domingo, 29 de noviembre de 2015

MOMENTO HISTÓRICO

Uno tiene aprendidas algunas fechas históricas como el 313 D.C., cuando se promulga el Edicto de Milán, o el 1453, la toma de Constantinopla, o el 14 de julio de 1789, cuando los del tercer estado toman la Bastilla y comienza la era contemporánea.

Hoy debo anotar el 27 de noviembre como un hito fundamental en mi autoestima. No es que me quiera más, -menos oyendo tantos ruidos internos como escucho y también  renegando de la imagen que me devuelven los escaparates por la calle (en casa no tenemos espejos enterizos)- pero he asumido que soy valioso y puedo demostrarlo pagando un alto rescate por mi salud bucodental; es una apuesta por mí que implicará que  estoy determinado a vivir al menos 20 años más, porque debo amortizar la inversión que voy a hacer.

No voy a escribir la cantidad; ya he dicho que es un rescate y esas cantidades nunca se declaran oficialmente. Y porque escribirlo en público no solo me da pudor, sino que podría animar a unos eventuales secuestradores reales a raptarme al ver en todo lo que el patrimonio familiar es capaz de estimarme.

Porque he decidido aceptar el presupuesto más alto, con implantes, endodoncias y de postre una férula de descarga que evitará los desgastes de los rozamientos que, al parecer, me propino involuntariamente con los dientes mientras duermo.
Una autodestrucción, aunque leve, que, como todas las demás, desde ahora no puedo tolerar, es más, renuncio solemnemente, mientras me dure la amortización de la inversión bucal, a suicidarme. Además, he de proponerme cuidar más celosamente mi salud, de manera que procuraré evitar riesgos: donaré las frutas peligrosas de los árboles de mi huerto a los pájaros y cruzaré con tiempo prudencial y mirando a ambos lados, las carreteras. Mostraré más tenacidad en la lucha contra el superávit de grasas e hidratos de carbono que me lastran (esto es más difícil).

Me contemplo en el espejo con media cara hundida por la anestesia local que me han inyectado para la primera cura de endodoncia y me digo: tengo que creerme que valgo, por lo menos, lo que cuesto.

viernes, 27 de noviembre de 2015

SOBRE LA NATURALEZA HUMANA Y PERRUNA


Me fueron  dados conocer, -ya que viví mis trece primeros años en un pueblo de perros abundantes y todos sueltos-, las pulsiones e intereses vitales de estos mamíferos, parcialmente domesticados entonces.

Y cuando me surge este tipo de avatar contemporáneo que voy a contaros,  me acuerdo del único abuelo que conocí: creo firmemente que si le contara la presente historia perruna le sería igual de increíble que lo de los teléfonos móviles.

Empezaré por contar lo que supe bien de niño: cuando una perra estaba en celo desaparecían todos los perros machos del resto de las calles para concentrarse, como si fueran a repartirles confites, en la calle de la encelada. Hasta algunos perros ovejeros abandonaran sus obligaciones; sus pulsiones sexuales o reproductivas vencían al miedo a incumplir sus paradigmáticos cargos de fidelidad, guía y custodia (y a la cayada iracunda del pastor).

Las mejores peleas de perros que yo haya visto se produjeron por cualquier damisela sumisa de clítoris hipertrofiado y, a lo que se ve, oloroso. (A mí me gustaban los perros machos y me daba mucha rabia que se mordieran y estropearan tanto por cubrir a la vil perrucha que estaba allí) (otros niños, más españoles que yo, gozaban del cruento espectáculo, animando y cruzando porfías sobre quien vencería y montaría)

Termino diciendo que sigo pensando que lo más sorprendente de ese espectáculo era el nulo sentimiento de venganza del derrotado que se veía obligado a presenciar como el macho alfa se cepillaba con su berbiquí a la perra y se enganchaba pacíficamente a su coño. Completamente abatido varios minutos mientras se corría,  a merced de un cuarto de ataque de los que los perros machos se habían propinado rabiosamente minutos antes. El código de honor perruno es, verdaderamente, caballeroso.

Años después, en la Salamanca de 1984, una ciudad de más de 150.000 habitantes, como estudiante modesto viví en los antepenúltimos bloques urbanos del extrarradio. Como esta ciudad ya tenía tráfico denso, unas fábricas químicas de abonos y la azucarera que emitía enormes columnas  de denso olor, no pensé yo que una perrita encerrada en un segundo piso fuera capaz de convocar ocho o diez perros, callejeros o escapados de sus amos poco diligentes en la custodia de animales tan fácilmente atropellables, pero sucedió: durante unos días tuvimos una guardia permanente de Ciranos enamorados cantando a la encelada. Hasta que no se pasaron los días el reclamo hormonal no desaparecieron de allí.

Todo lo anterior es para poner en antecedentes de una historia que cayó entre mis manos ya en este milenio, en forma de expediente judicial sobre la mesa de uno de mis múltiples destinos.

Resulta que hay dos chalés con pequeña parcela anexa,  no necesariamente vecinos, pero sí próximos. En el chalet “A” vive un perro macho, no sé si con mucho o poco pedigrí o de una raza más o menos cotizada; esto no se detalla en los autos.
En el chalet “B” mora una perrita, pongo el diminutivo porque así tiene una connotación de virginidad que me viene muy bien al caso. Esta hembra no había sido inhibida químicamente de sus funciones sexuales (terapia que tampoco entendería mi abuelo) y pasó lo que tenía que pasar.
No suele haber  paredes lo suficientemente altas para frenar la pulsión sexual de un perro macho. Así que escarbó se arrastró o saltó lo salvable hasta la emisora hormonal.

Según denunció el dueño de la perrita “B” vio como el perro del chalet “A” montaba a su perra. Y, airado, lo espantó. El animal huyó. Yo creo que esto tuvo que ser muy al principio o muy al final, porque, se desengancharon, y -vuelvo a remitirme a  mis conocimientos pueblerinos-, esto era imposible hasta la completa ejecución seminal.

El dueño del chalet B, temeroso, cual padre antiguo, de las consecuencias en forma de camada indeseada que mantener, o quien sabe si quizá ultrajado en su calderoniana moral, por el perro de un vecino con el que -a buen seguro- ya entonces  no se llevaba bien, decidió cortar por lo sano y llevó a la perrita a un veterinario que, según la factura de 68 euros, IVA incluido, que consta en autos, suministró por vía intravenosa un abortivo para evitar la consecuencia natural de aquello que había sido tan inevitable por la naturaleza de la llamada sexual perruna.

A continuación acudió al chalet con la perrita ultrajada, para exigir del dueño del perro que abonara, al menos, la factura de la clínica veterinaria.

Esta petición de cuentas no debió ser atendida, ni siquiera bien recibida, por el vecino, con lo que inicióse una denuncia por responsabilidad patrimonial extracontractual del 1905 del código civil.

Voy a decir que la sentencia me decepcionó literariamente, con tanto que tenía a su favor para lucirse. No se especuló sobre la violación, ni tampoco de relaciones consentidas, de determinismo animal...

A mí me tocó embargar los 68 euros al dueño del chalet A, por no tener lo suficientemente bien asegurado su instinto, ya que obviamente el perro macho escapó y penetró en el chalet  B. En la sentencia no se utiliza un verbo tan apropiado y ambivalente.

Al firmarme el recibí del requerimiento me tocó  escuchar del dueño, no con malos modos, (la gente entiende que es nuestro trabajo, pero aún así se desahoga, y a nosotros poco nos importa esto si nos firma) las eternas cantinelas de "cómo está la justicia, no tenéis otra cosa mejor que hacer" : “Por esta cantidad se consiguen dos servicios en el barrio chino, con sus respectivas copas, ¡dónde vamos a parar!”

martes, 24 de noviembre de 2015

Y PARIÓ LA ABUELA

Francia y Rusia fueron heridas recientemente de gravedad y sus opiniones públicas seguramente reclaman venganza acorde con la dignidad de una gran potencia. Al menos, sus gobiernos hacen lo que creen que deben hacer con esa dignidad que les toca representar.  Como ofendidas, son "mano" como se diría en el mus, y se han coordinado para no tropezarse en los envites, quizá también para no bombardear dos veces el mismo objetivo; son faenas muy caras en las que se empeñan.

Parece que nadie más esté "dando leña". Aunque no es así; en Siria todos dan leña, ¿Cómo estarán sintiendo tanta leña sobre su tierra los desplazados, exiliados, refugiados, perdidos en Grecia, Turquía, en las fronteras y estaciones alambradas del Este de Europa.

Pero hoy los turcos se atrevieron a la desfachatez de derribar un avión ruso. Alegan que lo venían advirtiendo; los turcos son miembros de la OTAN y esto les vale; no creo que lo hubieran hecho ellos solitos a pulso contra Rusia, ni creo tampoco que lo hayan hecho contra la prohibición de Estados Unidos, es más, puede que lo hayan hecho con el consentimiento, consejo, incluso con el ánimo.

El mundo estaba bastante mal para que empecemos a recordar como posibles  esas películas de Kubrick (tan tragicómica) o la otra más tremenda y seria en la que el presidente americano era Henry Fonda.
De bombas atómicas entre superpotencias estoy hablando.
Es apocalíptico, y yo he reaccionado pasándome hoy con los dulces navideños ¿qué importan el colesterol y el azúcar si se lía la tercera guerra mundial?  Exagero, aunque no en que me he pasado con los dulces navideños.
A ver si el anticristo era el ISIS.
Quiero equivocarme en mi aprehensión, y que el viril Putin se contendrá.
Todos estamos confundidos, ¿no quedamos que, por una vez parece que sabíamos, quiénes eran los malos?
Ahora ya no sabemos ni quiénes son los peores.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿el terrorista perfecto?

Poco después del 11 de septiembre de 2001 estuve discutiendo con un amigo vasco sobre si la ETA se acabaría en poco tiempo, -que eso defendía yo- o sí quedaba mucho todavía.

Yo creo que el terrorismo auténtico es éste que ha aparecido: el terrorismo masivo, indiscriminado y suicida. El que no llama por teléfono para que desalojen. Y una vez que se presentó, languidecieron los terrorismos cobardes, pagados, que buscaban el favor y la comprensión de una parte del público. Los que se practicaban por aquí: IRA, ETA, se convirtieron por comparación, en algo casi insulso, -tampoco quiero hacerles de menos: eran asesinos-, pero infinitamente menos aterrorizadores que la irracionalidad y el desprecio por todas las vidas que practican los yihadistas.

Además, el terrorista suicida busca la sublimación de su imagen de persona absolutamente determinada por sus creencias. Una imagen que se queda en el vídeo de despedida, unido a las imágenes de la masacre que fue capaz de perpetrar. Un icono incontestable, una opinión "pura", inmutable.

He pensado estos días en que muchos etarras condenarán la barbarie indiscriminada de París. Incluso no descarto que alguno, viendo el daño que padecen las víctimas y sus familias, termine por abominar lo que él mismo hizo.

Creo que todas las personas, incluidos los terroristas no suicidas, son susceptibles de conmoverse ante el dolor de una madre a quien arrebatan a su hijo. Por eso, con el tiempo, seguro que todas las convicciones terroristas se enfriarían; sin embargo, nunca se enfrían tanto los sentimientos humanos relativos a las personas que queremos o a la salud, más importante progresivamente, según se nos va mermando.

En estos casos, el exhibicionismo de los terroristas suicidas queda ahí como ejemplo perenne, histórico, que siempre encontrará seguidores entre los fanáticos o los agraviados, porque nunca podrán defraudarles sus ídolos.

El terrorista suicida tampoco busca la razón, ni convencer, con toda la soberbia declara "ahí queda eso" soy un héroe, consecuente hasta la muerte. Veneradme, seguid mi ejemplo..., pero, por si acaso, no me pidáis explicaciones.
Para un terrorista suicida no existen ni existirán el arrepentimiento, el humor, el cambio de opinión, ni el sentido del ridículo. Nada de lo saludable, la salud es una apuesta de futuro. Ellos renuncian a su futuro vital, lo sacrifican por la causa, por la imagen

Se lo juegan todo por la causa, seguro que sus sus hagiógrafos declararán que tenían un corazón tan grande que nos les cabía en el pecho, cuando la verdad es que sólo buscaron traicioneramente destrozar corazones de personas a quienes no conocen ni quieren conocer de nada.
Ahí queda eso: un montón de carne confundida, vísceras, sangre, estertores, gritos... y el suicida que murió matando nunca será capaz de explicar "por" qué, quizá sólo "contra" qué: pura destrucción por la destrucción,

lunes, 16 de noviembre de 2015

La madre que nos parió.

Los que no somos víctimas nos olvidamos pronto de los sucesos terribles. Cada vez más pronto. Hace como seis meses un copiloto alemán mató a ciento cincuenta personas, eso todavía podemos recordarlo los que no somos víctimas,  pero hace menos de veinte años unos ultraderechistas norteamericanos aparcaron un camión lleno de explosivos frente a unas oficinas de la administración y mataron a decenas de personas. Y hay terrorismo cotidiano, polvoriento, sin glamour en Irak Afganistán, Siria.... anteayer en Beirut, otra vez. Está el noruego Brodik y todos los del IRA, las FARC, los etarras...

Nosotros ya hemos olvidado a tantos, pero todos ellos reviven claramente lo suyo, que es permanente, mientras reciben, si son capaces de aguantarlas, noticias de la masacre de París.

¡Cuántas madres se llevan desgarrando tantos años por cuántas réplicas de su dolor!.
Porque es el mismo, y no lo puede haber mayor. Una de las representaciones estatuarias más importantes de nuestra cultura es la piedad. La más famosa es la de Miguel  Ángel, pero hay miles; hasta en el Guernica de Picasso hay una, bien desgarrada. Yo voy a poneros la última que retraté. Fue en Benavente (Zamora)
Hoy son las madres de París las que sufren esa amputación, y pienso que son acompañadas silenciosa y verdaderamente por todas las madres que hubo antes y a las que se les van acumulando dolores y reabriendo heridas cada vez que la muerte más irracional golpea.
Quiero fijarme en esta internacional del dolor pero sé que no tengo más que una ligera idea estética de lo que pueda ser. 
Desde luego, no envidio, ni quiero ponerme nunca en su lugar: el dolor tan fuerte e irreparable no es conocimiento.

domingo, 15 de noviembre de 2015

JUGADAS A LA CONTRA

No estoy muy atento a la política pero me gusta ver estas jugadas.
Las dos que voy a comentar hoy  las protagoniza el gobierno del PP.
Definiré jugadas a la contra, como aquellas que pretendiendo un fin evidente, indirectamente buscan otro mayor, más oscuro, cuantioso e interesante.

Veréis: recientemente el partido Podemos presentó al antiguo jefe del estado mayor de la defensa, como candidato a diputado por su formación. Este partido de gentes de poco peso, jóvenes, con vitola de parlanchines y de demagogos, se refuerza con lo más sólido que hay un militar, una persona para defendernos de los que quieren matarnos y para mandar matar o mandar morir a los soldados a su mando, el militar que más mandaba en España, que estaba en la reserva y, antes de anunciar su paso a la política pidió el retiro.
El gobierno no tendría que haber dicho nada, pero empezó a realizar declaraciones y aspavientos como si le molestara. Teóricamente las declaraciones iban contra Podemos, pero la alharaca, lo que hacía era darle publicidad a que una persona tan solvente, como un militar atlético y ascético, -cuya voz no conocemos bien porque se ha mantenido discretamente en su papel- haya fichado por el partido que más crédito en la práctica necesitaba.
Esto le da votos a Podemos, pero ¿se los quita al PP?
Mi respuesta es que al PP no le quita ninguno. Se los quita al PSOE, que elevó a este militar a la máxima responsabilidad. Si el exmilitar, apuntándose al partido de Pablo Iglesias, a alguien ha traicionado  no es a "los militares", ni a Esssspaña, sino al PSOE que, necesitando también apoyos grávidos para su joven líder, queda como el cornudo de esta historia.

El gobierno ha seguido haciendo alharacas que no venían a cuento como destituirle por "falta de confianza". A buenas horas. Improcedente y feo gesto: pero que sigue dando de que hablar, de manera que se siguen produciendo trasvases de votos del PSOE a Podemos. Dividid votos de la izquierda y ganaréis . Es un golpe de mano guerrillero, una operación de distracción en campo contrario lo que hace el gobierno, sin perder demasiada credibilidad en ese asunto.

La otra jugada a la contra lleva ejecutándose cerca de cuatro años. Es la subida del IVA del 7 al 21 % en los espectáculos culturales. Esto repercute mayormente en el mundo artístico, cineastas, teatreros, músicos. Hay que decir que estas profesiones son tradicionales pedigüeños de dinero: suelen ser gente culta y buscan la calidad, así que pedirán subvenciones para que se sostenga lo artístico frente a lo comercial. Es decir piden impuestos, para pagar la cultura excelente; luego son mayoritariamente de "izquierdas".
Pero con el subidón del 7 al 21 que les han pegado, las entradas de teatro, cine y música se han encarecido y las producciones de teatro, cine y música se han reducido mandando a la gente al paro o al amateurismo.

La recaudación del IVA se ha reducido, estoy seguro de ello; es una medida contraproducente para la Hacienda Pública. Ahora, estas personas que antes pedían impuestos para ser subvencionados, se conforman -esto me lo han dicho personalmente varios actores- con que les bajen el IVA, que haya menos impuestos. aunque no haya ninguna subvención.
Con esta política han arruinado parte del "sector", con lo que hay menos personas de izquierdas trabajando y teniendo relevancia pública, luego pudiendo hacer menos declaraciones contra el gobierno. A los que se mantienen o quieren mantenerse, les han hecho cambiar de pensamiento: ahora son liberales. Bueno, no todos, pero sí una parte. Pero también escarmentados, el ministro de hacienda puede hacer mucho daño, así que a la próxima guerra en la que se meta un gobierno mejor ponerse de perfil.

En el fondo, es un genocidio ideológico en toda regla.



jueves, 12 de noviembre de 2015

¿POR LA DESMEMORIA HISTÓRICA?

El pasado lunes 9 pusieron en la segunda cadena de Televisión Española una película de 1936. Por ese exclusivo motivo me quedé a verla. Obviamente era anterior al 18 de julio, inicio de La Guerra.

La presentadora dijo que sería un descubrimiento para la mayoría de los espectadores.
Es un musical muy agradable, -aunque  quizá demasiado trasnochado para los gustos de ahora-, que tiene un 80% de música, bailes y figurantes que hubiera tenido uno de Fred Astaire. El protagonista fue encarnado por el actor Roberto Rey que, aparte de cantar, bailaba muy bien el vals.
Cuenta una historia romántica en el entorno de una fábrica de galletas. Hay obreras, obreros y jefes, pero no aparece nada ideológico.
¿Y por qué pienso yo que podría ser ideológico? Será porque todo el cine posterior a la guerra tenía que ver con el imperio o la guerra civil, o los santos; algo bastante sombrío y nunca exento de ideología e imágenes convenientes para el régimen. No sé el tiempo que tardó en hacerse en la posguerra franquista un cine sin sabor a plomo, a hierro, o a incienso.
Sin querer, uno se figura que las cosas en el 36 estarían bastante crispadas: había algunos asesinatos políticos, aceleración de la reforma agraria paralizada por el bienio negro, liberación de obreros asturianos presos tras la "revolución" de 1934, discursos altisonantes en el parlamento...
Pero no era así, España estaba dentro de unos quicios razonables; podía haberse librado perfectamente de la guerra civil, el ambiente no era un polvorín, ni la ideología del Frente Popular era totalitaria o intervencionista, como lo que vino después. (Yo esto ya lo había comprobado al conocer la revista Avila Turística, que se crea en 1935, para satisfacer la pacífica demanda de hacer turismo en esa provincia).

Mucha gente no sabe que era una república burguesa hasta el punto de que  ni siquiera a la llegada del Frente Popular, se establecieron relaciones diplomáticas con la URSS. Eso fue ya en plena Guerra Civil (los estaban comprando tanques y aviones).

Sucede que yo, a pesar de ser un estudioso de la Guerra Civil, no puedo evitar tener en la mente eso que preconizan y machacan los franquistas: que la guerra ya estaba en marcha, que la empezaron los asturianos en 1934, que el ambiente era apocalíptico, cuando no es así. Parece mentira que todavía haya que afirmar esto: la guerra la empezaron los conspiradores civiles y militares el 18 de julio de 1.936 y, como les salió tan monstruosa, siempre han tratado, desde Arrarás a Pío Moa, de cargarle el "muerto" de haberla empezado " a los rojos".

Esta encantadora película http://www.rtve.es/alacarta/videos/historia-de-nuestro-cine/historia-nuestro-cine-bailarin-trabajador/3354438/estremece a un servidor porque piensa que en unos meses todos los personajes que participaron en ella empezaron a sufrir bombardeos, asesinatos, alistamientos, controles, escaseces y otras penurias sin cuento pero eso no es lo más importante, ni lo más revelador.
El hecho de que ahora muchos la descubramos, y que mis padres que nacieron en el 1937 y en el 1940 no la vieran nunca, y si vieron Raza o Balarrasa o el Alcázar no se rinde. ¿Por qué un estupendo vehículo de entretenimiento, de bella factura y rotunda fotografía,  fue silenciado en su tiempo?

 Y contesto: porque hablaba de paz y alegría en 1936. Porque desarmaba la guerra.



martes, 10 de noviembre de 2015

El ocaso del relato oral.

Mis lectores sabéis que este año hice un extraordinario viaje a París y podéis deducir por mis palabras que es una ciudad impresionante, que motiva muchas reacciones sentimentales y que alguien que se pretende escritor, como yo, debiera haber escrito y descrito muchas páginas con tanta vida.

Pero no. Uno va acompañado de una cámara de ilimitadas fotos, que pueden y, de hecho, se hacen a cualquiera de las cosas que nos llamen la atención, ahorrándonos hasta la tarea de comprenderlas, incluso de saber si merecen la pena o no.
(en todas las cámaras existe un dibujito que representa un cubo de basura, donde irá a parar todo lo que deseemos: yo creo que es la máxima expresión del concepto: usar y tirar)


Si yo hubiera ido hace 20 años a París, habría hecho cinco o seis carretes de treinta y seis fotos, todas muy pensadas y esenciales, condurándolas (el procesador de Google me subraya en rojo porque desconoce este económico verbo de mi pueblo) y por la noche, en el hotel, me habría sentado a escribir impresiones. Además, a  la vuelta, habría escrito una relación de momentos, vivencias y sentimientos.

Pero no, por la noche cargaba la agotada batería de la cámara y examinaba en el mapa el plan para el día siguiente. Mi voracidad turística, perezosa y confiada en las imágenes almacenadas, decidía ahorrarse las palabras.

Sí, porque una imagen ya no vale mil palabras; ni siquiera vale una palabra. El turista ya no piensa, fotografía, y si quiere explicar algo hace más fotografías explicativas, o mejor un vídeo. Y el turista pierde palabras y la emoción que no puede verse, y la evocación: toda la fantasía de hipérboles y comparaciones deviene obsoleta, anticuada, fatigosa.
Yo no sé si -creo que no- conté a mi madre el viaje. No me lo demandó, ni yo se lo ofrecí. Mi hija se lo adelantaba por guasap.  Con un pincho se conecta a la televisión y uno puede repasar las 4.000 fotos ilustrando con un breve comentario, pero como mi imaginódromo es tan grande y carece de la selección que antes hacíamos al fotografiar, resulta un agobio y creo que esta vez ni las he mostrado. Recuerdo que el viaje del año pasado a Roma sí lo inicié, aunque mi madre se cansó antes de llegar a las quinientas fotos.

Hay que usar el cubo de la basura de las fotografías. Seguramente, si hubiera hecho un relato del viaje describiendo estatuas, cuadros, puentes, edificios..., mi madre me habría escuchado con más atención y habría deseado viajar a verlo.
Y es que las imágenes también apabullan: su exceso atora el deseo, que es algo sentimental, fantasioso, el deseo es algo maravilloso, y lo maravilloso se da de tortas con lo evidente, con lo machacón.

Incluso aquí en este blog literario, no me esmeré, ni me molesté en narrar cosas que pude explicar por foto.

Incluso ahora, cuando no pongo foto en un artículo, me parece que está cojo, plano, soso. Llevo dos artículos hablando de Galdós y sentía que ya necesitaba imagen: tuve que hacer un esfuerzo para reunir y fotografiar mis libros (no quería aburrir solo con palabras)
El mundo escribe en guasap, por twitter y facebook con muchas faltas de ortografía y palabras como jajajaja, o !!!!!!, además de emoticonos. Sobre los emoticonos, el más popular es una carita sonriente, para que se vea la ironía de una frase escrita sin molestarse en lograrla por escrito, o para decir, "no te mosquees, entiéndelo por el lado bueno".

Unamuno escribió "la agonía del cristianismo" y ahí siempre nos explicaban en el instituto que Unamuno era catedrático de Griego y que el verbo "agoneo" significa luchar, no morir. No sé si puede hablarse de la agonía del relato, pero probablemente el relato para las generaciones venideras (multifotografiantes y multifotografiadas desde chicos) ya está agonizando.

Las fotos comunican pero también incomunican.

jueves, 5 de noviembre de 2015

LOS EPISODIOS NACIONALES DE BENITO PÉREZ GALDÓS



Sin duda sería la novela histórica lapidaria de España, si hubiera lápidas y marmolistas suficientes para grabar sus miles de folios. Voy a tardar años en leerlos, pero no me dará tedio; estoy seguro. Es una habilísima trama que, de momento, cuenta la vida de un niño, Gabriel, que crece y madura  tropezando con la historia española desde primeros del siglo XIX.
Como novela está muy bien, y como historia histórica es apasionante.
Cuando yo leo un libro a menudo existe la incertidumbre sobre si podré con él: Muchas veces miro los números de las páginas para calcular cuándo llegaré a la mitad. Sé que, por ejemplo, cuando paso de las doscientas, acabaré un libro de cuatrocientas; aquí, teóricamente, cuando pase de las 2343 (estos tres volúmenes suman 4.686 descontando un extenso glosario de personajes), -no creo que antes de la próxima primavera logre tamaño jalón-, estaría vencida. Pero con esta obra no importa: sé que si la salud o un trabajo absorbente y agotador me lo impiden, lo voy a leer hasta el final. Pero no estoy mirando las páginas: da vértigo.

Me congratula todo lo que aprovecha Galdós para diseccionar políticamente el carácter del español y también que lo hace con muchísimo sentido del humor. He leído y tengo en mi biblioteca muchas obras de este autor y no le atribuía el especial brillo cómico que ahora estoy gozando en esta lectura.

Pienso que, al menos, alguno de estos episodios deberían ser obra de obligada lectura para los bachilleres españoles. Por lo ameno y lo didáctico, y por  la riqueza de su idioma e imágenes literarias, incluidos refranes.
No debían obligar el Quijote, que es un alarde que precisa de mucha preparación;  mandarlo a los bachilleres es una quijotada sin provecho en el 95% de la gente. Yo, supuestamente, leí el Quijote con 15 años, pero  realmente lo tuve pendiente hasta los 34, cuando lo disfruté a conciencia.
Sin embargo, los Episodios Nacionales se leen con mucha facilidad, sólo es necesaria una poca de información histórica.

Ya os iré enterando de todo lo que me gustan. 

lunes, 2 de noviembre de 2015

ESTABA ESCRITO

He comenzado la gozosa tarea de leerme los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. Creo que es una obra imprescindible para todo español que se tenga por lector.
 
 
No me agradan los tumultos. No me agrada -ni a Galdós tampoco, según mi criterio- ni siquiera el Motín de Aranjuez, que propició la caída de Godoy. Sin embargo hay dos excepciones en la historia de España.
 Dejémosnos mecer por la épica del dos de mayo de 1808:
 
 
Durante nuestra conversación advertí que la multitud aumentaba, apretándose más. Componíanla personas de uno u otro sexo y de todas las clases de la sociedad espontáneamente reunidas por uno de esos llamamientos morales, íntimos, misteriosos, informulados, que no parten de ninguna voz oficial y resuenan de improviso en los oídos de un pueblo entero, hablándole el balbuciente lenguaje de la inspiración. La campana de ese rebato glorioso no suena sino cuando son muchos los corazones dispuestos a palpitar en consonancia con su anhelante ritmo, y raras veces presenta la Historia ejemplos como aquél, porque el sentimiento patrio no hace milagros sino cuando es una condensación colosal, una unidad sin discrepancias de ningún género, y por tanto, una fuerza irresistible y superior a cuantos obstáculos puedan oponerle los recursos materiales, el genio militar y la muchedumbre de enemigos...
  
En 2003 el gobierno de José María Aznar metió a España en la Guerra de Irak. Muchos nos manifestamos contra esa inclusión. Poco después se produjo un atentado con bomba en la casa de España en Casablanca (Marruecos), hubo muertos que tenían que ver con esa guerra. Poco más tarde, el 11 de marzo de 2004, se produjo en Madrid el mayor atentado terrorista de la historia de Europa: casi doscientos muertos. 
Faltaban dos días para las elecciones generales y el gobierno del Partido Popular trató de desviar la atención, incluso logrando una resolución de las Naciones Unidas en las que se imputaba el atentado a ETA, nuestros terroristas locales. Se trataba por el gobierno de Aznar, de ganar tiempo para que las urnas no le pasaran la factura de esa guerra impopular. Sin embargo, la gente se unió para tomar las calles y gritar a las puertas de las sedes de esos partidos "antes de votar, queremos la verdad" Y el Partido Popular pasó de tener mayoría absoluta a la oposición.
Fue un gran momento que, como vemos, ya estaba escrito desde Julio de 1873.