martes, 20 de diciembre de 2016

Desengaño

Piqué. No soy tan listo como me creo. Ni tan reflexivo. Quizá el hecho de tener este diario público y lectores me haga serlo más. (Más reflexivo, que igual de tonto).

Aunque salí pronto para regresar de día, ayer había caído la noche cuando volvía de Salamanca. Había hecho 140 Km. en el coche por una oferta. Como decía mi padre "una pérdida de tiempo, dinero y categoría"  Me decía "no lo voy a volver a hacer más". Pero me engañarán otra vez y me autoengañaré. Volveré a creerme más listo que ellos.


Tengo la tarjeta de socio de una gran superficie de bricolaje. Me mandan publicidad, mensajes al móvil, también aparecen por internet. Ayer era el día del 15%. Hace tiempo había mirado por internet una puerta para una caseta que tengo pensada para el huerto. Y ayer hice el viaje sin comprobar si estaba, resulta que era una puerta de un tamaño raro y después de ir al establecimiento me dijeron que eso era bajo pedido, que no las tienen allí normalmente.

Yo había decidido invertir mi tarde en ese negocio del descuento de la puerta y se me había frustrado.

Entonces empecé a dar vueltas para no venirme vacío y derrotado, había mucha más gente como yo: oí una vez "y hemos echado la tarde para esto". Bueno, compré una sierra, unos sacos de cemento y después de dar varias vueltas, me decidí a comprar también un material aislante que en mis búsquedas, vi que estaba comprando mucha gente para poner debajo de la tarima flotante.
Pero cuando volví por esa región del almacén vi que se llevaban los dos últimos rollos y alguien pronunció otra vez la frase "y hemos echao to la tarde pa esto".  Pero entonces ya estaba resuelto: fui al lugar especializado en construcción y tomé un par de rollos sin mirar el precio. Al llegar a la caja me dijeron que ese material no estaba bajo la oferta del 15% y dije "cóbremelos, es igual".
Caía la noche y mientras oía a Louis Armstrong en el coche me puse a pensar lo bobos que somos y lo listos que son ellos, nos ponen un cebo y picamos.
Fui a por lana y volví trasquilado. No es la primera vez, pero qué mal sienta tener estos desengaños a los 52 años.

viernes, 16 de diciembre de 2016

¿Seguridad?

Ayer se publicaba el robo de no se cuántos millones de contraseñas de Yahoo.
Todas las empresas que nos dan “gratuitamente”, a cambio de que “aceptemos” unos largos párrafos de consentimiento que nunca leemos, (ni siquiera los voy a leer para documentarme para este artículo, prefiero especular) están radicadas en Estados Unidos o son sucursales en Irlanda (estas para pagar menos impuestos en la Unión Europea).
El caso es que no sabemos a qué contrato nos adherimos, pero casi seguro que su responsabilidad  seguramente se juzgará en Estados Unidos, cuyos  abogados son carísimos y además están allí.

Porque, evidentemente, ponemos mucha información pública a disposición de quien la quiera ver. En eso hacemos mal, pero lo hacemos nosotros, (yo muestro mi alma aquí, quien me haya leído me conoce mejor que muchos amigos de toda la vida que no lo han hecho). El problema es que con toda confianza, le cedemos bajo contraseña el transporte de nuestro nuestros recados íntimos o nuestras opiniones y explicaciones, con lo que se nos podría hacer mucho daño si cayeran en las manos más inadecuadas.
 
Seguro que las empresas tienen un seguro (valga la redundancia) en las cláusulas que aceptamos, que las protege de expolios como éste si lo divulgan para que la gente pueda cambiar sus contraseñas, aunque se peguen el "batacazo" en la Bolsa como está sucediendo, porque si no nadie podría aguantar económicamente, solo las demandas por daños y perjuicios que vinieran de Estados Unidos, por todo lo que se puede perder o quedar en manos piratas.

Da miedo que el mundo para su comodidad dependa de tantas máquinas vulnerables por tener contraseñas que se pueden escribir desde cualquier parte. (Lo bueno que era un conserje con un montón de llaves físicas abriendo y cerrando,  encendiendo y apagando, rutinariamente todo). Ayer oí por la radio que unos piratas informáticos paralizaron el metro de San Francisco y la empresa tuvo que ceder a su chantaje y les ingresó 80.000 dólares para que liberaran el sistema que tenían secuestrado virtualmente. Supongo que tomarán medidas, pero esto será siempre el juego del ratón y el gato: uno inventa una aplicación que haga protección y otro maquina otra aplicación que la deshaga.
Yo no tengo tarjetas de crédito. No quise tener mi banco por internet. Con el dinero no juego. Puedo extraer de un cajero con la cartilla (dicen que no se falsifican las claves magnéticas de las libretas de ahorro) un máximo de 600 euros, y de cualquier modo procuro tenerlo a plazo fijo, no porque me paguen esa miseria que dan ahora de interés, sino porque haya que moverlo "manualmente"; si alguien me limpia lo que tengo a libre disposición, no me quitará demasiado.
Quizá con esta exhibición de prudencia estoy, imprudentemente, dando demasiada información sobre mí.


Dicen que pronto se solucionará el problema de las contraseñas con los sensores biométricos, pero  como ya lo mostraron hace unas cuantas películas de James Bond, alguien podrá falsificar este sistema poco después o algún pirata saqueará los almacenes de los datos biométricos. Así que lo más razonable es no sufrir por estas cosas y si te roban te robaron y te aguantas, pero que sea lo mínimo, creo que debemos poner las cosas que más se quieran en el lugar más seguro y personal.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Andrés Segovia

Creo que todos los guitarristas clásicos que nos iniciamos en los años 80 pasamos por su repertorio. Era el ídolo, y toda la devoción que nos transmitían era justa, aunque también contraproducente. Yo busqué su nombre, que ya estaba en todas las enciclopedias. Entonces era un anciano sentencioso e hiperconsciente de que había descubierto y colonizado un continente de seis cuerdas y 19 trastes, (creo que en sus guitarras nunca hubo un traste nº 20) un terreno que ya existía y que hubieran descubierto y colonizado de forma diferente otros, pero fue él y ordenó edificar mucho allí:  Torroba, Tansmann, Rodrigo, Falla, Turina, Villalobos, Castelnuovo Tedesco y decenas de compositores más no hubieran escrito tanto y tan bien para la guitarra, de no existir Andrés Segovia.
Luego está la pasión por Bach, que tenemos todos los guitarristas (también) porque la tenía él y nos la transmitió.

Pero hay momentos en que todos tenemos que renegar, pasar por nuestro complejo de Edipo, matar al padre, (porque reconocemos que había -y es que había- contemporáneos y anteriores), dudar de sus sentencias de octogenario, que había sido multilaureado y multientrevistado desde que antes que se creara la televisión.

Por supuesto que es mejor guitarrista Paco de Lucía que Andrés Segovia: durante mucho tiempo se le seguirá escuchando con el más intenso placer, y no por curiosidad histórica de hacer homenaje al maestro fundador. Por supuesto, que el repertorio original de Agustín Barrios Mangoré es el más importante del siglo XX. A ambos ninguneó, y a mucha gente que se le quisiera acercar, incluso a su seguidor Narciso Yepes, a quien reprochaba tocar en una fea guitarra de 10 cuerdas, Yepes estaba tocando en Japón cuando se enteró de su muerte y tocó el segundo movimiento del concierto de Aranjuez en su honor.

Si algún guitarrista merece una estatua es Andrés Segovia. Hoy he disfrutado en su justa medida de este programa de 1972 que no me atrevo a recomendar porque son más de 40 minutos, pero sí hacia el minuto 24 donde cuenta una anécdota de Federico García Lorca, yo que me leí los dos tomos de la biografía de Ian Gibson, reconozco a Federico, gran lástima que el entrevistador le cortara. https://www.youtube.com/watch?v=HPCXpS-yI3A

lunes, 12 de diciembre de 2016

La trama de antes y de ahora

Suena mal ¿verdad? en primer lugar a conspiración para delinquir, o como mucho a argumento de una obra dramática. Todo es más bien una relación organizada entre cosas; aunque su primera acepción en mi diccionario es: conjunto de hilos que, cruzados y enlazados con los de la urdimbre forman una tela.

Aquí quería yo venir, (aunque desde hace décadas pinta fatal para el textil que se fabrique en lugares diferentes de Asia), pero, -y ya me centro en lo que quiero comentar-  hace tiempo que la trama del tejido más importante que es el social se deshilacha y esto es malo.

Aunque todos lo preferimos: desde hace tiempo elegimos comprar en un supermercado donde escogemos lo que nos apetece sin que un tendero nos lo traiga y recomiende, evitando su presión, pero también su cara, su trato.
Ahora, con el comercio electrónico, nos libramos no solo de los tenderos, de las cajeras también. Conozco gente que presume de que lo compra todo por Internet. Muchas personas van distraídas por la calle mirando una pantallita, -hace años, la gente de las ciudades se distraía viendo escaparates- y otros  utilizan la dichosa pantallita para centrarse en ella a la puerta del médico, o esperando que llegue el próximo autobús, donde antes mucha gente  hablaba: los silencios molestos y el tropezar de las miradas hacían que se buscara conversación, la trama se enlazaba con la urdimbre.
Ahora, cada vez menos.
Pero alguien me refutará que existen las redes sociales, nuevas tramas sociales. Creo poco en ellas, hay mucha gente que tiene miles de amigos, pero esto es prostituir la palabra amistad, que es otra categoría, muy superior a ese invento comercial, (quizá algún día no lejano la primera acepción de la palabra amistad sea "cualidad de las personas relacionadas por facebook" y no "afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato").

Sí, los amigos deben ser personales, pero cómo si llevamos muchos años huyendo del trato personal. Las ciudades pequeñas se expandieron en viviendas unifamiliares en las que no hubiera nada que compartir y sí un garaje desde el que salir con un coche individual hacia donde fuera. Las plazas, los parques, los paseos se desusan cada vez más.

No en las grandes ciudades, que aumentan, pero allí casi todos son anónimos y no han de tener trato. Uno puede ir sentado en el metro oliendo el perfume -o el sobaco- de una persona durante media hora, y no tramar nada con él. En una pequeña localidad antes eso no era posible; existía la obligación de ser sociable, de entrelazarse.
Así sucede que nadie sonríe en el metro, todo el mundo se guarda su mejor cara, como si perdiera dinero regalando sonrisas.

 El mundo que nos está llegando es superindividual, feo, despegado, antipático. Aunque mirando las sonrisas que ponemos en las redes sociales nos queramos pintar lo contrario. Si hay alguien que se engaña creyéndose que tiene cuatro mil amigos, ¿por qué vamos a dudar que toda la gente es simpatiquísima si aparecen tantas sonrisas por las pantallas?

miércoles, 7 de diciembre de 2016

FERNANDO SAVATER

Desde antes de que yo leyera o escuchara por mi cuenta, anda este hombre escribiendo y comentando por doquier: radio, televisión, periódicos, revistas. Le he prestado atención por tantos medios que no sé cuantas opiniones mías serán hijas, nietas o sobrinas nietas de la dialéctica que él ha ido sembrando por ahí.
Joaquín Sabina, que seguro que discrepa políticamente con el filósofo más que yo, le tiene dedicado un soneto, que recita en un disco. Raro honor, pero al de Úbeda se le nota orgulloso de lo que está loando.

Solo le he visto en persona cuando dio en Ávila una conferencia a finales de los 90. Era para conmemorar algo de Amnistía Internacional. Tengo una diapositiva de aquella noche, orgulloso de capturar con mi cámara a alguien tan valiente, inteligente y gracioso.
Sí, porque entonces nos hizo reír, -el humor le acompaña siempre- pero habló de la ETA con tanta crudeza, con tan cáustica ironía y contundencia, que daba miedo que le pasara algo, incluso que nos pasara a loas que estábamos allí. Era muy peligroso. Tenía que llevar dos guardaespaldas.
No voy a decir que haya sido él solo, pero sí ha sido el principal ariete ideológico contra la banda terrorista y todas sus pompas y vanidades, equidistancias, medias verdades y pensamientos cobardes. Él es nuestro campeón de polémica democrática; se atrevió con todos y pudo con ellos. Después, la crisis de método que les metieron los islamistas suicidas tras el 11-S y la presión policial franco-española hizo que perdieran, se aburrieran y abandonaran.

Lo he pasado estupendamente leyendo este libro de memorias. Me he reído muchísimo.
Es un hombre acostumbrado a encajar la vida con humor; nació de ademanes torpes, bizco, miope, descoordinado, se lo hicieron pasar mal los otros niños, pero cuando una persona es capaz de asumirse y sobrevivir, desarrolla un músculo que le hace invencible en la vida. No es que no tenga debilidades y hasta defectos morales, pero. aún con ellos, es un superhombre, un orgullo para nuestra democracia que solo se me ocurre comparar con una situación: aquella semifinal del último europeo contra Francia en la que, muertos de miedo, todos daban el balón a Pau Gasol que tomó la responsabilidad y el riesgo de vencer. Y lo bien que lo pasamos siempre con la elegancia y fortaleza (argumental o física). 
Aunque escribamos la palabra españa, bajito y en minúscula para que no nos salten, nos sentimos felices de tener compatriotas así.  

lunes, 5 de diciembre de 2016

EL CONSUMISMO DE LA PROSTITUCIÓN

Yo, según iba creciendo, tenía un poco de miedo porque en mi pueblo era costumbre que, al entrar en quintas, los mozos se fueran de putas. Eso decían, tampoco estoy completamente seguro, hay algún mozo de quintas muy anteriores a la mía  a quien pusieron fama de maricón porque lo rechazó o incluso fue con los demás y no mojó.

Nunca me he sentido atraído por conseguir sexo de esa manera; ni siquiera por curiosear, me da mucho asco y un poco de miedo.
No hubo problema, las últimas quintas ya habían suprimido la gárrula costumbre. Cuando llegó a la mía creo que ni se planteó.
La prostitución quedó para mí como algo viejo, decrépito, decadente, para solterones rurales, o proletariado lumpen, pero desfasados. Algún amigo entró alguna vez para nutrirse literariamente del ambiente, no tanto como para acompañar a alguna a un "reservado", y me comentó:
-No te pierdes nada, es deprimente hasta la náusea. 
Me dijo que allí se escuchaban canciones de Julio Iglesias, que eran las que les gustaban a esas "chicas", que, además, eran bastante viejas.
Lo dicho: un ambiente estético (no solo ético) antípoda al mío.
Durante mi juventud, he podido constatar que las españolas de mi generación se fueron a la cama con los chicos de mi generación sin demasiados problemas. O sea, que no eran necesarias estas profesionales para cualquiera que tuviera un poco de atractivo personal.
Durante los años 80, 90, 2000, seguí pensando lo mismo. Pero, por mi trabajo en zonas rurales: Madrigal de las Altas Torres y Mombeltrán, puede darme cuenta de que "haberlas haylas", y se producen bastantes conflictos jurídicos a su alrededor, de los que pude conocer o me comentaron como aledaño de lo que era el conflicto que yo trataba en el juzgado.

Gente más joven que yo, y mi generación, que tampoco lo había dejado tanto,  reanudó esta fea e inmoral costumbre. Con la bonanza económica llegaron mujeres exóticas y jóvenes que abrieron el mercado.

No es que las españolas se hayan vuelto estrechas: es que, en general, necesitan un poco de cariño, conversación y tiempo para llegar a  meterse en la cama, con o sin compromiso.

Y aquí llega el consumismo: lo quiero ya, y sin tener que aguantar nada, sin invertir tiempo, ni dinero, con los colegas -así todos mojamos-; pagamos y es sexo seguro. Pueden ser groseros, torpes o desconsiderados, que ellas tendrán que callarse "como putas".

Algo muy importante ha fallado en la educación. Esto el poder del dinero sin escrúpulos que permite humillar, disponer, comprar, pagar una sensación de usar y tirar, el sino de estos tiempos; en los míos creí  que se tenía una ética y una estética de izquierdas, en el sentido de liberadora. Ahora vale todo, quizá a nosotros también nos sujetaba la rémora de la religión.

No tengo ningún problema con que exista la prostitución si se desenvuelve discretamente. Me resulta repelente verla desplegarse a mi alrededor; todas las prostitutas a cuyo lado he pasado lo habrán notado, nunca ninguna me llegó a ofrecer sus servicios. Recuerdo que una vez sí, anocheciendo por la Gran Vía de Madrid; unos hombres se acercaron a un amigo y a mí para ofrecernos, mediante una tarjeta, prostitución.

Lo que es intolerable es la esclavitud. En los prostíbulos suele haber rejas en las ventanas y no es porque sea costumbre de los ladrones entrar a robar allí. Ayer hubo graves inundaciones en Málaga y una mujer rumana que estaba en un local de alterne que se inundó resultó muerta. Había rejas. No me cuesta imaginar la historia, espero que en la continuación también  haya rejas para los responsables.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Murió el hombre nuevo

El luto forzoso por Fidel Castro lleva consigo represión para los cubanos.
vivo en un país libre,
cual solamente puede ser libre
Morigeración obligatoria: durante el luto oficial está prohibido despachar alcohol en Cuba, no sea que alguien quiera celebrarlo, o que alguien se emborrache y en el descontrol de neuronas vaya largar inconveniencias ante los micrófonos de la prensa extranjera. Quizá estaba largando inconveniencias el marido de Yoani Sánchez, por eso lo detuvieron hoy mismo en el Malecón mientras era entrevistado por el corresponsal de televisión española Vicenc Sanclemente, que también fue detenido.

También han prohibido poner la música alta. Eso me parece mejor; lo que me parece mal es que en otro momento esté permitido poner música alta.

Tengo entendido que desde el año 59 se estuvo en Cuba forjando el "hombre nuevo"
La era está pariendo un corazón
no puede más se muere de dolor..
 
Resulta que este régimen no tiene ninguna fe en que sus sesenta años de modélica educación  hayan dado fruto alguno, cuando tienen que prohibir que la gente corra a emborracharse y sea tan incívica como para molestar a los dolientes vecinos con música (alegre).
 

¿No se fueron tantos millones de "gusanos", aliviando con su marcha la presión  contrarrevolucionaria? ¿A ver si va a ser que de no prohibir el alcohol y la música alta los cubanos de la Habana estarían cantando y bailando lo mismo que sus paisanos expatriados en Miami, la capital de la gusanera?
 
Siempre he oído a los castristas hablaban de Cuba aunque estuvieran hablando de su gobierno.
 
Pero es a Cuba a quien le prohíben beber alcohol y poner la música alta. Al pueblo, que ellos educaron enseñando en los encarados con  la palabra r-e-v-o-l-u-c-i-ó-n. 
 
Es lo que pasa con las dictaduras, que no se fían del pueblo. Por eso no le permiten expresarse.

jueves, 1 de diciembre de 2016

De cuerpo presente.

Yo soy un muchacho de pueblo y mi casa está en el camino que va de la iglesia al cementerio; se ve pasar las comitivas de los entierros. Siendo muy pequeño recuerdo que mis amigos y yo fuimos a ver un muerto. No era más ni menos familia mía que lo fueran el resto de los mil habitantes que había entonces. Existía la costumbre de abrir la caja al pie de la tumba para que el cura echara dentro la primera palada de tierra, era ese momento que excitaba nuestra curiosidad infantil, y estirábamos nuestros cuellos, los adultos también lo hacían un poco, para observar la muerte  -creo que no he salido morboso por ello-. Luego ya solo vi los muertos que me concernían.
Creo que es importante, entonces había veces se retrasaba el entierro para que diera tiempo a que el hijo que estaba en Barcelona o Guipúzcoa pudiera llegar a "ver" a su progenitor. Creo que antropológicamene ese empeño estaba ahí por alguna razón.
Ahora se margina, se convierte en un tabú, algo viejo, de mal gusto. Mi mujer y yo hemos sido los únicos que hemos llevado a nuestra hija cuando era niña a los velatorios familiares. No había más niños y la miraban raro. Resulta que en el mundo de la imagen nos quieren hurtar el acostumbrarnos a esa tan importante.
No sé; pienso que tiene que ser más duro ver por primera vez al padre muerto, si es la primera vez que se ve la muerte, que si uno ya ha "aprendido" cómo es.

Recientemente no nos mostraron a Fidel Castro, y la gente desfiló ante una fotografía. Creo que eso no es lo mismo: si yo fuera niño no hubiera ido al cementerio para ver una foto y un ataúd cerrado que representa un cuerpo. Uno quiere reflexionar, sentir algo, cuando ve la muerte frente a frente, por lo menos yo lo he hecho siempre que me ha tocado. Ver la muerte es algo que nos concierne íntimamente, más que un partido de fútbol o la final de Wimbledon.
No sé de donde viene esta costumbre, pero los tiempos cambian: nos estamos deshumanizando; y nos hacemos más ignorantes.


martes, 29 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO

El pasado sábado tuve la suerte de encontrarme en Béjar con un escritor cubano sexagenario, cuya primera novela,  editada en España por la editorial importante, le fue prohibido distribuir en Cuba, -creo que por eso acabó aquí-; además tiene una hija viviendo en Miami.
Pues bien; al preguntarle qué sentía me dijo que, aunque parezca mentira tenía un vacío, una impresión extraña, “es toda mi vida que ha estado ahí...”

ojalá que la lluvia deje de ser milagro 
que pasa por tu cuerpo
ojalá que la luna pueda salir sin ti
ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Luego le sonó el teléfono móvil, y no reanudamos más la conversación.

No cabe duda de que, cuando uno ya tenga una edad, sentirá, con cada ruido interno, con cada dolor sospechoso, el aliento de la dama negra de la guadaña, y cuando se presenta en un conocido se dará cuenta no solo del acecho de su propia muerte, sino que hubo otros momentos en que él estuvo más vivo y fuerte, y siempre con  la inevitable omnipresencia.
Si la muerte ya ha llegado para él, seguramente pronto llegará para un hombre común.

Tampoco sé nada de la vida política de este cubano. En la Habana era de profesión periodista;  es muy posible que en algún momento haya sido “del régimen” y tenga muchos momentos de su vida en los que se haya sentido próximo política y emocionalmente a Fidel Castro. Esos recuerdos seguramente claman en un día así.

No se puede renegar de la vida propia, ni siquiera de las cicatrices, aún de las amputaciones. Aquí tampoco se puede renegar de todo lo que se vivió, amó, escribió, filmó, durante la época de Franco. Es no solo estúpido, es hipócrita querer hacerlo.

Otra cosa es la valoración racional: los dos entraron por la fuerza, matando gente, y los dos se creían providenciales, por eso impidieron al pueblo elegir, así que todos sus errores son dictatoriales, directamente achacables a estas personas, que la historia condenará.


PD(ya lo sabía, pero en estos días volví a escuchar que Fidel Castro ordenó tres días de luto por la muerte de Franco. -Lo que nunca supe es si lo hizo por solidaridad entre gallegos o por solidaridad entre dictadores; otra cosa se me escapa-)

viernes, 25 de noviembre de 2016

Marcos Ana

Hoy ha muerto esta persona que, nacido con el nombre de Fernando Macarro, se convirtió en el símbolo de las cárceles franquistas al entrar con en 1939 y no salir hasta 1962. Como empezó a ser poeta en la cárcel tomó los nombres de su padre y de su madre, (Marcos y Ana) como seudónimo, así no sería tan fácilmente identificado por los franquistas y así ha pasado a la historia.
Hoy he leído su óbito en El País y los inevitables comentarios, como siempre apasionados, de los dos bandos. Después he buscado en internet la causa por la que tuvo dos condenas de muerte y es que le imputaron tres asesinatos en Alcalá de Henares: un cura, un camarero y un labrador. El cura Marcial Plaza Delgado es sobre el que más se sabe y se ha comentado, porque el clero español siempre se ocupó y se ocupa de recopilar y ornamentar la memoria histórica de sus víctimas. Según he podido leer fue supuestamente matado por Fernando Macarro a la puerta de la casa y ante la vista de su madre, que así lo habría declarado contra él en el juicio.

Esto no es costumbre, no es operativo; y yo, en principio, no me lo creo. Si  sacan al sacerdote de su casa, es para no matarle en presencia de su madre, (que  si no se lo quitan de los brazos seguramente se interpondría y se llevaría un tiro). Ya que le sacan de su casa, yo creo que  no le matan a tres metros, ni a veinte metros, ni siquiera dentro del campo visual de la madre. Lo normal, en la guerra, y en cualquier otro momento en que se haya matado a alguien que se ha capturado, es hacer esto en un rincón oscuro, en un descampado, etc. En todos los muertos que yo he podido estudiar, salvo en uno que se resiste con su escopeta de caza, se sigue ese procedimiento, incluso lo más corriente es irse a otro pueblo. Ese exhibicionismo que vemos cuando le ponen la pistola en la nuca a un vietnamita y le disparan, es excepción (precisamente por eso las imágenes son tan famosas, porque son casi únicas) porque la regla es asesinar de la manera más oculta.
Parece que el detalle conmovedor que se maneja en este caso es que la madre sale de su casa con una almohada, que coloca bajo la cabeza de su hijo muerto.

Yo no lo puedo saber, no estuve allí y no es imposible, pero mi experiencia va contra las fantasías. Hay otro detalle que me hace dudar de la versión: es que Fernando Macarro/Marcos Ana tenía en aquel momento 16 años y seis meses; porque sí doy por ciertas las fechas de nacimiento: enero de 1920 y del asesinato de Marcial Plaza, que  se produce el 23 de julio de 1936.
Los fusiles de Cuartel de la Montaña se han repartido el 21 en Madrid, pero nunca hay armas de sobra, ¿quién le va a dar a un muchacho de 16 años una pistola, que, además, tiene que aprender a manejar, para que sea el encargado de ir a matar a un cura a primera hora? Recordemos que el Alzamiento se ha producido el 18 de julio, cinco días antes.
¿Por qué si no cuando Fernando Macarro quiere alistarse como soldado republicano no se lo permiten por su corta edad?
No quiero ni tengo por qué salvar a este hombre porque acaba de morir, ni porque tenga cara de bueno, ni porque sea poeta y salmantino.
Además alguien asesinó a ese cura, a ese camarero y a ese labrador, y, desde luego, no es menor el asesinato porque lo cometiera otro u otros -que fueron fusilados por ello- u otros que murieron o huyeron al exilio.
Yo creo que este muchacho, Fernando Macarro, (que tiene 19 años, todavía no es mayor de edad por entonces, pues la mayoría de edad es a los 21 o 23 años), ha sido detenido en 1939, y no puede irse "de rositas", máxime habiendo sido secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas en Alcalá de Henares.
Como otros que yo conozco se le imputan muertes -no podían imputarle el delito de rebelión militar por no haber sido soldado- con el fin de represaliarlos. Aunque yo no sé nada; como en el caso del "cura de Siétamo", que resultó ser un miliciano, me limito a aplicar la lógica y mi experiencia para opinar que Marcos Ana no mató a esa pobre gente.

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Privado?

Ayer murió la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, una mujer que al perder la alcaldía en las urnas fue designada senadora por el parlamento regional. Posteriormente fue procesada por corrupción y abandonó el grupo parlamentario del Partido Popular para pasar al grupo mixto, porque no quiso renunciar a su escaño que le daba 5.000 € al mes y el privilegio de ser juzgada por el Tribunal Supremo, como señala cualquier tipo de decoro y uso político contemporáneo. Su expartido, el PP, le dio la espalda para no verse ensuciado con lo que fuera saliendo.

Ahora mismo el presidente Mariano Rajoy ha decidido ir privadamente a su entierro. ¿Irá en coche, sin conductor público, pagando él la gasolina? ¿Irá en AVE?, ¿Irá en el tren que no es AVE, que tarda hora y medio más y cuesta una tercera parte? ¿Irá en autobús?
Apuesto a que ha ido en un avión reactor público que ponemos a disposición de los presidentes de Gobierno para sus asuntos públicos.
Fijaos que entiendo que ese avión le sirviera para ir al entierro de su padre o de su suegra: hay que facilitar la vida de un presidente de gobierno que tiene una familia y unos usos sociales que todos entendemos, por ejemplo, que no se puede faltar al funeral de tu padre y tampoco al de tu suegra. Pero esta señora era, como mucho, una amiga. Si uno quiere "cumplir" con ella y así lo ha divulgado mediante la correspondiente nota de prensa "que va a título privado" debe pagarse el transporte. Como cuando fue corriendo (perdón, volando también) el día del rescate bancario a ver a la selección española que jugaba en Polonia.(ahí ´le pagamos el viaje de placer)
Os recuerdo que hace pocos meses el presidente del consejo de ministros francés Manuel Valls, tuvo al final que pagarse de su bolsillo el gasto del avión público que usó para ir a ver un partido del Barcelona.
¿Qué apostamos a que la factura de este viaje "a título privado" servirá para engordar nuestro desbocado déficit público?

viernes, 18 de noviembre de 2016

RESUMEN DE BELLEZA (sin palabras)












Tengo muchas más fotos, todas de ayer, después de escribir el anterior artículo. Son de mi andar consecutivo, pero al llegar a esta decidí que en el cielo había una rúbrica.

jueves, 17 de noviembre de 2016

RESUMEN DE BELLEZA

Camino todas las mañanas por veredas y carreteras poco transitadas, tan acostumbrado al aire puro que, cuando un coche me lo ha manchado recientemente, distingo si el excremento es diesel o gasolina. Entonces restrinjo mi respiración para inhalar las menos toxinas posibles, porque en la armonía  olfativa de la naturaleza esos restos de humo son un ruido tan disonante como agobiante. Cuando estoy a punto de asfixiarme por tanto aguante de respiración me digo. 
“Tranquilo, Juan: no te preocupes ¿y la gente de Madrid?, no solo eso ¿y la gente de Béjar? 



El paisaje siempre es distinto: se viste y se desviste constantemente; cada día muda de color y cambian sus luces tamizadas por el otro paisaje, el celeste. Todos los días habría espectáculo para cualquier persona que viviera en otro lugar.
Pero a veces vengo "enmimismado" pensando en cosas del trabajo, o en cosas del blog, o fantaseando. Entonces, sin querer, despreciando panorámicas, miro al suelo. Hace poco me lo alfombraron de color, - infantilmente arrastro los pies para escuchar el ruido de las plúrimas hojas de chopos que remuevo- pero la áspera tierra, que nunca para en su humilde trabajo, va succionando pigmentos a esas hojas caídas, que se van haciendo progresivamente mate, marrón y nada, porque sin darme cuenta desaparecen cada  invierno bajo mis pies.
Necesito ponerme a pensar en literario, en estético, en altruista, para estimularme en la cuenta de la riqueza que llevo disfrutando tres años y cinco meses -hoy 17 de noviembre de 2016 los cumplo-. Me molesta olvidar la cámara porque me impide capturar para compartir (también para presumir). Las pocas veces que no la llevo miro todavía más al suelo, para no frustrarme por no haber guardado aquella belleza.
Muchas veces el resumen que hace la cámara me defrauda, y otras, preventivamente,  me abstengo de intentarlo porque sé que me va a defraudar. Entonces lo miro procurando procurarme el goce suplementario del privilegiado, como la sublimación hacia ese conocimiento que ya no se puede recoger, de Adso, el personaje del Nombre de la Rosa. Aunque yo tengo la ventaja de saber que otro día habrá otra imagen parecida de luces, colores y nubes, que no se perderá como en aquel incendio del libro. (los seguidores sabéis lo que sufrí hace seis años el incendio del Barranco de las Cinco Villas: es el familiar o amigo más importante que he perdido para siempre).














Entro en Candelario ascendiendo con el pertinente brío para subir al Ayuntamiento donde trabajo. Según se llega, es un pueblo cuesta arriba y con no poca pendiente. Paso a las nueve menos cinco por la escuela de niños plagada de coches con los motores encendidos, donde las criaturas, que miden poco más de un metro, tragan mucho más de aquel batiburrillo de monóxidos,  sulfuros y carburos que yo, que ya no distingo porque son muchos y variados los diéseles y gasolinas macillando los alveolos de unos pulmones tan rositas... Y todo en nombre de niño, no te enfríes, niño, no te canses, niño, no te creas que nosotros te queremos menos que esos que llevan en coche a tu amiguito, o niño, me tengo que ir al trabajo inmediatamente y no hay tiempo de enseñarte a ir a la escuela de la mano solito, disfrutando de uno de los pueblos más bonitos de España. Candelario, donde no se deja aparcar más que a los residentes con tarjeta, que vende sierra, jamón, calidad de vida... 

En todos los edenes ponen alguna serpiente.











miércoles, 9 de noviembre de 2016

La envidia y los cojones encima de la mesa.

Ha ganado Trump. Me sorprende porque me daba la impresión que su argumento electoral  era la segunda parte del título que he puesto arriba.
Sí. Suponía que los empresarios cementeros le votarían, porque va a dar mucho trabajo construir el muro que ha prometido, y que, además, hará pagar a Méjico. No sé si es la primera vez que un gobernante promete que le va a sacar dinero del bolsillo a contribuyentes de otro país; creo que tamaño abuso solo se le podía haber ocurrido a Hitler.
También ha prometido que encarcelará a su contrincante Hillary Clinton; eso en una democracia es arrogarse el poder judicial. No creo que lo cumpla con la ley; con los cojones encima de la mesa puede ser, pero esto es ilegal (tendrá que cambiar las leyes penales y, además, hacerlas retroactivas: otro clásico de Hitler)
No me termino de explicar como un pueblo como el norteamericano sigue a un especímen humano como este, que una de las cosas que hace es pasearse por el mundo en un gran avión con capacidad para cien personas, consumiendo y contaminando muchísimo más de lo razonable para una sola persona, claro que otra de sus creencias es que lo del cambio climático es un mito.
En este aspecto, como habitante de la Tierra y padre de otra habitante que desearía que llegara a cumplir 101 años en el siglo veintidós,  me echo a temblar: el país más rico y poderoso científicamente, que podría liderar la contención de la contaminación y todos sus nefastas consecuencias, se apunta "al todo vale, que este planeta lo aguanta; y esos datos (el Polo Norte se derrite, los últimos años son los más cálidos desde que se tienen registros, etc.)  son pamplinas en las que los humanos no tenemos influencia".


Mi esperanza era que la mitad de la población es femenina, y que una parte de la masculina está formada por minorías morenas que este hombre blanco y millonario desprecia y las considera "sospechosas" y maleantes.

Pero me he equivocado: tiene que haber muchas mujeres y morenos que han votado a Trump. Aquí entra a jugar la primera parte de mi título: creo que muchas mujeres envidian a Hillary Clinton porque es inteligente culta y atractiva. Muchas mujeres españolas que yo he conocido, aunque sean feministas, tienen un odio especial e irracional a esas "marisabidillas", cosa que a los varones no nos pasa tanto. Estoy convencido de que ese tipo de mujer, que no es pequeño porcentaje, ha votado a Trump.
Luego está el voto antisistema el de "se van a enterar" ...

Mi esperanza es que las instituciones:  Congreso, Senado, Poder Judicial, Ejército.... domestiquen a este hombre o que, al menos, no quiera hacer funcionar la política internacional a base de poner los cojones encima de la mesa.

martes, 8 de noviembre de 2016

El milenio que llegó la mensajería instantánea y gratuita (de momento)

Los guasap no dejan respirar a la cultura. Mucha gente recibe más de un guasap a la hora, muchísima gente mira al teléfono más de una vez a la hora. ¿Es posible, por ejemplo, ver una película por televisión?

La cultura desde siempre es evasión, propone mundos en los que evadirse. Una película fabrica un mundo y necesita al menos hora y media. Pero ¿y si nos interrumpe la realidad? una realidad tonta o lista que alguien retuitea porque le apeteció; en la pasada copa de Europa de Fútbol mi hija recibía comentarios de los goles y vaticinios de uno de sus grupos con los que se relaciona por este medio.

El año pasado estuvimos en una obra de teatro en la que se nos invitaba a interactuar por ese medio con los actores. Menos mal que el público del teatro era de una edad media próxima a los 65 y no estamos todavía tan conectados.
Me pregunto qué será de la cultura como la entendemos. La cultura es para mucha gente, quizá para todos, un lugar común espiritual donde relacionarse. Pero si  con esta interconexión permanente ya nos dan la relación ¿para qué necesitamos invertir tiempo o dinero en cultura?

No voy a negar que estos medios de comunicación transmitan cultura, sí suelen transmitir cultura de formato mínimo, un chiste, una frase, una foto, un vídeo de no más de cuatro minutos. A nadie se le ocurre transmitir el texto de Rayuela de Julio Cortázar o la película Andrei Rubliov de Andrei Tarkowski.

La actualidad se comprime y se disgrega, hace poco más de un mes una garrapata de un pequeño pueblo de Avila picó a un hombre que murió a consecuencia de ello, pero durante el tratamiento se infectó a una enfermera, que se salvó(supongo). Seguro que entonces la gente localizó el pueblo, muchos decidieron no ir a Avila (a toda la provincia) en esos días, y casi todos buscaron precauciones para evitar que se les pudiera enganchar algún bichejo de esos. Ahora ya ha llovido, habrán salido setas y el 90% de los aficionados seguro que olvidaron las precauciones que tan ávidamente buscaron hace un mes. Seguro que entonces se cruzaron millones de comentarios, consideraciones, advertencias, pero nada queda en este mundo contemporáneo que se interrumpe cada pocos minutos por ramalazos de actualidad.

Lo que desde aquí vaticino es que nunca oiremos mejores músicos que los actuales, ya nadie va a tener tiempo, ni ganas, ni concentración para prepararse tanto como se hacía. ¿Quién se resiste a mirar el contenido de una llamada?, puede ser un cotilleo interesante o gracioso. Hoy es imposible aislarse, concentrarse.
Viviremos la vida que nos quede entre los huecos de los guasap y las notificaciones de feisbuq. 
Quizá   una minoría comprenda que es mejor la vida entera que todo lo que se pierde con estos condimentos y decida renunciar, es posible que unos pocos les sigan en ese camino ascético, pero lo que más creo es que, al paso que vamos, vendrán drogas más duras que engancharán más y peor.
Como acabáis de leer sigo en el otoño, preocupado por el relieve/relevo/otoño de la cultura posterior al invento de la mensajería instantánea y gratuita.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Días de otoño.

Hoy ofrecí dinero por un inmueble que quería. Lo hice con tanto miedo que me rechazaron. Claro que pujaba muy  a la baja, para que me saliera francamente barato. También creo que me da vértigo comprar algo que quizá no necesito, con nuevas responsabilidades fiscales y gastos para siempre.Puede ser que sea esta la causa de mi "baja temeraria". Luego está el no despreciable detalle de los papeleos, la forma de pago; todo eso da pereza.
Pereza.Tendría que ir al dentista a continuar con los implantes o, al menos, a sus periódicas revisiones: una mayor y más justificada pereza, y el miedo a que salga mal esta vez, me atenaza.

Me estoy volviendo conservador, prejubilado, timorato, torpón.. y descuidado, hoy el rozamiento del velcro de un chubasquero me estropeó una prenda nueva y me digo:
-no aprendes Juanito.
Ayer me di otra lección cometiendo la estupidez de afeitarme la barba con el cortapatillas de la máquina de afeitar. Una parte de los pelos de cincuenta milímetros cayeron en el cuello y el pecho de chándal y se clavaron/enerdaron en él por no sé cuánto tiempo, pero me harté de bobo toda la tarde cada vez que intentaba extraerlos o cada vez que me rozaban la piel. Con lo fácil que hubiera sido hacerlo a pecho descubierto y ducharme luego, o con otra prenda menos acogedora para las barbas.

Pero lo que más me escuece es que hoy la codicia y el cálculo me han frustrado una pequeña ilusión amasada durante años. He sido tan torpe ofreciendo tan poco dinero que me lo han rechazado tajantemente, afirmando una dignidad que mi pequeña oferta parecía poner en duda.
Yo hubiera hecho lo mismo: "sí, vendo; pero no te aproveches de mí. Eso es aprovecharse, no te das cuenta que no estoy tan necesitada como para hacer tan mal negocio".

Hay semanas en las que uno entra en rachas de plomo . Llevo toda la tarde sin leer, solo he tocado unos minutos la guitarra y, aunque me he gustado, el resto del tiempo lo he pasado mirando cosas en el ordenador, curioseando. Nada más, dando vueltas al facebook y a por qué no fui un poco más generoso. Hoy se me presentaba la ocasión de comprar algo que quería y la cicatería de querer aprovecharme más de la cuenta, lo ha chafado todo.

Hace muchos minutos que que ha anochecido, la puesta de sol tampoco valió la pena. La esperanza de un nuevo día en el que estrene nuevas ilusiones es un estímulo para no venirse abajo. Está muy bien que exista la noche divisoria. Bueno... si se duerme bien: a ver si me olvido de este fracaso y puedo hacerlo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Defensa de la ilusión de la belleza.

Precisamente son los documentales y las fotografías, que debieran ser reales, los que usan la mentira de embellecer la realidad. Nunca vi en un documental a un animal cagando, cuando la realidad de mi experiencia con vacas, cerdos y perros, es que esta faceta ocupa parte no pequeña de su vida. También sucede con la fotografía, con cualquiera de  Cartier Bresson, Salgado o de Anie Leivobitz o yo mismo. (No digamos Robert Doissenau).
 Mi viaje andando a Candelario no es en todas las visiones tan hermoso como esta ventana vegetal que muestra, a un kilómetro, este bello prado con un árbol en el centro.





Toda esta introducción  es para mostraros este hermoso soneto de Lupercio Leonardo de Argensola, un oscense del siglo de oro.


Yo os quiero confesar,don Juan, primer
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,...
que el haberle costado su dinero.

Pero tras esto confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.
Más ¿qué mucho perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?
Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul.¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

lunes, 24 de octubre de 2016

La crítica.

Aquí he criticado elogiosamente muchas obras y eso, aunque yo no sea nadie, ha gustado mucho a bastante gente y se han regodeado de ello. Pero también puedo ser un impertinente, otras críticas mías no han sido elogios: también he mostrado mi decepción o mi crítica negativa. Y eso a los criticados les ha dolido, seguro.
Creo que una crítica negativa corroe al creador, le ruboriza, le pone en evidencia. Es como tirarle su mierda a la cara; eso es más que indigesto, da arcadas, violenta, y si no se tapa con olvido puede que hasta le mediatice el futuro. Cuando encuentro un libro o una película mala no lo acabo, y no lo critico. ¿Para qué hacer daño?
Aunque creo que una crítica útil debiera, a la vez que animar a lo mejor, sobre todas las cosas, ahorrar el tiempo y el dinero de los libros, de las películas y obras de teatro malas, a quienes decidan fiarse de su criterio.
Pero no es justo que confiemos tanto en alguien.

No sé cómo los grandes que pueden recibir críticas ante tanto público. Deben tener la costra necesaria para asimilar que le han sacado las vergüenzas y le han rebuscado y encontrado lo peor del libro en sus particularidades y en su generalidad y aceptar que eso es así: como cuando una mujer sale de la peluquería y se pone a llover. Una mala crítica bien hecha hasta puede hacerles una vía de agua en la línea de flotación de la imaginación y va a influir en abortar brotes, en  quitarle potencia creadora. Porque  un creador siempre duda y siempre tiene que elegir.
Seguramente hay momentos en que lo tiraría todo, por sí mismo, porque no está seguro de que valga.

Después de esta perorata vengo a manifestar que hoy me acaba de mediatizar una mala crítica, pero como lector:
Tenía yo buen concepto, sin haberla leído, de Rosa Chacel. Supongo que por alguna entrevista o por otras críticas. La tenía pendiente porque cayó en mis manos este libro de hermoso al tacto, holgada grafía y sugerente portada.

Es un diario que cuenta, con corrección  y verdad, la vida de una mujer de más de 80 años que ha vuelto del exilio sin demasiado dinero, con su correpondiente voracidad  está omnipresente su agente Carmen Balcells que le busca o le liquida derechos, están presentes los gastos de viaje, las conferencias y presentaciones, los encargos, los compromisos mejor y peor remunerados, las audiencias con políticos, (habla muy bien de los reyes)  pero también muchas miserias, dudas, medicinas, pequeñas cirugías y la desazón de los fallos domésticos de una octogenaria.
El libro habla más de gente poco conocida o de su familia, que de famosos que es lo que uno buscaría.
Rosa Chacel estaba esperando que le dieran el Cervantes por el dinero y por la reactivación de la venta de su obra nuevas ediciones y más dinero. Como perdí la paciencia quería saber si estaba leyendo las cotidianeidades de alguien importante, busqué su referencia en el único libro que tenía a mano sobre literatos del siglo XX: era Las palabras de la tribu de Francisco Umbral, hipercrítico categórico, sarcástico de casi todos sus coetáneos y de los anteriores, empezando por Galdós.

De esta mujer, que es paisana suya de Valladolid, no habla nada bien: la mete en un saco que él llama de sobrevalorados que se creen que por haber estado en el exilio hasta la muerte de Franco ya eran sublimes, y que España les esperaba para agasajos múltiples y todos los premios posibles.
Y ya no sé si acabaré este diario. Aunque está bien conocer los ruidos y pulsiones que puede tener un octogenario culto por si alguna vez lo puedo ser.
Creo que la crítica me ha mediatizado.

sábado, 22 de octubre de 2016

El ordenador limita la memoria.

Casi toda la memoria y todo el conocimiento del mundo generado en el siglo XXI se aloja en estas esponjas de memoria, que son lo que tú y yo estamos mirando ahora. A mi edad, que ya sobrepasa la cincuentena, la memoria inmediata falla constantemente. La remota tampoco va bien. A veces vuelvo a entrar en Facebook pensando que hace mucho tiempo que no entro en ese lugar (que tanto denosté, sí;  no he perdido hasta ese punto la memoria) cuando no hará ni dos minutos que lo estuve mirando hasta el punto de que no hay novedad.

(Mientras escribo esto me estoy concentrando en que el chupamemorias éste no me robe la idea que me impulsó a escribir este artículo. Me ha pasado más veces y varias buenas ideas se quedaron varadas en forma de borrador, sin llegar a su puerto)

Yo no tengo teléfono con internet, me conectaré como tres veces al día, así que me da tiempo a pensar.
A veces en la cama pienso que debo preguntarle a Google por alguna duda que me interesa, pero cuando abro el aparato debo pasar por la laguna Estigia, que se me olvida y no lo miro, no solvento la duda. Eso me ha pasado ayer. Ahora ya no sé qué quería buscar. La gran herramienta de conocimiento casi únicamente me sirve otra vez para ver el Facebook, el Gmail, el Blog y los siete u ocho correos que suelo mirar, aparte de la predicción del tiempo.

Cuando estoy frente al ordenador, tengo que tener muy claro lo que voy a hacer, de lo contrario no hago nada más que curiosear y dar vueltas a la noria de mis lugares y periódicos, es por eso que creo que este aparato que tenemos enfrente interfiere de alguna manera física o psicológica en la función de mi memoria cerebral, que la anula e intimida, es decir, que los desarrollos que hubiera podido realizar de una idea se ven constreñidos, ¿o es que por haber pasado de la cincuentena estoy buscando pretextos para no cumplir lo que me prometo cada vez que resuelvo que debería intentar ser escritor?

viernes, 14 de octubre de 2016

Otro recuerdo de Antonio José

Creo que es un hombre y un artista que merece mejor suerte. La biografía más completa que he encontrado en Internet es  https://burgospedia1.wordpress.com/2015/01/07/9942/ En ella no queda nada claro qué razón o pretexto sirvió para  matar a este músico el día 9 de octubre de hace 80 años, tampoco a su hermano el día 12, aunque este último tenía dos papeletas: era maestro y militante de la UGT.
Cuando uno ve la obra de Lorca o de Schubert (para mí el talento más malogrado de la historia) se pregunta y ¿por qué no vivió un par de años más, por qué no vivieron  hasta los 50 o los sesenta años iluminándonos con su luz?

Pero siempre es peor, y da más rabia, cuando alguien lo mató deliberadamente, como al granadino. Pero el caso de Antonio José es más estúpido. Estuvo encarcelado dos meses sin que nadie fuera a salvarlo. A Lorca puede que fuera un calentón de alguien, estuvo un par de días encarcelado a lo sumo, no dio tiempo a salvarle. En dos meses en una pequeña ciudad como Burgos tuvo que dar tiempo a que todo el mundo se enterara. Y en Burgos no había sangre cercana, como en Granada que hubo choques en el Albaícin o en el Sacromonte y en esta provincia mataron a un centenar de curas, cuando en la de Burgos no mataron a ninguno. (Hay curas burgaleses asesinados en lugares como Madrid, Barcelona o Santander, nadie puede hablar de la irracional excitación de la sangre). Puede ser (no lo sé) consecuencia de algún bombardeo aéreo que sufriera la capital del Arlanzón y que entonces algunos exaltados fueran a sacar gente de las cárceles para vengarse en ellos.


Copio un fragmento de un blog que da unos datos un poco confusamente expresadoshttp://burgos-dijital.blogspot.com.es/2015/08/antonio-jose-martinez-palacios-federico.html

"La vida oficial burguesa y el hecho monstruoso del cura violador de Estépar que había abusado de varias niñas de cuatro y cinco años, condenado a doce de prisión. Hecho ocultado por la prensa y aireado por unas coplas que la gente ansiosa recogía de los voceros de prensa. El autor y repartidores fueron detenidos. Burgos Gráfico, el periódico dirigido por Antonio Pardo Casas aireó el asunto. Fue fusilado junto a Antonio José ( su hermano, muy anciano ya, estuvo esta Semana Santa en Estépar ante los 29 asesinados que afloramos y exhumamos. Fue estremecedor verle llorar ante el genocidio y las osamentas en las que, tal vez, estuviera alguno de los componentes de aquellas sacas ).

"Bueno, humano, hasta en aquel momento su corazón de artista fue cordial en aquel instante dramático y solicitó ser esposado, para morir, con un pobre muchacho, casi un niño, aprendiz de la imprenta donde se hacía la revista."

No sabía que se hubieran buscado/hallado sus restos en el monte Estépar, no existe la misma repercusión para conocer los nombres de los 23 con quienes fue fusilado; los compañeros de saca de Lorca están plenamente (supuestamente) el maestro Dióscoro Galindo y los dos banderilleros identificados, creí que nadie lo buscaba, nadie se acordaba de él, ahora va a subvencionar los gastos de ADN la universidad del País Vasco)
Es una injusticia que le ocurre por ser castellano, y porque esta tierra sea así de conservadora, de gentes apuntaladoras del autoritarismo, "algo habrá hecho" supongo que dicen los de esta región.
Ian Gibson, inténtalo por favor.

Maurice Ravel llegó a decir de él: "Antonio José llegará a ser el gran músico español de nuestro siglo".https://www.youtube.com/watch?v=qnyb2jlftT8

martes, 11 de octubre de 2016

ESTÉTICA, ÉTICA Y SUSTANTIVOS

Estoy contra el maltrato animal. Es una expresión que podemos decir todos, aunque propiamente solo podrían afirmarla con coherencia personas que no tengan animales encerrados en casa y que se alimenten como veganos -es indudable maltrato robar a las gallinas sus huevos para comérnoslos-. No digamos comer carne que incita la cría de animales para que los maten y destacen para nosotros. La pesca es otro grandísimo maltrato: por lo que se vé debe ser terrible morir de asfixia.

Hasta es un maltrato animal la pesca "sin muerte". Esto es, para los que no lo sepáis, pescar con caña por deporte, por el gusto de vencer con paciencia al animal y sacarlo del agua, aunque se haga  con un anzuelo especial para poder devolver sin graves lesiones el pez al río.

Yo soy carnívoro y también me gusta comer pescado. Aunque creo que todavía puedo afirmar que estoy contra el maltrato animal.

Vamos un poco más lejos.¿No es maltrato animal montar a caballo? Los partidarios de la equitación me dirán, como dicen los toristas, que está en su naturaleza, que es un animal noble. "Noble bruto" lo han llamado muchos poetas. Pero un caballo que se deja montar es un esclavo, tiene que pasar por el trámite forzoso de "la doma".
¿Es estética una estatua ecuestre pienso en la de Miguel Ángel Buonarroti del Campidoglio. Representa la esclavitud animal.

Hay muchas personas que tienen perros en casa. Yo creo que es un maltrato: la prueba es lo felices que se ponen cuando les sacan de su cárcel a pasear o a defecar, aunque los saquen con un collar.  El perro, representante de la obediencia, de la fidelidad, -así figuran al pie del muchos monumentos funerarios-, es el esclavo por antonomasia.

Voy a definirme: estoy en contra de las latas en el rabo de los perros, de las peleas incitadas -de las naturales no, que siempre han servido para hacer la selección natural del más fuerte-. Me parecen fatal los ahorcamientos de galgos porque quienes lo vieron en directo me han contado que es horrible la agonía.

Si hay que matar a un animal porque no sirva o no se quiera  o pueda mantener, hay que hacerlo de la manera más sencilla y rápida, que necesariamente no ha de ser pagando una inyección letal. Creo que es justo hacerse uno mismo cargo de la ejecución de la muerte del animal que nos estorba, me parece más moral que pagar un sicario, que es como actúan los veterinarios. Pero tienen mi peor opinión los que no se hacen cargo de la muerte y los abandonan al lado de una carretera para que otros los atropellemos o mueran de hambre.

Estamos llegando al punto crucial así que voy a precisar: afirmo que también estoy contra el maltrato animal porque condeno, de lejos, no lo he visto nunca, solo me lo imagino: el Toro de la Vega,  y otras decenas de toros embolados que ha habido o hay , en Coria, en Medinaceli... Y las vaquillas populares. Un maltrato tumultuoso es (para mí) antiestético. Vamos, que no tiene un pase.  Si me consultan votaría que se prohibieran todos estos festejos.

España, Francia y un grupo de países de Hispanoamérica conservan, además de el gusto casi universal por esclavizar perros y caballos, el de criar unos animales para un espectáculo relacionado con la muerte. Portugal también, aunque no los mata con una espada. Me parece una fiesta que, dentro y fuera, siempre se ha sentido identitaria: recordemos el Guernica.

Creo que hay un grupo de personas que se sienten españoles, y que quieren luchar contra el atraso cañí, contra la idea de España este país sureño que les avergüenza por este espectáculo y que querrían mejorar, pero lo focalizan en la fiesta de los toros. Hay luchadores en nuestro país que quieren tener pasaporte propio, que lo hacen por puro antiespañolismo pretendiendo extirpar las manifestaciones comunes, para significarlo dentro y fuera. Aunque también hay sinceros contrarios al maltrato animal aunque no abominen de la carne ni el pescado, ni las estatuas ecuestres, ni los perros antidroga.
Los respeto a todos.
Pero no a los que engañan.
Una corrida de toros es la matanza estética de un toro, pero no es una tortura. Muchos detractores quieren ensuciarlo aplicando esa palabra. Yo entiendo por tortura es sujetar a una persona o un animal e infligirle dolor para destruirle, humillarle, desactivarle, desahogarse o gozar viéndole sufrir, sin darle la menor oportunidad de respuesta, porque está sujeto. También -y sobre todo- se tortura para que el torturado revele secretos que no quiere decir.

Para algunas personas esta ceremonia es un arte: sería el arte de dominar el miedo y jugarse la vida o la salud hábilmente. Lo hacen escaladores y gentes que andan por la cuerda floja. Para unos es un arte y para otros no. En los toros, el broche final, la culminación de la faena artística llega cuando el torero mata de frente al toro con una espada, pero vale la pena recordar que siempre lo hace buscando que muera lo más rápidamente posible. Un torturador buscaría que muriera lo más lento posible.

Como las procesiones de Semana Santa, en las que tampoco participo, me gustaría que quienes mantienen estas tradiciones pudieran seguir haciéndolo. Hay una parte española dentro de mí que siempre va a rebelarse contra los ataques (especialmente si lo atacan por ser español).

martes, 4 de octubre de 2016

Democracia es democracia

Nos guste o no es el poder del pueblo que directamente expresa metiendo el voto que le da la gana a cada ciudadano en una urna. (Las formas indirectas no son lo mismo, no es lo mismo que te den un beso o que te den un beso de parte de alguien).

El principal problema es que los pueblos están muy hartos de gobiernos mentirosos, de razones de estado, de inmunidades, de paraísos fiscales, de sueldos, de arriba y abajo, y de trágalas. En los últimos tiempos cuando le dan a la gente una oportunidad, le plantan a los gobernantes un no en toda la cara.
En Colombia acaba de pasar. Seguramente muchas víctimas dicen "no nos vale eso de aquí no ha pasado nada" que alguien pague el sufrimiento causado, dicen que el Brexit vino a ser lo mismo; dicen que querían dar un bofetón. (algunos). Otros querían salir. Pero unos y otros coincidieron en el no, como habrán coincidido muchos colombianos de pensamientos totalmente divergentes.
Cada cual vota por la razón que le da la gana y nos han maleducado o nos hemos dejado maleducar, y votamos con la tripa, con los genitales, con los codos o con el culo.
Se creen que porque en las elecciones elijamos el menos malo y generalmente votemos contra los que no queremos que salgan, que nuestro voto es afirmativo hacia ellos. De eso hay muy poco.

Yo creo que nosotros no somos inocentes  pero ellos si son culpables.

viernes, 30 de septiembre de 2016

La realidad enriquece la ficción.


Leo Travesuras de la niña mala de Vargas Llosa, una novela publicada en 2006, y no puedo más que agradecer que estarla leyendo ahora cuando el escritor está relacionado con Isabel Preysler.
Cuenta en primera persona -y uno pone la cara de Vargas Llosa al protagonista narrador-, las desventuras de un peruano que se enamora de una enigmática mujer de ignoto pasado (voy por la página 300, no sé si luego me lo va a contar) de un atractivo y una gracia indescriptible, fuera de lo común. Esta mujer es calculadora y ambiciosa y va casándose o uniéndose con hombres poderosos, pero el amor del protagonista nunca lo pierde y así nos va narrando.

A mí me agrada leerlo con las dos caras de los personajes, por eso he puesto el título que encabeza este artículo. Sé que desde 1985, creo que fue por relacionarse con la Preysler, el ministro de economía Miguel Boyer deja el gobierno y, además, dan a conocer públicamente su relación en una cena con Vargas Llosa.

Es de suponer que mantuvieron o incrementaron la amistad en estos 30 años. Y también no me extraña que durante este tiempo el escritor haya estado a veces curioseando el Hola y deleitándose con lo guapa que ha salido siempre su actual novia en esa publicación. Si yo tuviera una amiga que saliera en el Hola miraría esa revista siempre que pudiera, estoy seguro.
Vargas Llosa se ha divorciado de su esposa de toda la vida al poco de quedar viuda Preysler. Creo que un salto como éste, por inhabitual y más peligroso para un octogenario, no se da en el vacío, ni de repente, y Vargas Llosa es una persona muy cartesiana en sus expresiones y razonamientos, así que yo me permito deducir que enamoramiento, o fijación, había ya, de largo. De esta manera no es ilícito intelectualmente  pensar que se inspirara en esa mujer al escribir esta novela, ni mucho menos ilícito para un lector, muy  libre de poner las caras que me apetezcan a los personajes de la novela que lee; esta es la principal ventaja comparativa de la lectura sobre otros modos de recibir historias.
Concluyendo, que la novela es muy buena y uno la esta devorando agradecido de que le recuerden París, que está muy presente, y lamentando no haber ido a Londres aún, aunque lo esté menos. Agradeciéndole los escenarios, tan vargallosianos -él ha vivido en los dos sitios-, que, además, le hacen no incluir tantos peruanismos con los que nos suele abrumar cuando sitúa la acción en su país.

lunes, 26 de septiembre de 2016

A falta de inspiración, más Lisboa

       Escena callejera. En la entrada anterior se veía a un obrero echado la siesta; lo tenemos a la derecha

                                                       Calle típica de Alfama


       Atrevidos colores en las fachadas, y un arte urbano que no termino de interpretar, aunque me gusta
                                 la rampa que desciende desde la Plaza del Comercio hasta el estuario
 Unos metros más adelante es el lado abierto de la Plaza del Comercio, ¿cómo no quedarse abobado mirando la lejanía?
la monumental fachada de la plaza del Comercio, a la derecha vemos las torres de la catedral. 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Lisboa: la cerámica y la popular.

Me gusta esta decoración genuina de nuestro país vecino. Aunque su origen según reza el museo del azulejo haya que situarlo en España, aquí hizo fortuna ¡y cómo luce!
un céntrica fábrica de azulejos


Museo del azulejo que está emplazado un convento, cuya capilla ya tenía esta decoración.

Una de las escaleras del museo del azulejo 

si algún día me hago una cas "a capricho" pondré azulejos; sencillos, no estas complejísimas obras de arte.



Pero lo que más me gusta de Lisboa es la naturalidad de sus barrios populares. Esta foto es de la Alfama

un abuelo y un nieto sentados a la puerta de su casa viendo pasar turistas

un obrero echando la siesta a la sombra de una iglesia.


vecinos en una calle empinada

martes, 13 de septiembre de 2016

Lisboa, la mediterránea

El Atlántico me suena a Atlantico Norte, que son las dos últimas letras de la sigla OTAN. Pero no,  en Lisboa no esta el Atlántico duro, sino el Mar de la Paja: el Tejo, que es como llaman al Tajo allí que hizo su estuario amitalándose con el océano. Lisboa es una ciudad de mar dulce, a sus bordes llegan olas amitaladas,
y por eso pudo permitirse edificar una plaza como la del Comercio, a dos o tres metros del nivel del estuario. Una plaza abierta al mundo.


Lisboa es, como el Mediterráneo ideal, multiétnica y multirracial; una pacífica humanidad morena. Tengo a los portugueses nativos como más oscuros que los españoles, pero con ellos hay una ensaladilla de otras culturas morenas que combina muy bien. Sinceramente no se atisba racismo, hay muchísimos negros y muchos del subcontinente indio, también es el primer lugar (son escasos mis viajes), donde he visto un barrio chino, auténticamente chino y naturalmente. Tan natural como que Lisboa el agosto pasado estaba atestada de gente pacífica. Muchos de los que no quisieron arriesgarse a ir a los centros de Europa por no a ser protagonistas pasivos de algún atentado islamista, decidieron venir a esta ciudad tan femenina, donde, para menos inquietud contemporánea, apenas si hay población musulmana.
Los hoteles estaban llenos y nos costó encontrar alojamiento. Dormimos en cuatro diferentes las seis noches que estuvimos allí.

Uno descubre en Portugal, que los españoles hablamos demasiado alto, pero no más alto que los franceses. En cambio, los portugueses son humildes y políglotas y amables. Le hacen a uno sentir como en casa, y en casa uno perdona todo: que haya desorden, suciedad, cosas rotas... Con una ciudad como esta, todavía envuelto en su velo de brisa, cuesta ordenar las ideas y hasta las fotografías.