gran Mario


Ahora estoy leyendo Contra viento y marea (III) una colección de escritos que van desde 1964 a 1988 de Mario Vargas Llosa. No puedo evitar la sensación de estar poniendo “cuernos” intelectuales a Silvio Rodríguez, al entregarme a esta lectura. El sentimiento es una estupidez; claro, no tanto para quien leyera mi blog en diciembre de 2010, pero es real. Desde que tuve aquella historia que, con toda justicia, no es importante para nadie más que para mí, he leído al peruano con más empeño y disfrute, afianzándome en mi decisión, como mirando con tozudez desdeñosa a un celoso Silvio mientras hacía míos los pensamientos y raciocinios del gran Mario, el indiscutible campeón del liberalismo en América Latina.
Yo no soy liberal, soy socialdemócrata, pero no empece nada, sino todo lo contrario, para disfrutar de la prosa y los argumentos, siempre razonados, siempre convincentes del peruano-español.

Os he dado cuenta de mi lectura de La Fiesta del Chivo, de Historia de Mayta..., no sé si escribí algo de La ciudad y los Perros, pero también la leí después de aquello y me gustó tanto como la película de Lombardi, estupenda a pesar de recortar parte de la novela.

Hoy estoy leyendo este libro de cortos y larguísimos artículos, envidio esa vida cosmopolita y siempre atenta, de cronopio. Pero el libro está cuasimonopolizado  por un relato multiplicado por informe, que enseñó mucho a Mario, (aparte de darle esos quebraderos de cabeza que nunca le faltan por su pensar independiente), y ocasión de mostrar su faceta de fino polemista, allá donde le pincharon. Se trata del asesinato de ocho periodistas, a principios de los 80, en el páramo andino de Uchuraccay, en el contexto del auge terrorista de Sendero Luminoso y la réplica de los contra- paramilitares, que allí se llamaban “sinchis”.
Al final, para Vargas Llosa, que  resultó ser miembro y cabeza, por su nombre, por su oficio de redactor del informe y prestigio -entonces ya global-, de una comisión que acudió a la bastante inaccesible zona, para investigarlo  entrevistando a la comunidad  implicada, resultó que su literatura se había puesto en pie; y me explico:
La última novela que había escrito Vargas Llosa era La Guerra del Fin del Mundo, que es un “remake” de otras obras brasileñas que hicieron la crónica de una batalla de la engreída modernidad contra la bruta ancestralidad en el pueblo de Canudos. (El libro es prodigioso, no sé por qué no corro ahora mismo a releerlo).
Se trató en los sucesos de Uchuraccay de lo mismo que en Canudos, de un abismo antropológico, del resurgimiento de una fuerza desesperada y violenta de unas comunidades que no otra tienen respuesta frente a una agresión que no entienden, que la extrema violencia, “poniendo toda la carne en el asador” frente a unos agresores, la modernidad, que tampoco les entienden. Los atávicos tratan a todos los modernos por igual, matándolos. En este caso, la comunidad indígena mató a ocho periodistas creyendo que eran un grupo de Sendero Luminoso que venía a agredirles.
A Vargas Llosa le toca investigar esto y se encuentra con su Guerra del fin del Mundo, ocurrida cien años después, en su propio país, y le es encomendada la obligación moral, a él como intelectual comprometido, de hacer una investigación independiente, que lavara la cara del recién estrenado régimen democrático peruano.
Y su interpretación de lo que ve y oye, exonerando a los paramilitares del  gobierno, no gusta en muchos ámbitos, porque va contra el mito rousseauniano del buen salvaje y, sobre todo, contra las ideas preconcebidas de Europa sobre Latinoamérica, incluidas las del periódico conservador The Times.
La cuestión quizá está en si quien  organizó la comisión, poniendo en su cabeza a Vargas Llosa, pensó que el resultado que  más le interesaba era el que había narrado recientemente el peruano más famoso, una actualización de La guerra del fin del Mundo, pero no creo que nadie, en ningún  momento, pueda dudar de la racionalidad y el trabajo dedicado intensamente de este gran genio del idioma.
Otro de los aspectos que diferencian al Gran Mario del Gran Silvio, es el sentido del humor, que exhibe porque puede exhibir el narrador, mientras se le cuela la realidad grotesca entre  la racionalidad y la observación; frente al lírico que crea obras cuasi religiosas en las que entrega y absorbe el amor de sus entregados, en una suerte de follamiento gozoso con nosotros su público –su púbico-, que le alienta, y que le permite seguir siendo (preponderamente) aquél adolescente, aquel unicornio, aunque esté llegando a los 70 años.
Vargas Llosa también es invitado a pasearse por la revolución sandinista en 1985, y no la trata tan mal como de su pluma cabría esperar, aunque seguro que para muchos lo hace como un reaccionario. La revolución sandinista, el antisomocismo, los contras y Reagan, la rebelión de los indios Misquitos (algo parecido a Uchuraccay), me hacen viejo. Me llevan al recuerdo de la depresión que me pillé cuando en las primeras elecciones con garantías democráticas  que convocó el sandinismo ganó una señora llamada Violeta Cahamorro, tan espontánea, campechana e inculta como la madrileña Esperanza Aguirre. Fue una decepción en toda regla, quizá el principio del fin de la historia de Fukuyama, aunque luego la reiniciaría Bin Laden, y burla, burlando ahora estamos en otras tantas encrucijadas.
Y Vargas Llosa seguirá opinando, (y yo leyéndole atrasado).